1- La vida de Kira.

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I

Yo soy Kira, Kira Miller.

Hace tiempo que deseo poder salir afuera y gritarle a los siete vientos que odio mi vida, aunque claro… eso no se puede.

Porque soy prisionera.

Toco mi mejilla mientras hago una mueca de dolor.
Prisionera del odio y la codicia de un hombre sin escrúpulos.

A veces me pregunto cómo habría sido mi vida si mis padres hubieran decidido amarme aunque fuera un poco.

Pero el amor nunca existió para mí.

Mis padres me vendieron a los 11 años al mejor comprador que apareció en el mercado. Estaban llenos de deudas y yo valía demasiado como para desaprovechar la oportunidad.

Mi comprador fue un asqueroso viejo de 49 años, quien se encargó de arrebatarme mi niñez demasiado pronto y con ella toda mi inocencia.
Eso, entre él y otros hombres más de su encantador reino de ricos.

Después de aquello dejé de sentirme humana, años de abusos, de rutinas que se me hicieron normal.

Era como mirar mi propio cuerpo desde lejos. Como si no me perteneciera.

Me sentía una basura… un objeto que utilizaban siempre a su antojo.

A mis 14 años, no sé cómo, pero corrí con la suerte de escapar de ese mundo de miseria que me dejó traumas de por vida.

Recuerdo haber corrido bajo la lluvia aquella noche sin mirar atrás, con miedo de que alguien me atrapara nuevamente.

Pensé que moriría de hambre antes de sobrevivir sola.

Empecé a trabajar como lavaplatos en algunos locales que me lo permitían, solo para ganarme algo de comida y cena. Duré así todo un año, hasta que un día una mujer me encontró y, al verme, supo que necesitaba ayuda.

Yo acepté su bondad sin pensarlo demasiado.

Era la primera vez que alguien quería ayudarme sin pedirme nada a cambio.

O eso creí.

La señora me dio asilo, comida y una buena vida. Incluso me puso en una escuela en la cual estudiaba su hijo mayor, Matthew.

Él tenía 19 años para aquel entonces. Había reprobado su último año, por lo que se estaba esforzando para no volver a hacerlo, ya que su padre lo dejaría en la calle si no podía tomar el cargo de su empresa a los 20 años.

Matthew era… diferente.

O al menos eso pensé en aquel momento.

Era una persona a la que poco a poco le fui cogiendo un cariño que iba más allá del de simples hermanos. Siempre me protegía y evitaba que cualquiera me hiciera daño o me tocara.

Y después de todo lo que había vivido, alguien protegiéndome se sentía demasiado parecido al amor.

Creí que no estaba mal enamorarme de él, hasta que un día su mamá llegó a la casa ebria y alterada.

No quería ver a nadie, mucho menos hablar con alguien.

Matthew y yo no tuvimos más opción que encerrarnos en su habitación aquel día, porque su madre daba miedo y su padre era peor.

Ese día cruzamos un límite por impulso, y después de eso comenzamos a escondernos de sus padres cada vez que teníamos oportunidad.

Yo, al no saber mucho de la vida, poco después quedé embarazada.

Matthew me daba pastillas cada semana, pero un día simplemente dejé de tomarlas porque lo olvidé y no le di importancia, lo que me llevó a enterarme, dos semanas después, de que tenía tres semanas de embarazo.

La Vida de Kira {©️} Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora