Una piedra venenosa
No tarde mucho para empezar a seguirlos.
A seguirlo a él.
Con cada paso que daba más se me secaba la boca, me temblaban las piernas y me daba nauseas.
LA ESTOY POR CAGAR, SI SEÑOR.
Los pasillos con alfombra roja y paredes inmensas pintadas habían acabado.
Mis pasos ahora estaban en un piso inferior, que olía a peste, humedad y apestaba a peligro. Las paredes eran de ladrillo rojo, y parecía que le estuvieran remodelando algunas cosas, ya que había herramientas y cosas de construcción.
A pesar de que me cagaba del susto no deje de seguirlos hasta que vi que uno de los tipos de su misma contextura y altura cruzando por un pasillo para entrar por una puerta metálica donde salía una escasa luz amarilla.
La música no se oía.
La gente ya no estaba.
Solo era un largo pasillo oscuro que conducía a esa habitación que se dejaba ver al fondo de todo el tenue lugar.
Mi corazón latía con fuerza, algo de este lugar no me gustaba para nada.
Mientras recuperaba la cordura para retractarme tras una pared que dividía a esos tipos de mí.
Me sentía remotamente frágil y expuesta.
Pero la curiosidad era tan grande que no me detuve.
Vi como entraban, y como el interior parecía menos feo.
Sentía que si me quedaba parada en medio de todo, lo peor y más tenebroso que me podía pasar era que apareciera una niña de vestido blanco cabello, con el cabello largo oscuro cubriéndole el rostro.
Y entonces me asuste.
La puerta se estaba cerrando, así que con mucho cuidado me acerque, y vi los tres cuerpos parados de espalda.
Note que a un lado de la habitación se encontraba un bar con un mesón grande.
La puerta se cerraba cada vez más rápido por su material y aparente peso.
Corrí, y para cuando mi cerebro me grito: "¿estás loca perra?" Yo ya estaba escondida tras ese muro.
Recogí las piernas y las abrace son mis brazos como burrito para que no me viera.
— ¿Y ...dónde están los demás? —pregunto la voz de Noah.
Note que todos estaban de espalda, y que ahí mismo había un pequeño bar con un mesón donde podía esconderme.
—Ya hablamos con ellos, faltas tú—le respondió otra voz.
El corazón se me acelero, y actué por impulso cuando corrí a escabullirme dentro del lugar.
El interior era más grande de lo que podía ver desde fuera.
Sin embargo el estúpido tul del vestido me estorbo una vez estuve en el suelo, con la espalda pegada a la pared del mesón, mis pies completamente recogidos con mis manos cruzándolos.
Mierda, ya estaba dentro.
— ¿Y eso cómo porque o qué? Es mí gente, no me pueden alejarme de ellos.
—Estas bajo nuestras reglas ahora, nosotros decidimos quienes nos interesan y quiénes no—el mismo tono amenazante que Noah usa normalmente era el que estaban usando con él en estos momentos.
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Entendí Mintiendo
JugendliteraturEl pasado de Aura Hasthings le pasara factura justo en su último año en el instituto más prestigioso de toda California. Todo cambia cuando conoce a un par de hermanos famosos por su familia, e influyentes. Las terribles mentiras desde las más alt...
