Mike:
Estar entre los brazos de mi madre de nuevamente se volvió un alivio. Sentía que volvía a estar completo.
No sabía dónde estaba ni porque estaba en este lugar y de hecho no me importaba porque era feliz.
Escuchar a mi madre decir lo orgullosa que estaba de mi por todo lo que había hecho era sin duda lo que más necesitaba.
Sentía que una parte de mi estaba incompleta, pero no entendía la razón. No lo supe hasta que mi madre la mencionó.
- Esa muchacha, Paula. Ella te hace bien, se nota cuanto la quieres y cuanto te quiere a ti. Te dije que algún día llegaría la chica indicada y creo que ya la encontraste, no la dejes ir.
La mención de su nombre fue como pulsar un botón en mi cabeza que me hizo recordar lo que había sucedido, yo había tenido un accidente.
- Mi niño sé que será difícil alejarnos de nuevo, pero este no es tu momento. Tú debes abrir los ojos, debes darles motivos para luchar a las personas que esperan por ti en aquella sala de hospital.
- Mamá, pero yo no quiero separarme de ti, me harás falta de nuevo.
- Y tú a mi querido, pero en algún momento volveremos a reunirnos, no ahora y espero que sea más tarde que temprano. Quiero que disfrutes tu vida, que seas feliz, que sigas sonriendo y luchando como lo has hecho hasta ahora. Así que ahora abre tus ojos y recuerda que mamá está orgullosa de ti y que te ama más que a nada y desde donde esté te cuidaré - se acercó a mi cuerpo y me rodeó con sus brazos envolviéndome en una oscuridad totalmente desconocida para mí.
Segundos después escuchaba el ruido de máquinas y voces, muchas voces cercanas a mí. Un momento después logre abrir los ojos, pero la fuerte luz me hizo cerrarlos nuevamente apretándolos por la molestia que me habían causado.
- ¿Dónde estoy? - la pregunta salió de mi boca tratando de entender lo que sucedía a mi alrededor.
- Joven Mike, usted se encuentra en el hospital - sus palabras hicieron que abriera mis ojos acostumbrándome a la luz y para comprobar lo que decía -. Sufrió un accidente cuando iba manejando.
- Paula, ¿Dónde está Paula? - la urgencia en mi voz era notoria.
- Afuera se encuentran sus amigos, lo terminarán de revisar y los harán ingresar un momento a verlo.
Se alejó de mi tomando mi pulso y pasando una linterna diminuta por mis ojos al igual que movió el dedo frente a estos para que yo los siguiera.
- Al parecer todo está en orden, cualquier cosa que necesite toque el botón que se encuentra en su lado derecho en la camilla - un asentimiento de cabeza fue más que suficiente para él porque salió de la habitación para que seguido entrara Jacob.
- Nos diste un buen susto maldito, no sabes todo lo que nos imaginamos cuando tu corazón se detuvo.
- Lo siento supongo, donde está Paula, quiero verla.
- Esta afuera tratando de calmarse por el susto que nos llevamos, Bry esta con ella.
- ¿Cuánto tiempo llevo aquí?
- Una semana y 5 días, pensamos que tardarías mas en despertar, aunque lo que queríamos era que lo hicieras antes.
La puerta fue abierta y Bryceida asomo la cabeza para decirnos que Paula ya estaba más calmada y quería entrar.
- Que bueno que despertaste, Mike, nos tenías asustados a todos – le dedico una sonrisa y ella se va.
- Yo me salgo para que Paula pueda entrar y no termine por volverse loca - una pequeña risa salió de mi porque tenía razón, esa pequeña necesitaba el control de las cosas.
Lo primero que vi cuando entro a la habitación fueron sus ojos hinchados, rojos y achicados a causa de todo el llanto el cual volvió cuando nuestros ojos chocaron.
- Ven aquí pequeña - abrí mis brazos hacia ella con cuidado de no lastimarme en el proceso.
Ella no lo pensó y camino rápidamente hasta tener su rostro en el espacio de mi cuello y clavícula mientras yo envolvía mis brazos alrededor de su cuerpo.
- No llores más, ya estoy aquí.
- Tenía mucho miedo Mike, pensé que no volvería ver tus ojos - el llanto se intensifico con sus palabras logrando también mojar los míos.
- Pero sigo aquí contigo, los siento por tardar tanto.
- No me dejes por favor, Mike, no lo hagas.
- No lo hare pequeña, lo prometo - saco su cabeza de mi cuello y miro mis ojos fijamente.
- Mas te vale porque sino quien me salvaría de mis caídas en las piscinas - mis ojos se abrieron al mismo tiempo que mi boca y ella solo agrando su sonrisa demostrando que lo recordaba.
- Pensaste que no recordaría al chico que me flecho al salvarme - no podía decir nada así que solo actué.
Jale su cuello haciendo que nuestras bocas chocaran y le di un beso que demostraba todo lo que me hacía sentir.
A poco no fue un capítulo lleno de felicidad y amor, disfruten la paz que el desmadre aun no empieza.
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Enamorada Del Playboy
Novela JuvenilDICEN QUE EL AMOR CAMBIA A LAS PERSONAS... ¿SERÁ VERDAD?
