Su cabeza comenzó a dar vueltas a medida que las náuseas aumentaban.
Estaba ahí en la banca donde una vez lo vio.
Algo muy en lo profundo de su ser esperaba que el apareciera y la salvara.
Esperaba sentir sus labios sobre los suyos otra vez.
El frío caló sus huesos y sus manos temblorosas eran testigos de eso.
No sabía exactamente que hora era, pero la luna estaba en su cumbre y las estrellas como una fina manta se esparcian en el cielo de forma despareja.
Apretó sus rodillas en su pecho y rezo por una nueva oportunidad para hacer las cosas bien, una nueva oportunidad para demostrar lo que jamás demostró.
... Una nueva oportunidad para decirle cuánto lo amaba.
