Al terminar la nota unas lágrimas de alegría corrían por las mejillas del joven, jamás se imaginó que el mafioso pudiera tener un lado bueno.
Al fin al cabo es mi padre—pensó el muchacho mientras observaba como su novia caminaba hacia donde el se encontraba.
—¿Qué pasó amor?, ¿Porqué lloras?.
El ojiazul le muestra la nota, la joven empieza a leerla en voz baja, cada palabra la emocionaba más, aguantando la emoción seguía leyendo cada letra, sin embargo la conmoción fue tanta que rompe a llorar enternecida.
—Por lo que dice la carta parecé que el padrino te regalo este avión, bueno, le regalo a tu hijo cuando nazca—habló Dimitriv sentado en unos de los asientos del aeroplano.
—Así mismo, mi padre, ese gran jefe, millonario, mafioso, al que todos le temen, parece que tiene una debilidad, su nieto o nieta—comentaba el rubio agarrando unos de los regalos que se encontraba en ese lugar.
—Eso parece patron, ¿Le indicó al piloto que ya puede despegar?.
—Si, nos toca un viaje largo—responde Petrik abrazando a su chica.
En lo que Dimi se dirijia a la cabina del piloto, el joven junto con su pareja se sentían en los asientos delanteros preparándose para el despegue.
Megafonía del avión:
—Señor Petrik, el avión despegará pronto, se estima que el vuelo duré doce horas aproximadamente, por eso su padre creo esta aeronave en un parqué de diversión, no le contaré más nada, es sorpresa.
—¡Mi padre no deja de sorprenderme!—exclamó el chico entusiasmado.
—Amor, ¿Me puedes dar la mano?, es la primera ves que monto un avión—preguntó la joven con tono nervioso.
—Claro mi reina, te daré un truco que siempre me funciona cuando viajo con mi familia, en el momento del ascenso tienes que cerrar los ojos, imaginar algo bonito y verás como se te quitan esos nervios, es normal que te pasé, a mi me pasaba igual—le explicaba el chico a Deysik lo que debía de hacer.
—Tío tu si estas acostumbrado a esto, no debo de decirte que hacer—entre risas comentó el joven.
—Exacto sobrino, ya estoy acostumbrado, para mi, es como andar en bici—pequeñas carcajadas salen de la boca de Dimi.
El ruido de los motores indicaba que el viaje estaba a punto de comenzar, después de una breve pausa el avión empieza a moverse, toma la velocidad adecuada para despegar, al recorrer unos cuantos metros levanta el tren de despegue ( alas traseras) y toma rumbo hacia República Dominicana.
El joven aprecia lo hermosa que es Moscú desda las alturas, solo podía notar las montañas, algunos senderos y los edificios más altos de su cuidad, no completos, pero las parte más altas sobresalen a simple vista.
—¿Mejor?—pregunta el ojiazul curioso.
—Si mi vida, el truco que me diste funciono genial, pensé en el momento más importante de mi vida, nuestra boda—risa coqueta.
Los mofletes del chico se sonrojan rápidamente, seguido de una cara de asombró, aunque para su novia solo sea un pensamiento para el no lo fue, un casamiento no es algo que se célebre de un día para otro, llevá preparativos, flores, banquete, la decoración, invitados, prácticamente es la unión de dos familias.
—¿Éstas pensando en nuestro futuro casamiento?—preguntó el joven.
—Claro rubio, quiero tener un hijo contigo, al igual que deseo casarme, eres el hombre que amo y mi futuro esposo—respondió emocionada la joven.
—¡Viva los novios!—exclamó Dimi rompiendo el momento romántico.
—¡Tío!, siempre éstas al día, no se te escapa una—entre risas habló Petrik.
—Esto se merece un choque de copas—habla Dimitriv levantándose de su asiento, camina hacia la parte de atrás del avión en busca de bebidas.
Dudo mucho que en esta aeronave haiga algo de alcohol—pensaba el muchacho.
Luego de unos minutos de espera por fin llega el guardaespalda del joven con dos botellas de champán en la mano.
—¿Sé puede saber dónde conseguiste esas botellas?—pregunta la chica dudosa.
—Estaban juntas con dos más en una mesita de noche, al lado de una cama adornada con flores, velas encendidas, profilácticos, lo que viene siendo una habitación para una pareja—describió Dimitriv el lugar donde encontró el champán.
—¡Que!—exclamó asombrado el chico.
—Quiero ir ya—risa coqueta de la joven.
Sin decir otra palabra el muchacho sigue a su escolta hacia esa habitación, estaba empezando a creer que era cierto lo que dijo su padre, "este avión es todo sorpresa", llegan a el cuarto y exactamente era como lo había describido el señor.
—¿Tio me das unas horas?—preguntó el joven cogiendo de la mesita los profilácticos.
—Si, ya capté la señal, eres todo un romántico, muchas chicas quisieran tener su primera ves en un avión y tu le estas dando ese privilegió a tu novia.
—Gracias por educarme tío, desde muy pequeño me enseñaste valores y conceptos, pero estoy en vacaciones, sin enemigos, ni problemas, sin preocupaciones, debo de aprovechar estos días, si me disculpas estare un poco ocupado—se ríe el muchacho.
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Una Historia De Dos (En Proceso).
RomanceEl padre de Petrik es un mafioso muy reconocido por lo que tenía muchos enemigos. Una noche, al mejor amigo del protagonista le encomiendan una misión: matar el papá de Petrik, a lo que el se niega rotundamente, sin embargo, la banda rival se da cue...