5- Libertad.

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V

Pov. Kira

Veo cómo el chip cae al suelo mientras una pequeña luz roja parpadea desde su interior.

Unas enormes ganas de aplastarlo invaden mi cuerpo.

Pero no.

Ese lujo no pienso dárselos.

Lo dejaré aquí para que sigan la pista equivocada hasta este maldito túnel.

—Hijo de puta…

Murmuro mirando el chip mientras aprieto mi mano contra la herida de mi cuello.

Luego de calentar nuevamente la navaja, la presiono varias veces contra la zona hasta que finalmente siento que deja de sangrar.

El dolor es insoportable.

Siento como si la piel me ardiera viva.

Pero tengo que soportarlo.

Después me coloco un pañuelo alrededor del cuello y suelto mi cabello para cubrir un poco más la herida.

No quiero que Junior se preocupe.

Y hasta que no pueda ir a un hospital tendré que arreglármelas sola.

Subo nuevamente al auto y, después de abandonar el rastreador en su nuevo hogar, conduzco rumbo a Seattle.

Allá veré si encuentro una manera de salir del país… o al menos empezar de nuevo en otra ciudad.

Darles una buena vida a Junior y al bebé que viene en camino será mi prioridad.

Todavía soy joven.

Todavía tengo oportunidades.

Yo sé que puedo hacerlo.

Sin darme cuenta conduzco durante horas.

Las únicas veces que me desvío son para llenar el tanque rápidamente y seguir avanzando.

Al poco tiempo amanece.

Y estoy segura de que mi rostro no es precisamente algo agradable de ver ahora mismo.

Estoy agotada.

Trasnochada.

Y horriblemente cansada.

Necesito dormir aunque sea un poco.

Además, Junior claramente no está cómodo durmiendo dentro del auto.

Creo que detenerme en un hotel para comer algo de verdad tampoco sería mala idea.

Tanta comida chatarra terminará destruyendo el pobre estómago de mi bebé.

Bueno… el de ambos, porque yo también necesito empezar a comer mejor.

Dejo el auto a unas cuadras del hotel que elegí y saco todas nuestras cosas.

En una de las paradas de anoche compré dos maletas, una grande y una pequeña, para poder moverme con más facilidad.

Tomo a Junior de la mano mientras nos acercamos a la entrada.

—¿Mamá, viviremos aquí?

Lo miro y le dedico una pequeña sonrisa.

—Solo por hoy… y tal vez mañana.

A él parece gustarle bastante la idea.

Entramos al hotel y, cuando llegamos a recepción, una chica nos atiende.

Después de hacerme algunas preguntas, pago la habitación y ella revisa la computadora antes de entregarme una llave.

—Su habitación será la 167.

La Vida de Kira {©️} Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora