«A partir de ahora tus alas serán mi libertad»
One shots dedicados a Hawks que tendrá a la lectora como protagonista.
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Inicio: 19/09/21~...
Esa era la noticia que sacudió a todo el reino. Keigo Takami, el príncipe de aquel reino al fin contraería matrimonio con la mujer que le fue prometida como esposa ya hace muchos años atrás.
Tal vez se preguntarán: ¿Si ya era su prometida por qué no se casaron antes? Era fácil de saber, Keigo quería conquistarla primero.
Cuando ambos tenían 15 años de edad fueron presentados ya como prometidos, esa era edad suficiente en el reino para contraer matrimonio en su reino. No se presentaron como amigos ni nada por el estilo, fue una afirmación por parte de sus padres:
—(t/n), él será tu esposo.
—Keigo, ella será tu esposa.
Y, desde ese día la princesa (t/n) quedó en el castillo donde vivía el príncipe Keigo, ya quedaba en manos suyas y de los padres del príncipe concretar la fecha del matrimonio lo cual no fue decisión difícil para ellos, la boda sería en un mes.
Sin embargo Keigo observaba su situación y la de su prometida con desaprobación, ¿qué sentido tenía casarse siendo desconocidos?, no negaría que la princesa le había resultado agradable en lo poco que aún congeniaron, pero eso no significaba que era suficiente para contraer matrimonio. Por otra parte la princesa (t/n) tampoco estaba del todo contenta por las mismas razones, el príncipe se veía caballeroso y audaz, mentiría si dijera que al verlo su estómago no hubiera dado un vuelco, pero sólo por eso no quería casarse con él, había crecido leyendo libros de romance, quería algo así en su vida.
Ambos coincidían en algo, no querían casarse. O al menos no por ahora.
—Princesa —la llamó en una ocasión logrando capturar su atención —hagamos un trato, ambos hablaremos con mi padre, pediremos que nos den tiempo para conocernos, luego ya veremos que hacemos con el matrimonio. Sería conveniente, ya sabes, saber más el uno del otro.
Ella no lo pensó dos veces y aceptó, fueron juntos y ambos hablaron con el rey. Él al ver a su hijo tan decidido no pudo más que complacerlo y aceptó la condición de ambos jóvenes.
Al principio ninguno de los dos se acercaba mucho al otro, se mantenían alejados, mirándose desde lejos, ambos presos de una timidez y nerviosismo casi inexplicable, pero eran jóvenes así que era entendible. Esto duró hasta que un día Keigo fue al patio de armas a practicar con el arco, mientras lo hacía no sabía que la chica miraba cada uno de sus movimientos y su precisión, ya después de observarlo lo suficiente fue hasta él y dijo:
—Lo haces bien, tu postura es muy correcta.
—Ah, ¿y cómo se supone que tú conozcas lo suficiente de estas cosas para definir que lo hago bien?, —preguntó para luego lanzar otra flecha que no dio justo en el centro, estaba algo nervioso por la presencia de la princesa.
—Ya veremos si no sé de esto —desafió arrebatando el arco de sus manos junto con una flecha.
Keigo sonrió con algo de burla al ver lo que (t/n) hacía, «es claro que no podrá», pensó viendo como apuntaba el arco un tanto desviado. La princesa jaló de la cuerda para luego dar justo en el blanco.
—¿Quién no sabía de esto? — preguntó con evidente sarcasmo mientras volteaba hacia él con una sonrisa. Pegó el arco al pecho del contrario y caminó de nuevo a una de las bancas.
El rubio aún no salía de su asombro, (t/n) había logrado dar justo en el blanco. Una sonrisa se formó en su rostro y volteó diciendo:
—Me agradas, princesa.
—Deja de llamarme así, me llamo (t/n).
—Como digas, princesa —volvió a decir buscando molestarla.
Ella se levantó y volvió dentro del castillo, sus pasos eran fuentes y acelerados, quería estar enfadada pero al mismo tiempo no podía hacerlo, una sonrisa tímida apareció en sus labios.
Ambos jóvenes comenzaron a verse con más frecuencia, hasta el punto en el que ambos no podían vivir sin la compañía del otro, se buscaban por todas partes y iban a todas partes juntos, ir a caballo juntos era una de sus actividades favoritas.
A la chica le gustaba ir con él a caballo, podía recostar su cabeza en su espalda mientras sentía la brisa, el de ojos avellanas tampoco se quejaba, quería siempre estar a lado de su princesa.
Ninguno de los dos lo negaban, se habían enamorado el uno del otro con el pasar del tiempo, paseos por el reino, pequeños detalles como un ramo de flores recién cortadas fueron los que enamoraron a la joven. A Keigo lo enamoró su personalidad, era lo mejor el verla sonreír mientras conversaban o cuando simplemente depositaba un beso en su mejilla de la nada para luego separarse con un tono carmín.
Fueron tres años desde ese día en el que se conocieron, ahora sí contraerían matrimonio uniendo así a sus reinos.
—Apuesto que te verás hermosa como siempre— dijo caminando hacia la puerta de la habitación para salir y dejarla alistarse — dejarás de ser mi princesa, ahora serás mi reina —sonrió desde el marco de la puerta.
La chica sonrió con ilusión y apartó la mirada diciendo:
—Mejor ve a alistarte también, y no soy tu princesa —recalcó, recordando ese día en el cual la llamó así por primera vez.
—Como digas, mi princesa —rio para luego cerrar la puerta y alejarse con una sonrisa.
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N/A: Capítulo para iniciar la semana🎉 ¿Qué les pareció? Yo disfrute bastante escribirlo :3 nos leemos en la próxima, cuídense 💞💞 Nota de corrección: solo yo sé lo feliz que fui la primera vez que escribí esto.