7| Amarillo Descanso

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— Quiero ir al baño

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— Quiero ir al baño.

Mi anuncio no fue bien recibido. Y lo triste era que entendía el porqué. Llevábamos menos de diez minutos en el auto y mi naturaleza gritaba por liberación.

Me mordí el labio inferior, la vergüenza dispuesta a tomar posesión de mí.

— ¿Por qué no se te ocurrió ir cuando estábamos aun en el lobby? — el alborotador del grupo hizo su clásica presencia con la intención de dejarme en ridículo.

No que necesitara ayuda con eso.

— Porque no tenía ganas genio.

— ¿Y ahora sí? — bufó, negando con la cabeza.

Asentí. Mis ojos se deslizaron en busca de Philip. Esperaba que pudiera leer mi suplica en mis ojos. ¡Ayúdame Phil!

— ¿Es urgente? Llegaremos a nuestro destino en unos cinco minutos. — sus palabras sonaron a: aguántate que ya mero llegamos niña.

Asentí por segunda vez.

— ¿Que te cuesta esperarte unos cinco minutos? — Ben puso los ojos en blanco con una mueca de disgusto.

Fruncí los labios y levanté una ceja mientras lo miraba de arriba abajo. Algo así como: ¿y a ti quien te dejo hablar?

Ben levanto ambas cejas y se giró por completo en mi dirección, abrió la boca lista para soltar sus insultos que al final no lograron ver la luz de la luna.

Un cállense, por parte de Aaron nos dejó mudos y dio por finalizada nuestra discusión.

La cosa hubiera resultado divertida de no ser por mis ganas de orinar.

Deslice las manos en mi entrepierna, intentando mantener con presión lo que no debería de salir.

Aún.

Aunque ganas no me faltan, la verdad.

Lo mejor será que nos distraigamos Ash.

Use la mayor de mis concentraciones para observar por la ventana del auto. Lo único bueno que había conseguido al subirme en ese carro había sido el asiento junto a la ventana. Aunque si soy sincera, casi no se miraba nada entre la oscuridad. Apenas las siluetas de los árboles sorprendidos por los focos delanteros del auto.

La calle amplia de dos carriles para cada lado permitía un flujo continuo de carros. Cosa que agradecí internamente, ya que podría llegar más rápido a cualquier lugar en el que pudiera descargar.

También agradecí el hecho de no haber tenido que sentarme junto a Ben o Phil, ambos resultaban ser unas molestias en diferentes sentidos. Aunque tampoco estaba tan contenta de estar sentada junto a Aaron, simplemente lo encontré conveniente.

Su silencio, conveniente.

Su tranquilidad, conveniente.

Y su falta de interés, conveniente.

Sus Ojos de InviernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora