Odiaba absolutamente todo.
Se había levantado con el pie izquierdo y con la cara en el suelo, ¡literalmente!, se había despertado con un horrible dolor de cuerpo, había olvidado quitarse el maquillaje y ahora su rostro le ardía, ¿por qué?, no lo sabía, al haber tratado de levantarse, apoyó su pie izquierdo y empujo pero nada, así que había decidido rodar pero no cálculo perfectamente su espacio y cayó de cara al suelo.
No se movió por mucho tiempo, se quedó tirada apesar de que iba tarde al trabajo, pero no podía levantarse, se sentía enferma, adolorida, y cansada. Pero pasaron los segundos hasta que decidió parase de una vez por todas, pero después de ahí todo fue de mal a peor, tenía que irse en jodidos zapatos al trabajo porque no soportaría caminar en tacones, lo comprobó al terminar de cambiarse, esta vez poniéndose unos pantalones y una camisa de manga larga color vino, trató de ponerse los tacones pero apenas al recargarse, perdió totalmente el equilibrio, y nuevamente, casi caía de cara. Después de eso, gracias al haberse levantado tarde, había perdido el camión, y tuvo que irse caminando al trabajo, debido a que los taxis eran demasiado caros, en el camino a su trabajo se cayó cuando un hombre de traje la empujó, el hombre no había pedido perdón, no había volteado a verla, ni siquiera había parado a ayudarla.
No había desayunado, y eso hubiera sido un terrible error para su salud. Se quería morir, pero no quería matarse, era algo muy diferente a la vista de la morena.
Por eso se detuvo en una frutería y compró un plátano, que era lo que más le gustaba, y para lo único que le alcanzaba en ese momento. Sin embargo, gracias a su parada de unos minutos, llegaba unos minutos tarde, jamás llegaba tarde ni por un minuto pero ese día parecía estar en su contra todo.
—Maldita sea, Dinah, te voy a matar por hacerme venir—Maldijo mientras corría con desesperación a las puertas del edificio donde trabajaba—¿Qué... Demonios?—Masculló en voz baja deteniendose levemente al ver a muchas personas reunidas en diferentes grupitos platicando en voz baja y con rostros preocupados.
Caminó lentamente mirando de reojo a todos que susurraban, no comprendía demasiado pero había palabras como "jefa", "su hija", "jefe", "llegó", se dirigió al elevador, y milagrosamente no muchos parecían interesados en ella, como normalmente estaban, y más al alboroto del día de ayer. Subió al elevador y presionó el botón de su piso, lentamente las puertas metálicas se cerraron, y ella con hambre dejó el maletín en el suelo y empezó a pelar su plátano, momentos después empezó a comerlo mientras se agachaba levemente para volver a tomar su maletín, pero apenas tomó su maletín, el elevador se detuvó y las puertas se abrieron.
Abrió completamente los ojos y vio con pánico como su jefe aparecía frente a ella junto a su esposa, ¿por qué a ella?, ¿por qué justamente cuando estaba disfrutando su desayuno?
—Cabello—Murmuró su nombre entre dientes mirándola con furia haciendo que su cuerpo se tensara.
—¿Camila?—La pelirroja la veía confundida, y aún más cuando estaba comiéndose un plátano agachada.
—¿Señores Breence, algún problema?—Una voz femenina y demandante sonó detrás de ellos mientras la morena se reincorporaba inmediatamente escondiendo su plátano detrás.
—Ninguno, solo una...—Sonrió falsamente haciéndose a un lado levemente mirando con un indisimulado gesto de asco a Camila—Trabajadora.
La morena estaba paralizada con un gran pedazo de comida en la boca aún si pasar. Sin embargo, palideció aún más al ver a dos mujeres con extraña aura verla fijamente, no la miraban como su jefe lo estaba haciendo, o no al menos a perspectiva de ella, la miraban fijamente, sin ninguna emoción en sus ojos, aunque no parecían disgustadas con su presencia, sintió un escalofriante reconocimiento hacia esas desconocidas mujeres.
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Milagro De Luna
FanfictionCada noche buscaba el lugar perfecto para poder hablarle, preferiría un lugar solitario, sin ruido, simplemente rodeada por la naturaleza. Iba casi todas las noches, contaba como se sentía, cómo le había ido le contaba a cada momento del día, cada m...
