«A partir de ahora tus alas serán mi libertad»
One shots dedicados a Hawks que tendrá a la lectora como protagonista.
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Inicio: 19/09/21~...
Sabía que algo andaba mal cuando llegó al departamento y nuevamente ella ya estaba dormida. Siempre, por más tarde que fuera siempre se quedaba esperando a que él llegara a casa, pero estos días habían sido distintos.
Y claro pudo haber simplemente pensado: «Tuvo un día agotador y estácansada», pero eran ya tres días seguidos que pasaba, y cuando se veían en las mañanas o en la tarde ella hablaba menos y casi nunca cruzaba su mirada con la suya, parecía que intentaba ocultar algo.
La miraba mientras su espalda subía lentamente con su respiración pausada, a veces ella dormía en esa posición: boca abajo y su mejilla pegada a la almohada. Al verla así, tan tranquila y en paz de nuevo comenzó a dudar, puede que su preocupación fuera en vano y en verdad sólo estaba cansada, ella también había trabajado mucho esos días. Se metió un poco más bajo las sábanas dejando su cuerpo hacia ella mientras acariciaba su mejilla. Poco a poco sus ojos fueron cerrándose.
Tal vez a mitad de la noche Keigo sintió un movimiento brusco y una respiración agitada, se levantó automáticamente para ver lo que había pasado. Ella estaba sentada al borde de la cama, sus manos se cerraban en unos puños entre las sábanas, podía ver cómo algunas lágrimas rodaban en su rostro, se acercó acariciando levemente sus hombros buscando que se calmara, su suave tacto bajaba desde sus hombros hasta la mitad de sus brazos mientras poco a poco la fémina iba recostando su cabeza en su pecho, un susurro se escuchó:
—Tranquila, estoy aquí, estás a salvo.
Sentía como poco a poco su respiración iba relajándose, pero sus lágrimas no cesaban, al contrario, ahora lloraba con más intensidad.
De nada serviría presionarla ahora para que dijera qué le pasaba, lo mejor era hacer que se calme. El rubio recostó su espalda en la cabecera de la cama, acomodó a la chica dejándola en su regazo y la arrullaba con sus alas, mientras ella lo abrazaba con fuerza aferrándose a su espalda, sintiendo como su cuerpo poco a poco se iba relajando. Keigo también estaba nervioso, sea lo que sea estaba preocupado por ella.
(t/n) sentía como los dedos del chico acariciaban sus cabellos mientras susurraba una débil melodía, hubiera ofrecido una gentil sonrisa de haber podido, lo más que podía hacer era intentar calmarse.
Luego de unos duros minutos lo había logrado, se calmó completamente y las lágrimas pararon, separó su cabeza del pecho del alado y dijo:
—Gracias, yo... Lo siento.
—Si no puedes decirlo ahora no importa, lo importante es que estés bien.
—Últimamente...— comenzó a decir, con vacilación, hace días que quería hablar con él del tema pero no quería molestarlo sabiendo lo ajetreado que eran sus días —Recuerdo demasiado todo lo que pasé con mi familia.
Keigo la abrazó con más fuerza, sabía perfectamente a lo que se refería. Sabía que la vida de (t/n) con su familia no había sido fácil; maltratos tanto físicos como psicológicos, exclusión y infelicidad, todo eso era parte de su vida unos años atrás. Muchos de esos traumas ya habían sido superados, él también la había ayudado a superar eso, pero sabía que algunas marcas no se irían.
—Escucho mis propios gritos... me veo llorando completamente sola, todas esas cosas se repiten en mi cabeza, no quiero pensar en eso pero aún así pasa.
—Lo entiendo, pero ahora ya estás a salvo —besó su frente despacio para después mirarla a los ojos —, nunca permitiré que nada así vuelva a sucederte, ¿sí? Si te sientes mal solo dímelo por favor, sabes que haré todo lo que pueda, si quieres llorar o gritar, o estar en silencio no importa, quiero acompañarte en tu dolor y hacer lo que pueda para que te sientas mejor. Recuerda que te amo —afirmó enterrando su rostro en el espacio entre su cuello y hombro.
Ella sintió una tranquilidad extraña recorrer su cuerpo, lo único que resonaba en su cabeza era «te amo», sabía que cuando Keigo utilizaba esa palabra no jugaba, lo decía por que de verdad lo sentía, una sonrisa se dibujó en su rostro y la felicidad invadió su corazón.
—Yo también te amo, Keigo.
Ambos se deslizaron de nuevo dentro de las sábanas para acomodarse y dormir. La abrazó pegando su espalda a su pecho, mientras aspiraba el suave aroma de sus cabellos.
—¿Vas a intentar dormir o prefieres hablar un poco?
—Intentaré dormir, estoy cansada.
—Buenas noches entonces —dijo depositando un suave beso en su sien.
—Buenas noches —susurró acomodándose entre sus brazos para así quedar dormida. El de ojos avellana siempre lograba calmarla y hacerla sentir segura.
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N/A: ¡Nuevo shot!, me sorprende a mi misma que lo publique tan rápido, en fin. ¿Qué les pareció?, leo sus opiniones :3 Que tengan un lindo lunes, besos 💞💞
Nota de corrección: necesito un Keigo en mi vida, urgente.