23.♤

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Me mantuve unos instantes aferrado a su cuerpo, deseando que esas imágenes jamás hubieran aparecido nuevamente en mi cabeza para torturarme con ese fatídico día.

Cuando finalmente me despegué de ella, ya tenía la única solución posible para este problema. Debo decirle todo, debo ser yo quien le diga la verdad y no algún idiota que no sepa nada.

-Debemos hablar, Valeria...-digo cuando estoy de pie frente a ella. Su mirada confundida me hace dudar de mi decisión.
-¿Sobre qué?...-no sé cómo podría explicar una cosa así, pero debo buscar una forma.
-Sobre al...-la puerta de la oficina se abre y mi secretaria entra. Por primera vez agradezco que lo haya hecho.
-Sé que no le gusta que lo interrumpan pero tiene una visita, señor...-tenía la disposición de responder, cuando Valeria se coloca frente a mí para hablar en mi lugar.
-¿Se puede saber quién es?...-una ligera risa escapa de mis labios ante su actitud protectora.
-Te aseguro que si fuera ella, ni siquiera esperaría abajo...-digo en un susurro a lo que ella reacciona girando su rostro ligeramente hacia mí para mirarme a los ojos.
-Hay once mujeres más de las que debo cuidarte, así que no esperes que me quede como un tronco cuando hay una desconocida abajo que puede ser una de esas enfermas...-alzo las manos con aire derrotado y poso la mirada en mi secretaria para dejarla decirle a Valeria quien es la extraña visitante.
-Es una mujer llamada Eda y pide hablar con usted, señor...-frunzo el ceño ante la extraña, pero sorpresiva visita. Yo no la llamé y casi creo que Samuel tampoco.
-¿Eda?...-dice Valeria confundida. Me alejo de ella para tomar el saco del respaldar de mi silla y ponerme a caminar hacia la puerta.-Gabriel...-dice ella tomando mi antebrazo para detenerme en el sitio.
-Dile que estaré ahí en unos minutos...-le digo a mi secretaria, a lo que ella responde con un asentimiento de cabeza antes de salir de la oficina.

Debo tomarme unos segundos para analizar lo que debo decirle a Valeria, debido a que no puedo decirle que Eda fue su reemplazo aquella noche y mucho menos que consoló a mi carne cuando necesitaba consuelo.

-¿Y bien?...-pregunta con el ceño fruncido. Suelto el aire y me paro derecho en el sitio.
-Eda es una conocida y debo recibirla...-una conocida a la que le he visto hasta el alma y con la que tuve un extraño levantón de calentura.
-¿Y eso es todo? Espero que no creas que ya con eso te dejaré ir...-sujeta mi brazo con su otra mano y hace una especie de candado para indicarme que no me dejará ir.
-¿Es esto un interrogatorio?...-pregunto un poco fastidiado. Entiendo su preocupación, pero ya le aclare que Eda es una conocida y no una de esas mujeres.
-Tómalo como desees...-bajo la mirada a sus manos que se aferran a mi brazo y luego la subo a sus ojos.
-Ya aclaré que Eda es una conocida y no una de esas mujeres, ¿qué más deseas saber?...-ladea la cabeza ligeramente antes de dar dos pasos para quedar más cerca.
-Entonces...¿es acaso una de tus amantes?...-ladeo la cabeza lentamente mientras una sonrisa se dibuja en mis labios.
-¿Y que si lo es?...-mis palabras parecen llevar un balde de agua helada que le cae directamente en la cabeza.
-Tú...¿en serio te acostaste con ella?...-rio con exasperación ante su estúpida pregunta. Tomo sus manos con la mía y las quito de mi brazo.
-Lo hice...-meto mis manos en los bolsillos y me alejo un paso de ella.-¿y qué?...-entrecruza los brazos y una carga de odio, rabia y celos invade su rostro de golpe.
-¿Y aún así tienes el descaro de acostarte conmigo? Eres una mierda...-dice antes de darse media vuelta y caminar furiosa hacia la puerta.

Aunque este repentino ataque de celos me parece algo conmovedor, no voy a permitir que me deje como el malo cuando ella también hizo de las suyas con Louis. Doy un par de zancadas y la tomo del brazo para hacerla girar en el sitio y que me mire.

-Permite que te aclare una cosa antes de que vuelvas a dejarme como la mierda más grande de la historia...-sus ojos están fijos en los míos y casi creo que no hay intención alguna de protesta.-me acosté con ella cuando no estábamos juntos, cuando no sabía de ti ni de tu paradero, así que nadie te da el derecho de reclamarme nada cuando tú también te has acostado con Louis...-frunce el ceño y casi creo que desea decirme algo, pero se reprime y no lo hace.-ya deberías saber la grandeza de mis sentimientos hacia ti, no comprendo porque te pones celosa por una mujer por la que no siento nada...-suelto su brazo y me alejo dos pasos, sin dejar de mirarla a los ojos.
-Lo siento, no sé que me esta sucediendo hoy...-dice con voz cargada de frustración. Lo que le sucede es que esta celosa.
-No te daré motivos para dudar de nosotros, así que no te preocupes...-paso una mano lentamente por su mejilla y le regalo una sonrisa, a lo que ella responde sonriéndome de vuelta.-en seguida vuelvo...-planto un beso en su frente y me alejo de ella. Tengo una extraña corazonada con esta repentina visita de Eda y debo averiguar si es cierta.

Salgo de la oficina y me encamino hacia el ascensor. Ahora mismo no estoy seguro de cuanto resistirá la seguridad hacia lo que hay entre nosotros en Valeria, pero por la duda que vi en su mirada hace unos instantes, diría que muy poco.

Las puertas del ascensor se abren en el primer piso y yo salgo en busca de mi visitante. No tardo mucho en encontrarla ya que se ve casi igual a Valeria, a excepción de unos detalles en su cuerpo y cara.

En cuanto ella me ve acercarme, se pone de pie de un salto y se acerca rápidamente hacia mí. Por la forma en la que me ha detenido en el sitio y me impidió llegar hacia el sillón en el que estaba sentada, parece que mi corazonada era cierta.

-Hola Gabriel...-dice con voz agitada. Bajo la mirada por su cuerpo y me doy cuenta de que no está arreglada como la otra vez que la vi, si no que se ha puesto la primera cosa que se encontró en el armario.
-Quisiera decir que su visita me agrada, pero es más la sorpresa que otra cosa...-no tardo en darme cuenta que en sus manos lleva un documento al que abraza con fuerza.-Eda...-digo con voz suave al ver que observa en todas direcciones como un perro asustado.
-Debo hablar con usted, Gabriel...-dice mirándome a los ojos nuevamente. Su voz y esa mirada me ponen alerta de inmediato.

Algo no está bien, eso está más que claro y para que ella venga aquí justamente hoy, cargando un documento al que abraza con tanta fuerza, quiere decir que tiene que ver conmigo.

















Valeria:

No sé que me impulsó a hacerlo, pero cuando me di cuenta de mis acciones, ya estaba metida en el ascensor y el cubículo ya estaba bajando. Nunca he sido alguien celosa, pero esta extraña mujer me pone insegura y no sé porqué.

Las puertas se abren y yo dudo unos segundos antes de salir del ascensor. No debería haber bajado, estoy segura que él no hará nada para lastimarme, no cuando empezamos otra vez nuestra relación.

Estaba por darme la vuelta para volver al ascensor cuando vi a Gabriel caminando hacia algún sitio. Me escondo tras la columna más cercana para mirar hacia donde se dirige, pero lo veo detenerse en su sitio cuando una castaña se coloca frente a él.

-¿Es ella?...-digo en un susurro. Observo por unos segundos más a la mujer y de inmediato me percato.-ella es...-digo cuando recuerdo quién es esa mujer. Su mirada, su cabello y la forma de su cuerpo no se me salen de la cabeza.-¿qué demonios está haciendo aquí?...-para que ella se aparezca aquí queriendo hablar con Gabriel quiere decir que algo no está bien y sé perfectamente quien está detrás de eso. "Louis."

Condena Prometida. ♧ [Completa]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora