El taxi se para frente al hotel Royal Park, uno de los más caros y lujos de Londres. Mi boca está completamente abierta y mis ojos casi se me salen. Bajamos del taxi y cogemos las maletas del maletero. Nos recibe un joven que nos quita las maletas de la mano en cuanto nos ve y nos saluda muy sonriente.
-Bienvenida, señorita Lee. Le acompaño hacia su suite. -El joven comienza a caminar hacia el ascensor. Yo quedo totalmente impresionada. Miro a Becky y la veo sonreír ampliamente. No entiendo nada.
-¿Qué es esto? -La pregunto, cerca de su oído para que nadie me oiga.
-No sé. -Sé que miente, sé que sabe muchas más cosas de las que me hace creer. Decido no preguntas más.
Entramos al ascensor y el joven marca el número doce. Louis abraza por detrás a Becky y yo sonriso con ternura. Echo muchísimo de menos a Niall y no puedo esperar para contarle que me encuentro aquí, en su ciudad. Las puertas del ascensor se abren y el joven sale primero, yo le sigo con Becky y Louis detrás de mí. Caminamos por el amplio pasillo hasta llegar a la habitación tres cientos trece. El joven mete la tarjeta por el dispositivo que hay encima del mango de la puerta y ésta se abre mecánicamente. Sonrío. Todo esto es tan lujos que me pregunto cómo Becky se lo ha podido permitir. Mi boca toca el suelo, o al menos eso parece. Las vistas a todo Londres se alzan sobre mí. Toda la ciudad es contemplada por mi ahora. Me siento poderosa.
-Si necesitan algo, solo tienen que llamar al servicio y os lo traerán inmediatamente. Espero que disfruten de su estadía aquí. Buenas tardes. -El joven se retira cerrando la puerta detrás de él, pero no sin antes dejar las maletas en el salón.
Contemplo la habitación. Es enorme. Tiene dos habitaciones, cada una de ellas con una cama de matrimonio y un baño propio. La suite es completamente luminosa y acogedora. Estoy emocionada. Voy hacia una de las habitaciones y me lanzo hacia la cama, literalmente. Mi sonrisa no puede ser más grande. Mi móvil empieza a vibrar en mi bolsillo trasero de mis pantalones. Lo saco y contesto. Es Niall.
-Hola, princesa. -Su voz me invade y mi sonrisa se amplia.
-Hola mi vida.
-¿Qué tal estas? -Pregunta y noto como sonríe.
-Estoy gozando de unas vacaciones estupendas. No sabes la sorpresa que me ha dado Becky. -Giro quedando tumbada boca abajo apoyando mi peso en los codos. Muerdo mi dedo pulgar, aun sonriendo.
-¿Así? ¿Dónde estás? -Ríe suave.
-Adivínalo. -Levanto las cejas aun sabiendo que él no puede mirarme.
-Estás preciosa incluso de espaldas. -Frunzo el ceño y de repente noto un peso en mi espalda. Cierro los ojos e inspiro su aroma. Me giro inmediatamente y le abrazo fuerte.
-¡Dios mío, Niall! -Grito.
Él ríe y me corresponde al abrazo. Me coge tan fuerte que a él es lo único que siento. Permanecemos un par de minutos así hasta que me mira. Su mirada baja a mis labios y pasa su lengua por los suyos.
-Vamos, bésame ya. -Susurro. Y al segundo, sus labios están presionando los míos. Me siento bien.
Le beso, demostrándole todo lo que no le puedo demostrar con palabras. Nos separamos y veo que sonríe, yo sonrío también. De repente me apetece bailar porque estoy muy feliz.
-¿Bailamos? -Le digo, apartándomelo de mi pero cogiéndole la mano para levantarlo de la cama.
-¿Bailar? ¿Ahora? -Su ceño se frunce. Yo asiento.
-Vamos. -Cojo mi móvil y pongo Shake it off de Taylor Swift. Dejo el móvil en la mesita de noche y comienzo a moverme. Me acerco a Niall para que me siga y el ríe.
