«A partir de ahora tus alas serán mi libertad»
One shots dedicados a Hawks que tendrá a la lectora como protagonista.
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Inicio: 19/09/21~...
Luego de la guerra el proyecto de asesoramiento de Quirk de Uraraka era un éxito, Keigo colaboraba dentro de este proyecto como el nuevo presidente de la comisión de seguridad pública. En el proyecto se asesoraban a personas de todas las edades quienes tuvieran problemas con su peculiaridad.
Entre estas personas habían niños y niñas también, entre dichas niñas; Keina.
La esposa de Keigo también se encontraba involucrada dentro del proyecto, daba algunas clases a los niños huérfanos que vivían allí, así había conocido a todos esos pequeños, incluida a Keina, ella era especial.
Era una niña traviesa pero sin maldad en ella, ella se acercaba todas las mañanas y siempre tenía algo que decir. Tenía 4 años y un cariño también especial por la mujer, en cada oportunidad que tenía la abrazaba con ternura.
—¿Usted tiene hijos? —preguntó un día mientras jugaban a la casa del té.
—No, no tengo ninguno.
—Pero si está casada con el señor Takami, ¿por qué no?
—Es complicado de explicar —dijo, Keina era muy pequeña para entender.
Ese mismo día pero en la noche mientras estaba acurrucada en la cama con Keigo, ya listos para dormir ella susurró:
—¿Qué piensas de Keina?
—¿De la niña? —asintió —Pienso que es muy tierna, muy buena, ocurrente. Su situación es una pena, su Quirk solo es un peligro por sus emociones, cuando pierde la tranquilidad también pierde el control sobre su peculiaridad.
—Está sola… es muy fácil que se sienta intranquila ante un futuro tan incierto.
—Lo sé, todos nos esforzamos por hacer que se sienta lo más cómoda posible, y va mejorando en su control.
—Sí… pero no iba a eso, quiero conversar sobre otra cosa.
—¿Qué pasa? —preguntó incorporándose sobre el colchón.
—¿Aún piensas que deberíamos tener hijos?
Dos años después de su matrimonio habían tocado el tema el cual a ambos les hacía ilusión, intentaron pero no hubo resultados, ambos se sometieron a estudios, la mujer resultó siendo infértil, no había tratamiento que curase eso en ella.
—(t/n)… ¿Te refieres a qué…?
—Sí, me refiero a adoptar. Yo nunca podré tener un hijo biológico, y lo siento pero…
—Ya hablamos sobre eso —susurró con ternura sosteniendo el rostro de su esposa entre sus manos —. No es tu culpa, y tengamos hijos o no, no dejaré de amarte.
—Lo sé, pero a mi me gustaría, y lo he pensado, no me importaría adoptar, y Keina… me gustaría que le diéramos un hogar. ¿Qué piensas?
—Keigo la abrazó y luego comenzó a decir:
—Si tú estarías cómoda con eso yo no tengo problemas, y si quieres que sea Keina tampoco tengo problemas, seré su padre y la amaré, será mi hija.
(T/n) sonrió contenta y dijo:
—Además a ella le caes bien.
—Le caigo bien a todos.
Ella rio ante su broma, pensando en lo afortunada que era por tenerlo a su lado.
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