Ya tenía una semana en casa y las cosas no estaban siendo fáciles. Primero, porque Paula estaba encima de mi todo el tiempo con que debía reposar, que debía tomar mis medicamentos, en que no hiciera ningún tipo de esfuerzo y la quería, pero me estaba por volver loco.
El instituto estaba al tanto de lo que había sucedido y me habían dado un plazo para entregar trabajos, además de tomar las clases desde casa, pero ellos sí debían asistir ya a las clases porque no están perjudicados físicamente por el accidente.
El sonido del cerrojo de la puerta me aviso que alguien había llegado. La cabellera de Paula fue lo primero que mis ojos captaron para luego examinarla completamente.
Llevaba unos pantalones ajustados que le hacían ver un culo exquisito y una camiseta blanca que le quedaba inmensa al ser mía y que para ser sincero le quedaba mejor que a mí. Ella aún no se percataba de mi presencia ya que se suponía yo debería estar tirado en la cama y no en el sillón de la sala.
Al parecer iba tan distraída que siguió su camino hacia las escaleras y fue cuando la detuve.
- Preciosa, estoy aquí - giró su cuerpo para darme el frente a mí y sus ojos estaban como si me tiraran bolas de fuego.
- Mike Moore, ¿qué haces aquí cuando se supone que deberías estar descansando? - todos sabemos que cuando mamá usa nuestro nombre completo es porque estamos en peligro, pero que lo use tu novia es como si hubieses invocado al mismo diablo.
- Amor de mi vida, no hay necesidad de usar el nombre completo, además estoy descansando en el sillón ya estaba cansado de ver las paredes de mi habitación - para este punto ella ya se encontraba frente a mí con las manos en sus caderas hechas puños.
- Solo por esta vez no te voy a discutir - dejo caer su bolso en el suelo para tirarse junto a mí, escondiendo su rostro en mi cuello y rodeando mi abdomen con sus brazos.
- Preciosa, ¿está todo bien? - soltó un pequeño suspiro y movió la cabeza afirmando que todo estaba bien, pero sabía que no era así y no quería presionarla más así que preferí dejar el tema así y solo la envolví con los brazos escondiendo su cabeza en mi pecho y apoyando mi barbilla en su cabeza.
Paula:
Mi día había sido un completo desastre, primero porque llegué tarde a clases y por último porque a Jason se le había dado por jugar a las notitas conmigo dejando una en mi casillero que decía:
"7 DÍAS"
Como si de un maldito psicópata se tratase y está bien sé que lo es, pero no necesita demostrármelo más de la cuenta.
La sorpresa de esta noche me mantenía un poco más tranquila, aunque más nerviosa al mismo tiempo porque nunca hice algo algo así para nadie.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Hola mis nenis, espero que estén súper bien.
Quería decirles que a la historia sólo le faltan 12 votos para llegar a las 2K y eso me tiene más que emocionada, así que cuando llegue a las 2K se viene una actualización potente +18 que espero disfruten tanto como yo al escribirla.