CAPÍTULO 2- ESTO NO ES ORGULLO Y PREJUICIO. VERGÜENZA Y DESCARO, SI.

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Vamos con Cher al tocador para repasar nuestros maquillajes. Me miro en el espejo y me gusta como me veo, soy de estatura baja, así que mis tacones de 10 cm me ayudan a llegar al metro sesenta, no tengo un cuerpo escultural, yo me veo normal, ya que tampoco me gustaría verme ridículamente flaca, estoy bien y siempre me he sentido feliz con ello.
Mi amiga me mira por el espejo que tenemos frente y sonríe como el gato Cheshire, y tan predecible, larga unos de sus comentarios alocados.

- Estás radiante Kia, preciosa de verdad, como una zorra elegante...-se queda con gesto pensativo, antes de gritar con un tono que la deben haber escuchado hasta en Éxtasis- ¿Es que por fin ha llegado el día en que vas a buscar a un tipo fornido, lindo, para jugar...que te traiga al ruedo nuevamente?.-

- ¡Cheryl Wilson! ¿Puedes callarte de una vez? ¡Dios me das vergüenza ajena!- Suspiro- No sé qué karma estaré pagando para tener una amiga como tú.-

Se ríe entre dientes, y me levanta el dedo medio, dándome a entender que le da lo mismo lo que le diga.

- Vamos, te conozco ¡sé que te has producido tanto para algo!.- Se acerca y entrecierra los ojos.- ¡Si hasta te has puesto rimmel! Eso es... ¡wowwww, en ti!

Sé a lo que se refiere, después de haber terminado con James hace un año, dejé de arreglarme, es decir, siempre fui una persona a la que le gustó estar presentable, incluso por mi trabajo como profesora y diseñadora de interiores, para cualquier ocasión o imprevisto. Pero al terminar mi relación, me quedé en la comodidad de pasar desapercibida.
James, profesor en la universidad donde trabajo, fue muy bueno conmigo, no tuvimos una relación tóxica. De hecho estuvimos bien juntos por bastante tiempo.
Pero a los dos años aproximadamente, me di cuenta que quería probar otras cosas en el sexo y lo deje pasar, pensando en que tal vez era algo que no debía afectar tanto mi vínculo con él. Por qué, realmente ¿cuántas personas terminan con su novio, por querer sexo rudo? Ninguna, eso es lo que pensé.
Pero llegó un momento en que ya todo resultaba tan forzado, que empezamos a pelear seguido por cosas sin sentido, hasta que finalmente le conté lo que había descubierto y le propuse que me acompañara en la exploración, pero para él resultó un horror, y decidió terminar conmigo, me llamo cosas horribles por varias semanas seguidas, personalmente y por teléfono hasta que no lo hizo más y yo creí que había terminado su enojo y por ende mi pesadilla.
Eso fue hace un tiempo, espacio que me tomé para pensar y decidir que no estaba mal en pensar que quería disfrutar de mi sexualidad como quisiera, siempre que supiera cuidar de mi misma.
Luego de llorar, recriminarme a mi misma y de auto compadecerme, comencé a leer más información sobre BDSM, a tener contacto con gente de esta parte del mundo, hice muchas amistades y he jugado ocasionalmente con varias personas, aunque no busco ninguna relación con un Dominante ni mucho menos. De solo pensarlo me dan escalofríos y ganas de correr horrorizada.

Es alrededor de la medianoche cuando vamos al restaurant con Baby Girl.
Pasa uno de los meseros y pido la carta.

- Vamos a tomar dos ensaladas Waldorf y dos aguas minerales.- Escucho decir a Cheryl.- No podría comer otra cosa. Tengo el estómago anudado, y no con cuerdas y esas cosas.- Sonrío.- ¡Sino de la ansiedad! Siento que voy a desmayarme, tómame Kia ¡No me dejes caer!.-

Frunce el ceño cuando ve que no me muevo de mi asiento.

- ¡Hey, oye!.- Mueve sus dedos delante de mi cara.- Voy a caerme, y soy una maldita reina en apuros ¿Es qué no sabes que debes tomarme en brazos? ¿O es que no has visto suficientes películas de princesas de niña?

Mira hacia atrás de ella, en la misma dirección que yo, pero no encuentra nada con lo que chismorrear.

- Punto uno, se dice damisela en apuros, Cher.
Y punto dos, no pienso estropear mi loco vestido, por ti.-

- ¡Maldita!.- Pone una mano sobre su pecho, dramáticamente.

Les juro que si esta mujer se dedicara a actuar, ya estaría en Broadway.

- Y yo que moriría por ti.- Dice fingidamente.- ¿Qué mirabas para la barra?.

- ¿Yo? Nada. Estaba tratando de digerir tu profunda actuación Baby Girl.

- Estabas mirando algo, como si estuvieras viendo al Dios del infierno. No me mientas Kiana... ¡Yo también quiero babear como tú!.- Gira nuevamente su cabeza, como la mujer del Exorcista y yo tapo mis ojos con la mano, queriendo tener la capa de invisibilidad de Harry en este mismísimo momento.

Me mira con sus ojos grises abiertos, como si se le fueran a salir sus pupilas, y empieza a abanicarse exageradamente.

-¡Kiana! ¿Estabas mirando a ese adonis?. Dioses, tú si que sabes mirar, amiga. ¿Cierto que es el de camisa amarilla?.-

Miro nuevamente, y suelto una estruendosa carcajada, cuando veo a un señor barrigón, de unos cincuenta años, comiendo como si se le fuera la vida en ello.

- ¡Cheryl! Mujer, esta bien que creas que tengo mal gusto en los hombres, pero sabes que no es mi tipo.- Y pestañeo con coquetería.

Cheryl ríe locamente.

- ¡Y yo que pensé que ibas a cambiarme esta noche por un viejito! Siempre dude de tu gusto atrofiado. Pero... sé que esa mirada pervertida iba como un láser rojo a la frente del hombresote de azul.- Levanta sus cejas repetidamente.

- ¿Es que tú viste lo que es? Creo que nunca vi un espécimen humano tan bonito, Cher.

- Si, tengo que decir que a ese Dios lo hicieron con mucho amorcito sus papis. ¡Ahora él se convirtió en un papito! ¡Y qué papito!.

Mientras Cheryl termina con su monólogo, que ya me hace poner los ojos en blanco, miro alrededor, y todas las mesas están ocupadas, y el lugar totalmente lleno con sonrisas de satisfacción en los comensales que charlan animadamente.
Nosotras estamos igual pero achispadas por la adrenalina de saber que se acerca la madrugada.

Concentrada en mis pensamientos, vuelvo en sí, cuando siento la inconfundible voz de Baby Girl.

- ¡Hey! ¡Tú! ¡Papito bonito!

Observo y la escena es bochornosa, ella dada vuelta en su asiento sin ningún tapujo, y el señor de camisa azul sentado en la mesa frente a la nuestra, mirándola con una sonrisa divertida.
Cuando yo también entro en su radar, alza su copa hacia mi dirección y guiña uno de sus ojos azules noche en lo que yo me vuelvo escarlata, no sé si por esa mirada autoritaria que me quemó o por el descaro de mi amiga, que tiene firmada su sentencia de muerte.

Ahora, definitivamente quiero morir lentamente, o mejor muy rápido para ahorrarme el sufrimiento de la vergüenza.

- ¡TE GUIÑO EL OJO KIANA! ¡KIANA! ¡¿HOLA!? ¿Qué haces que todavía no estás en su mesa mostrándole todo ese látex?
- ¡Cállate Cheryl! ¡Has perdido toda vergüenza!. Contrólate, por favor.-Trato de normalizar mi sofocación.- Siquiera sé si viene a Éxtasis.- Digo con un poco de desilusión.

- Ya veremos, amiga mía. Y cuando digo ya, es ¡Ya! Son la 1 de la madrugada Kia.

Okey, me repito como un mantra 'respira, respira, respira '. Y rezo porque todo salga bien.

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Holis! Espero sus comentarios, y opiniones!

Como siempre, difundan! Besotes 💙🌙

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