5| Viva El Cansancio

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Tenía la tendencia a imaginar distintos escenarios en mi vida

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Tenía la tendencia a imaginar distintos escenarios en mi vida.

Todo el tiempo.

Justo como esos comics que estuvieron super populares por un tiempo.

¿Que se le iba hacer?

Era el aburrimiento.

En todo caso, entre más tiempo se pasa sola, más se suelta tu mente. El límite existente entre realidad y sueños empieza a desaparecer. Eso es lo que me paso a mí. Cuando lo único que te rodea son paredes en blanco, empieza a crecer ese deseo incontrolable de pintarlas y llenarlas de color.

Un lienzo en blanco para pintar de tus fantasías.

De todo lo que se me pudiera ocurrir.

Pero, la fantasía es solo eso.

Pura fantasía.

Así que, literal. Me saque el susto de la vida, cuando de repente habíamos pasado de estar en una cabaña a una playa.

Un sueño.

Sip, ya decía yo que esto era demasiado bueno para ser verdad.

Es decir, poniendo de lado los carros persiguiéndonos por la carretera y sus intentos por provocar un accidente del que no saliéramos vivos, todo lo demás está bien. Muy bien.

Sin embargo, el viento azotando mi cabello y levantando pequeñas partículas de sal por el lugar estaban haciendo muy difícil el poder creer en la teoría del sueño.

Levante mi mirada de la arena alrededor de mis botas, para admirar la fuerza con la que las olas arremeten contra una enorme línea de piedras negras sobre la arena húmeda. Estaba tan sumergida en mis alrededores que ni siquiera me acordaba de que estaba acompañada.

La mano sobre mi hombro me despertó de mi trance, pero aun así no podía dejar de ver el mar.

Así que espere a que hablara quien fuera la persona que me estuviera tocando.

— Ash, hay que irnos.

— ¿No me dirás lo que está pasando? — me sentía en un estado de shock, suponiendo lo que dirían los psicólogos de mi vida.

Pero eso no me detuvo al momento de hablar.

Me di la vuelta, dejando de lado ese horizonte completamente azul a mi espalda.

Phil simplemente se quedó mirándome hasta que frunció el ceño.

— No tenemos tiempo para eso, Ash.

— ¿Por qué?

— ¿Acaso no lo viste? — Ben había decidido unirse a la conversación. Aunque un poco alto para mi gusto.

— Te explicaremos todo cuando lleguemos a casa, si nos quedamos aquí nos alcanzaran dentro de un momento y no podremos hacer nada. Ni siquiera huir.

Esta vez voltee a ver a Ben, quien ferozmente me restregaba en la cara lo que había notado y sentía.

Sus Ojos de InviernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora