Habían pasado al menos unas cuatro horas cuando por fin escucho silencio, lentamente y sigilosamente abrió la puerta, a pasos lentos camino hasta llegar a donde estaba el pelinegro.
Su ropa aun seguía puesta por suerte.
Soltó un suspiro y se sentó al lado del mas bajo, este ultimo estaba acurrucado contra el sillón y su respiración aun se escuchaba algo agitada. Llevo una de sus manos hacia el rostro de Yuuri y estaba hirviendo en calor, tomo el pequeño control que estaba arriba de su escritorio y encendió el aire acondicionado, desde la puerta observo al pelinegro roncar con suavidad y ese tierno gesto causo que una sonrisa se formara en su rostro.
-Duerme bien- dijo desde la salida y cerro la puerta detrás de el, acomodo un poco su ropa y camino en busca de Mila, esa chica escurridiza debía de estar cerca, la herida aun pinchaba y ardía a ratos pero seguía siendo soportable.
Estuvo caminando por un buen rato, de un lado de la casa y hacia el otro extremo, bajo por las escaleras al subterráneo y se encontró con ella.
-Mila, necesito que cuides a alguien, esta en mi oficina- le dijo rápidamente y sin ninguna otra palabra que fuese innecesaria, la pelirroja solo le sonrió antes de hablar.
-Enseguida jefe- al decir aquello salio corriendo hacia la oficina, Victor la siguió hasta que vio que entraba a la habitación y fue ahí cuando pudo seguir tranquilo mientras trabajaba. Lo primero que hizo fue revisar las armas, interrogar a uno de los hombres de Leroy, e ir a hacer unos cuantos encargos.
El día paso mas rápido de lo que esperaba, ahora mismo llevaba a uno de los tantos niños que u tal señor importante había pedido, después de todo, este trabajo había sido el mismo desde ya hace muchos años, esos niños eran humanos, una pequeña cosa en la vida de los demonios que es casi eterna. Escucho los pasos de personas acerarse a toda velocidad hacia donde estaba el, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver como el niño era arrebatado de sus brazos y no podía hacer nada hacia esa persona, Yuuri se lo había quitado y Mila lo estaba persiguiendo.
-¡Señor!- grito cuando finalmente logro atraparlo pero el nombrado se soltó rápidamente y quedo acorralado contra una pared, su respiración estaba agitada y el niño continuaba mirando aterrorizado a Nikiforov.
-¡¿Que haces con este niño?!- le pregunto Yuuri interpretando su papel de "Eros", sabia muy bien que le iba a hacer, el mismo había encontrado esos pequeño cuerpos tirados como trapos dentro de una bodega, al menos podría ayudar a este.
-Trabajo, pásamelo ahora- el tono de voz de Victor cambio y su herida dolió mas de lo normal, su expresión continuaba siendo neutra pero su voz lo delataba enseguida.
-No- le respondió de inmediato, no podía escapar de aquí con tanta felicidad, no tenia idea de donde estaban los autos, pero dentro de su vestido tenia la llave del auto del peliplateado, el único problema era en donde se encontraba.
-¿Que es en lo que trabajas exactamente?- pregunto, los dos mirándose fijamente a los ojos y olvidado por completo la noche anterior y fue allí cuando Victor comenzó a dejar de lado todo su plan meticulosamente planeado.
Los sentimientos estaban interviniendo rápidamente, no podía pensar con claridad y todo era un revoltijo de pensamientos demasiados confusos para siquiera llegar a comprenderlos un poco.
-Deja de fingir Yuuri, pásame al niño- hablo con su voz dolida, ni el mismo sabia porque se sentía asa, tantos años de conocimiento en el mundo de los humanos no sirvió para nada.
La respiración del pelinegro se entrecorto y miro aterrado al peliplateado, el agarre en su mano aun seguía firme y no lo soltaría por nada.
-Mila, llévatelo- le ordeno a la mujer pelirroja, esta acoto las ordenes y golpeo en los puntos débiles del japones, pero no esperaba recibir un balazo en sus dos brazos, la sangre comenzó escurrir y cayo al piso, era un demonio pero seguía siendo de bajo rango.
Los ojos de Victor cambiaron, y la tonalidad de su piel también, en especial sus mejillas al momento de tomar al pelinegro en brazos y quitarle el arma, de repente el cuerpo de Yuuri quedo inmóvil y el niño aun seguía tirado sobre el piso sin saber que hacer, o como moverse.
De nuevo estaba usando sus poderes en el, la rabia contenida dentro de su cuerpo se desparramo, las lagrimas de sus ojos cayendo como una cascada que parecía no tener final alguno y su cara volviendo roja del puro enojo y odio que estaba sintiendo ahora mismo.
Uno de sus hombres iba caminando por el pasillo cuando se percato de la situación, y sin siquiera Victor dijera alguna palabra, el hombro tomo al niño y luego llevo a la mujer en sus brazos, seguramente para que la curara Yuri, aunque ahora debía estar bastante ocupado con el encargo que le había mandado a hacer.
Camino hasta su oficina y dejo el cuerpo inmóvil de Yuuri sobre el sillón, su rostro de demonio mostrándose mas a la vista que antes, se puso de rodillas frente a el y con toda la paciencia del mundo empezó a hablar.
-Sabia que eras Yuuri desde que te secuestre, así que por favor, sal de tu papel de Eros- le dijo con mas tranquilidad- lo admito, trate de aprovecharme de tu posición de policía pero ahora, ya no se que hacer contigo.
Los poderes fueron desapareciendo de cuerpo del pelinegro a medida que el mas alto continuaba hablándole, aun cuando podía tirarse encima de el no lo hizo y se quedo sentado en el sillón.
-¿Por que no lo dijiste antes?- fue la primera pregunta que hizo, su mirada dirigiéndose a los ojos celeste claros del peliplateado.
-Por que si lo hacia, no sabría que hacer después, yo no quiero matarte y en especial ahora que compartimos un sello- pronuncio y tomo entre sus manos las de Yuuri, este ultimo las alejo rápidamente y evitando la mirada de Victor.
-No lo creo, seguro que me mataras en cuanto tengas la oportunidad.
-Te digo que no lo hare, no puedo lograr odiarte y todo es por...- detuvo sus propias palabras y se levantó, sentando a un lado del mas bajo.
-Tenia planeado pedirte que robaras información de mas grupos poderosos para derrotarlos- dijo mientras ambos se miraban fijamente, o al menos trataban de hacerlo.
La ira en el pelinegro se había apaciguando pero ahora que miraba hacia atrás, fue realmente muy estúpido como para no darse cuenta que Victor ya sabia de su verdadera identidad.
-¿Solo eso?, y si acepto, ¿yo también debo pedirte algo a cambio?- pregunto con un tono mas desafiante esta ves.
-Por supuesto, lo que tu quieras- respondió sin pensarlo mucho, solo observando los orbes avellanas del japones.
-Deje toda la mafia, solo dedícate a matar y eliminar eso grupos de mafiosos.
Debió haberlo pensando mejor antes de hablar.
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A Good Taste [Victuuri]
FanfictionVictor Nikiforov, un nombre que ya era cotidiano en la vida de los policías, pero para Yuuri, aquel hombre debía atraparlo sin dar a lugar. Lo único que no sabia es que Victor Nikiforov es realidad se llamaba Verrier, uno de los demonios más poderos...
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