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Steve bebía su cerveza.

Al no estar Tony en la torre, se decidió a acompañar a Bucky y Sam. Supuestamente, a ayudarle a Wilson a reparar el barco de su padre, pero terminaron compitiendo en los juegos que los sobrinos de Sam les organizaron. Sam no pudo ganar ninguno; ni el de comer tartas. Porque todas esas tartas acabaron en el estómago de Bucky al ser de ciruelas, el paraíso de su amigo. Y ahora también su infierno. Pues desde que llegaron, Barnes no salía del baño; haciéndoles reír a los dos.

Sobre todo, a Sam.

Porque Steve estaba atento a la conversación que tenía con Tony. Su omega le estaba contando lo asombroso que era Wakanda, lo cercano que se había vuelto con la princesa Shuri y también la agradable compañía de T'Challa. Lo último no le agradó mucho; en especial, al saber que ambos se fueron a ver el atardecer. Solos. Steve no desconfiaba de Tony, tampoco quería sentirse celoso. Pero, estaba lejos de él y parecía ser que el príncipe T'Challa era un verdadero príncipe sacado de un cuento de hadas. Y comparado con sí mismo, el príncipe T'Challa podría ofrecerle esa vida de lujos que Tony acostumbraba. Sabía que se lastimaba al caer en el juego de las comparaciones, mas era imposible no hacerlo.

Sin embargo, le bastó recibir otro mensaje de Tony; diciéndole que lo amaba para tranquilizarse, para alejar esos pensamientos que solo le hacían dudar de su amor. Y no, no dudaría. A su Tony le bastaba su amor para ser feliz, para querer estar a su lado. No debía dudar, no cuando Tony le entregó su corazón. Lo había elegido a él, lo amaba a él y le había pedido matrimonio. Tony quería pasar el resto de vida con él porque lo amaba. No tenía que competir contra nadie y Tony tampoco. Ambos se pertenecían, ambos se amaban. Y Steve tenía la seguridad de ello. Así que, cuando Tony le avisó que iría a cenar con la familia real y los otros líderes de Wakanda, Steve guardó su celular y se encontró con la mirada pícara de Sam.

Él lo había notado. — ¿Cuándo se casarán?

— ¿Quiénes? —Steve se hizo el desentendido. A pesar de que su Tony ya estaba listo para gritarle al mundo sobre su relación, quería hacerlo con él a su lado. Era por ello que estaba organizando una cena para este viernes que Tony regresaba y en la torre con todo el equipo y Fury; con toda su familia presente. Un deseo con el que quizás Tony le molestaría, pero podía aceptar el precio. Después de todo, aún tenía sus viejas costumbres; propias de su época.

Era un anciano.
El anciano de Tony.

Steve trató de no sonreír.

—Stark y tú. ¿Cuándo se casarán? —Steve volvió a beber su cerveza para evitar que Sam descubriera la razón de su felicidad. —. No te atrevas a decir que estoy equivocado. Porque es evidente lo que sienten.

— ¿Así? —Steve estaba jugando con Sam, con lo divertido que era hacerse el desentendido y corroborar que su amor con Tony era real no solo para ellos, sino para el resto.

—Sí, uno no necesita lentes para ver que ambos se mueren por el otro.

—Sobre todo, si todo Shield apesta a sexo después de sus "reuniones de emergencia". —Bucky también intervino; queriendo que su mejor amigo finalmente reconociera lo que sentía por Tony.

—Espera. —Sam tragó nervioso, imaginando que sus dos lideres tuvieron sexo en Shield, en la sala de juntas, en la mesa en la que comía su almuerzo. Por su condición de beta, no había notado ese intenso olor del que Barnes hablaba. —. ¿Lo hacen en Shield? Dime que no en la mesa de conferencias. ¡Por favor! ¡Ahí es donde voy a comer!

Bucky rio, mientras que Steve se sonrojó. —Apuesto que es el primer lugar donde lo hacen. ¿Verdad, punk?

—Creo que iré a dormir.

EL OMEGA DE STEVE ROGERSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora