-Me abuuuuurro. -Me susurra Niall en el oído. Río. -Me gusta cuando te ríes. -Me sonrojo.
Carcajadas es lo único que escuchamos al minuto siguiente.
-¿Ves? Te dije que todos iban a estar borrachos. -Vuelvo a reír.
-Normal, se han tomado cuatro botellas de vino entre todos.
-Podemos salir fuera, si quieres. -Asiento.
Salimos de la carpa y comenzamos a andar dirección a la casa de mis abuelos. Hay un silencio entre nosotros pero no es incómoda, al menos no para mí. Cuando llegamos a casa de mis abuelos, le digo que es allí donde viven. Seguimos caminando por una cuesta que hay a la derecha de la casa y subimos toda la calle hasta llegar a otro campo. Nos sentamos en el césped sin decir nada. Me estoy poniendo nerviosa porque no dice nada y yo no sé qué decir. Así que me dedico a arrancar la hierba. Niall coge mis manos y mi mirada va hacia éstas entrelazadas con las suyas. Subo la mirada y compruebo que me está mirando. Sus ojos me hipnotizan. Me encantan. De repente comienza a acercar su rostro al mío hasta que nuestras respiraciones se mezclan y noto su aliento. Frunzo el ceño. Su mirada baja hacia mis labios, vuelve a mis ojos y vuelve a mirar mis labios. Me va a besar, pienso. Y tiemblo cuando sus labios rozan los míos. Sólo un ligero roce que me hace estremecer de pies a cabeza. Después de unos minutos, me separo de él.
-Creo que deberiamos volver. -Digo con su frente pegada a la mía. Yo mantengo mis ojos cerrados, respirando con dificultad.
-No creo que noten nuestra ausencia. -Susurra.
-Pero debería volver. -Abro los ojos pero no le miro a los suyos sino a sus labios.
-Deberías. -Susurra contra mis labios. -Pero no quieres.
Callo. Porque sé que tiene razón, pero no puedo permitirlo. Pero vuelve a besarme al minuto siguiente.
-No, esto no esta bien. -Me aparto de él ligeramente.
-¿Por qué no está bien? -Pregunta levantando las cejas.
-Porque no. Esto no tiene que pasar. -Me levanto y empiezo a caminar dejandolo desconcertado.
-Dime por qué está mal besarte. -Me sigue y me coge de mi brazoderecho, parandome.
-No quiero hacerlo. -Miento, porque realmente si quiero.
-Oh, claro que quieres. -Dice, cínico.
-¡No, Niall, joder, esto no tiene que estar pasando! -Grito desesperada por escabullirme de la situación.
-¡¿Por qué?! -Grita él, de igual forma.
Suspiro y vuelvo a girarme. Él camina en silencio junto a mí, sin comentar nada más al respecto y se lo agradezco en mi interior.
Llegamos a casa de mis abuelos y veo como ellos ya suben por la cuesta que conduce a la casa.
-¿Me das tú número de teléfono antes? -Pregunta, esperanzado.
-Niall... yo...
-Sólo te pido tú número, nada más. -Me interrumpe.
-Sabes donde vivo. -Sentencio.
-Esta bien. -Suspira, rendido.
-Buenas noches. -Susurro.
-Buenas noches. -Susurra de vuelta, comenzando a marcharse con las manos en los bolsillos de sus pantalones y la cabeza agachada.
Y juro que en este momento, tengo ganas de ir tras él, olvidarme de toda mi mierda, y besarle. Pero me contuve. Eso no sería bueno más tarde. No sería bueno para mí.
Espero ahí parada hasta que veo como desaparece en la oscuridad de la noche. Luego subo la cuesta y entro en casa por la puerta de la cocina.
-Hola. -Saluda mi abuela.
-Hola. -Susurro, dirigiendome a las escaleras.
-¿No nos vas a dar las buenas noches?
Vuelvo hacia ella, levanto el dedo indice, indicandola que se esperara un minuto, y me dirijo a mi abuelo. Siempre dejo a mi abuela para el final. Voy hacia la habitación de ellos, le doy un beso a mi abuelo y le deseo las buenas noches besandole en la mejilla. Luego voy hacia mi abuela, la abrazo y la beso en la mijilla, susurrando un 'buenas noches'.
-Descansa cariño. -Me dice ella.
Vuelvo a dirigirme a las escaleras, esta vez sin parones y entro en mi habitación para ponerme el pijama. Antes de acostarme, voy hacia el baño para lavarme los dientes y en cuanto termino, me tiro sobre la cama, boca arriba, mirando al techo. Y suspiro. Me quedo un rato así hasta que abro la cama y me meto bajo las sabanas. Menos mal que dejé las persianas cerradas antes de irme, pienso, porque acabo durmiendome en seguida.
