Tal y como esperaba, mi teléfono empezó a vibrar a los pocos segundos de que la noticia estallara en los noticieros y en cuanto saqué el aparato de mi bolsillo, su nombre brilló como la luna en un noche sin nubes. Observo la pantalla por unos segundos y al final decido no contestarle. Maldita mujer, parece que ignora que soy su perdición y no su posesión.
-¿Por qué no contestaste?...-dice él con latente confusión. Es curioso como todo fluye con rapidez y sin contratiempo.
-Conociéndola, vendrá hacia mí en busca de ayuda o quizá consuelo y es entonces que se dará cuenta que no me place aportar algo para levantar la empresa que ella envió a la mierda por su egoísmo...-a veces siento que ella me ve como un refugio en lugar de una amenaza.
-¿No ayudarás a levantar la empresa de tu padre?...-una sonrisa se dibuja en mis labios ante eso.
-Me conoces de toda la vida y aún así me preguntas si haré algo que no va con quién soy, ¿en qué posición en la escala de la amistad te deja eso?...-ahora es él quien ríe. Mi teléfono suena nuevamente antes de que él pueda decir algo más.
-Ella seguirá insistiendo hasta que contestes...-asiento con la cabeza en respuesta. Insistirá una vez más y luego vendrá hacia mí.
-Y yo seguiré ignorando sus llamadas hasta que se dé cuenta que no tengo nada de que hablar con ella...-giro y avanzo hacia el escritorio donde he dejado mi cuaderno de apuntes.
-¿Y si fuera Valeria la que necesita ayuda?...-detengo lo que estoy haciendo en cuanto escucho ese nombre. Evité decirlo durante dos años porque no deseaba manchar su nombre con esta boca.
-No dudaría en ayudarla...-puedo sentir su tensión desde aquí. Sé que ruega que la deje ir, pero no puedo ni quiero hacerlo.
-¿Por qué? ¿Por la estúpida promesa? ¿Por su falta de memoria? ¿Por qué crees que ella quitará esa condena que te envió hace dos años?...-su frustración es tan evidente que casi me es insoportable. Lleva malhumorado dos años, debería calmarse y meterla más.
-Y dices que soy yo el que necesita sexo, ¿eh?...-tomo los documentos y avanzo hacia la puerta con él siguiendome de cerca. Por falta de tiempo, he evitado buscar a una mujer, pero no por falta de ganas.Salimos de la sala de juntas y la mirada de varias mujeres se posa sobre el hombre que camina detrás mío. Por supuesto que este idiota no podía haberse acostado solo con una. Suelto un suspiro histérico mientras controlo mi deseo de exponerlo frente a todas como el maldito perro que es.
-¿Que quién necesita sexo?...-dice en un susurro mientras avanzamos hacia mi oficina. Quizá deba poner un candado en su pito y así evitar esta situación de mierda con mis empleadas.
-Ten cuidado con una enfermedad amigo mío, en estos días son muy populares y por favor...-me acerco a su oído para susurrar. Cualquiera creería que somos amantes o alguna mierda parecida.-no vuelvas a mencionar su nombre o perderé la poca paciencia que tengo en estos días, ¿quieres?...-después de darle un pequeño golpe en su hombro, entro a mi oficina y cierro la puerta. Solo me resta esperar a que ella decida aparecerse por aquí.El trabajo durante el transcurso del día me hizo olvidar el problema en la empresa de mi padre. No es de mi incumbencia ni interés lo que le suceda a ese endemoniado lugar, pero su hundimiento debe ser algo que haga ruido y deje a todos boquiabiertos.
Mi celular vibró cuanto pudo hasta que se quedó sin batería y solo entonces comenzó a llamar a mi oficina. No entendió el mensaje de que no deseaba hablar con ella.
Sin darme cuenta, la noche cayó rápidamente y terminé todo lo que tenía en lista el día de hoy. Mi meta del día a día es terminar todo aunque este enfermo y siempre lo logro, hoy no sería la excepción.
-Señor Stoker...-alzo la mirada y la clavo en ella. La única mujer de esta empresa que ha demostrado eficacia y que no se deja intimidar por mí.-la señora Stoker esta en la recepción...-lo sabía. Asiento con la cabeza en respuesta y ella sale de mi oficina.
Sabía que vendría si yo no contestaba, era lógico que no resistiría la presión y la ansiedad. Gracias al cielo a penas son las siete de la noche y la empresa todavía está cargada de gente o de lo contrario no me hubiera quedado aquí.
Espero unos minutos sentado y luego me pongo de pie para recibirla con la confianza necesaria para que vea que no me va a convencer. Cuando bajo la mirada a mis manos, el enojo invade mi sistema rápidamente en cuanto veo como tiemblan desenfrenadas.
La puerta se abre y ella aparece. Quien la ve por primera vez no sospecharía la pudrición que tiene en su interior, incluso Samuel que la conoce desde que es un niño no se da cuenta de lo dañada que está. Aunque sus sospechas tiran en la dirección correcta.
El sonido de sus tacones sobre el piso de mi oficina es terriblemente insoportable. He sospechado toda mi vida que ella manda a hacer los tacones en algún lugar específico para que tenga ese endemoniado sonido que se adentra hasta mi puto cerebro.
-¿Acaso no escuchaste las llamadas o solo las ignoraste?...-meto mis manos en los bolsillos para evitar que vea mi temblor y le regalo una pequeña sonrisa.
-La respuesta es no...-ella ríe con exasperación y se acerca al perchero para colgar su abrigo junto a su bolso.
-¿No ignoraste o no escuchaste?...-ahora el que ríe soy yo. Que despreciable pedazo de carne es esta mujer.
-No ayudaré y se acabó...-baja los tres escalones, sin dejar de mirarme y se encamina hacia mí. Maldita mano, deja de temblar ya.
-¿Me dejarás hundirme?...-sé que no debo retroceder para no demostrar miedo, pero mis piernas se sienten como una puta masa débil y fácil de despedazar.
-Hope...-digo en un susurro al verla cada vez más cerca de mí. Ella más cerca y yo cada vez más asustado. Vamos, no huyas, no sientas, no demuestres.
-Me han informado que no has tenido sexo en mucho tiempo, ¿es cierto?...-cuando esta a un paso de distancia, coloca sus manos sobre mi abdomen y me empuja con suavidad hasta que mi trasero pega contra mi escritorio.-¿es posible que pueda ayudar con eso?...-una de sus manos baja lentamente por mi abdomen. Debo detenerla, pero mi mano se niega a escuchar la orden que le doy.
-¿En serio quieres coger conmigo aquí?...-una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios cuando su mano se detiene encima de mi miembro. Su mirada baja a su mano y es entonces cuando mi mano finalmente se mueve de su sitio.La coloco en su hombro y la empujo lentamente para que se aleje de mí. Siento que los años no han pasado, que mi cuerpo sigue siendo el de un chico de doce y mi mente inocente se pudre conforme pasan los días en el infierno.
-Mi pequeño conejito...-dice antes de plantar un beso en la mano que tengo en su hombro. Mi estómago duele como el infierno y casi siento la sangre subir por mi garganta.-¿creías que te habías liberado de mí?...-su mano recorre mi piel hasta mi codo y se devuelve hasta mi mano.-eres mi esclavo, mi posesión y lo serás hasta que dejes de respirar, así te guste o no, así que te espero mañana en la empresa para que firmes el contrato...-quita mi mano de su hombro y se acerca nuevamente a mí para abrazarme con fuerza. Mi sangre se ha congelado, puedo sentir el frío en mis músculos y mis huesos parecen querer derrumbarse en mi interior.-adiós querido...-dice antes de pegar sus labios a los míos. El sabor en mi boca es tan repulsivo que puedo sentir la putrefacción que emana desde el interior de mi cuerpo.
Me quedo quieto en mi sitio por unos minutos mientras trato de acomodar mi cabeza nuevamente en su sitio. Necesito agua. Alcohol. Un cigarrillo. O incluso un balazo. Necesito cualquier cosa que me quite este sabor de boca ya.
Cuando finalmente me muevo de mi escritorio, el dolor en mi estómago es tan insoportable que debo correr al baño que tengo en mi oficina y escupir la mezcla de fluidos gástricos, con la poca comida que tengo en el estómago y la sangre que subió por mi garganta hace un rato, pero la tragué para evitar vomitarla sobre sus zapatos.
Mi cuerpo escupe y escupe cuanto puede mientras los recuerdos inundan mi cabeza. Estoy podrido por dentro y mi cuerpo manchado, corrompido e insultado por más de una persona.
-Gabriel...-alzo la mirada rápidamente hacia el espejo frente a mí y por un breve instante la veo. Sus hermosos ojos azules, su cabello castaño y sus labios carnosos.-Gabriel...-cuando logro ver bien a la figura detrás de mí, me doy cuenta que aluciné por unos segundos y no reconocí que quien estaba en la puerta era Samuel. Su mirada muestra tanto asombro y miedo que casi parece que está viendo a un fantasma.-¿que puta mierda te esta pasando?...-dice mirando el lavatorio lleno de sangre y otras cosas. Solo nana sabe lo que me sucede y esperaba que siguiera así.
-Llama a mi nana y dile que le diga al doctor que el maldito tratamiento no funciona...-analgésicos, pastillas e inyecciones, ninguna da un resultado agradable o favorable. Si esto sigue así, pagaré las consecuencias muy pronto.
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Condena Prometida. ♧ [Completa]
RomanceSegunda parte de: Tentación prohibida. ♤ La condena que ella le envío ese día en su oficina parecía cumplirse día a día durante dos largos años desde que la vio por última vez, cada día se sentía peor la soledad y su infierno tomaba más fuerza. Ya...