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—Buenos, ¿no? Kook ha estado practicando toda la semana con los pastelitos de limón y creemos que este intento fue el mejor.

Taehyung asintió aún con la boca llena. Escuchaba a su hermano hablar pero su mente estaba lejos, específicamente en su cita de hoy con Seokjin.

—¿Entonces si?

—¿Qué? —preguntó saliendo de su ensoñación bajo la curiosa mirada de Namjoon.

El mayor rió mientras negaba. Taehyung era muy fácil de leer y si tuviera que adivinar justo ahora lo que sucedía, apostaría que había algo, o más bien alguien, especial en su vida.

—Te preguntaba si crees que los pastelitos están listos para incluirlos en el menú.

—Si, pienso que se venderán bien.

—Sabes —comenzó el mayor, cambiando de tema—, no soy mucho de leer noticias, pero hay una noticia que ha llamado mi atención, es sobre el hotel donde trabajas.

Taehyung casi se atraganta con el último pedazo de pastel. Sintió sus mejillas calentarse ante el rumbo que la conversación estaba tomando.

—¿Sobre el nuevo hotel en Paris? —intentó.

—No, sobre el CEO —vio a Taehyung encogerse de hombros y sin intenciones de presionar o crear mal entendidos, siguió—; ¿conoces al empleado? supongo que sabes de lo que hablo. Debe ser un. tema muy discutido en el trabajo.

—No es como lo pintan los medios.

—Entonces si lo conoces.

—¡No! —se maldijo por su apresurada reacción, por lo que tratando de calmar sus nervios se aclaró la garganta— Pero quisiera saber... ¿cuál es tu opinión sobre el tema?

—No me importa, quiero decir, bien por ellos. Pero no creo que sea una situación de abuso de poder. No luce como una.

Taehyung respiró un poco más tranquilo, sabiendo que al menos su hermano tenía criterio propio y no creía en lo primero que divulgaban los medios.

—Es un lindo suéter, por cierto —mencionó Namjoon entre el silencio, que sin darse cuenta se había producido—. El azul que usaste ese día te queda bien.

—¿Cómo...?

Namjoon sonrió provocando que Taehyung lo viera aún más confundido.

—El día que les tomaron la foto a ti y al CEO. Ese suéter azul te lo regaló Jimin en la última navidad.

El menor jadeó sorprendido. ¿Lo había descubierto tan fácil? ¿O sus amigos, quienes habían jurado guardar el secreto, le habían contado?

—¿Hace cuanto lo sabes?

—Tenía mis sospechas. Eres muy transparente y sabes que siempre te presto atención. Solo tenía que conectar los puntos.

—¿Mamá lo sabe?

—No se lo diré si no quieres —respondió guiñándole un ojo en complicidad—. Pero deberías llevarlo a la cafetería, me gustaría conocer al hombre que tiene a mi hermano pequeño tan enamorado.

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A Sweeter Place | Jintae AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora