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Hoy es el día, por fin podré sonreír y el pensar que pronto sacaré a Naruto Uzumaki de nuestra vida, eso lo mejor del mundo...

Tengo que pensar positivo, además según el abogado Umino con el juez que había tocado para estar al frente del caso de Hinata, hay muchas posibilidades de ganar...

Aunque me da cólera no poder utilizar todas las desvergonzadas que ese hombre ha hecho a mi favor, pero este es un país de libre de expresión y género, así que ni qué hacer.

Siento tanta pena por mi hija y nietos, pero los voy a librar de ese mal hombre, además me tranquiliza el saber que esta tarde mis niños vuelve conmigo, sinceramente no entiendo cómo es que los padres de ese hombre siguen apoyando después de lo rarito que es su hijo.

Solo ruego por qué mi Boruto no fuera a salir como él, suficiente tengo con que fuera una mini versión de ese sinvergüenza. Pero hoy no me voy a molestar, hoy tengo que pensar positivo.

Subo al auto y después de que el chófer cierre la puerta y arranque, recibo un mensaje de mi abogado donde me avisa que había llegado a la corte, eso es perfecto solo espero no ver tanto tiempo a ese tipo o no respondo.

El día pactado se había llegado y al estar por ponerme el saco...


—¿Estás listo?

—Claro, lo estoy...

—¿Seguro?

—Sasuke pasé lo que pasé hoy, no retrocederé a mi palabra, tú y yo quedamos en algo y así será...

—Bien, dime ¿Quieres que te acompañe?

—No, digo te lo agradezco, pero esto lo tengo que hacer yo solo —incluso ayer había hablado con Hinata y me había desahogado de cómo me siento...

—Entonces estaré en la oficina, pero sea cual sea el resultado...

—Te llamaré, ya lo había pensado...

—Bien, ahora vamos te dejo en la corte...

—Claro —es hora de la verdad. Sasuke conduce y parece tan sereno, en verdad odio eso de él, ya que yo, aunque no lo admita tengo nervios.

Al llegar a mi destino veo bajar de su auto a quien aún es mi suegro, tan orgulloso como siempre...

—Mucha suerte, Naruto...

—Gracias —bajó del auto, al hacerlo veo al abogado Ibiki Morino saludarme y después de que Hiashi Hyuga y su abogado entren al juzgado de lo familiar, nosotros los seguimos, cuando entramos a ese enorme lugar, una chica nos guía hacia una sala y al pedirnos pasar, ambos abogados se saludan mientras que Hiashi y yo iniciamos un duelo de miradas, sin duda alguna se ve muy seguro y confiado...

Al escuchar la voz de alguien más en ese lugar, el duelo termina, me alegra que no hubiera gente o me pondría más nervioso, pero pase lo que pase y así debamos tener otra audiencia mis hijos no asistirán a este lugar y al terminar de darnos la bienvenida, tras una puerta sale un hombre a quien llaman juez y...

—Tomen asiento

—Tomen asiento

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Como si fuera ciertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora