Capítulo 22.

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Niall aparca el coche justo en frente de un pub. Saca las llaves del contacto y abre la puerta para salir. Me dispongo hacer lo mismo pero, cómo no, él ya se encuentra a mi lado para ayudarme a salir del coche. La cola de espera para entrar al pub da la vuelta a la esquina y directamente pienso que no podremos entrar. Niall camina hacia el guardia. Intercambian algunas palabras, ríen, se dan la mano y mis sospechas son completamente erróneas. El guardia nos deja pasar al interior del garito sin ningún tipo de problema. Mario nos sigue detrás. Al entrar, inspiro y lo primero que entra por mis fosas nasales es un fuerte olor a alcohol que me tira para atrás ligeramente. La mano de Niall sobre mi cintura me dirige más adentro del pub. Nos dirigimos a la barra y me pregunta qué quiero tomar. Le digo que lo mismo que él aunque yo nunca he bebido alcohol. Mario pide un mojito y Niall dos vodkas con Coca-Cola. Eso suena fuerte, pienso, pero no le digo nada. Pocos minutos después, tengo la bebida en mi mano y dispuesta a darle un sorbo. Me acerco el vaso a la boca y bebo, saboreándolo con los labios. La garganta me quema y me hace toser. Dios, que fuerte.

-¿Estás bien? -Me pregunta Niall, casi riendo.

-¿Te estás riendo de mi? -Levanto las cejas. Le doy otro gran sorbo a la bebida, dejándolo por la mitad, mientras le sostengo la mirada. Esta vez no toso. -Vamos. -Le cojo de la mano y lo conduzco a la pedazo de pista que hay para bailar. -Me debes un maldito baile. -Le susurro en el oído.

Creo que lo poco que he bebido, ya me está empezando a afectar porque me siento muy valiente. Y ese es uno de los síntomas, creo.

La canción es lo bastante movida como para hacer bailar lo suficiente a Niall. Enrollo mis brazos alrededor de su cuello y empiezo a mover mis caderas al ritmo de la música. Niall me sigue pero es pésimo bailando. Ahora entiendo por qué no bailó antes. Se acaba la canción y comienza otra. Y luego otra y otra. A todos los bailes les sigue una copa. Cada vez diferente. Me siento tan libre. Tan bien. Niall me susurra un te quiero cerca de mi oído y muerde mi lóbulo. Se separa un segundo pero al instante vuelvo a notar su cercanía. Apoyo mi cabeza en su hombro. Abro los ojos. No sé dónde está Mario pero ahora mismo me da igual. Todo me da igual, excepto mi ángel. Niall recorre un camino de besos por mi cuello y eso hace que me encienda. Le cojo de la mano y lo arrastro hacia los baños, aunque no es tan fácil. Entre la multitud, y lo borracha que estoy, apenas camino bien y veo borroso. Niall me pega contra la pared del baño, tan fuerte que me hace daño. Me besa pero no siento su tacto. Sus labios son ásperos y los desconozco. Sus manos bajan a mi cintura. No siento sus manos. Son más grande y sus dedos son más finos de lo normal. Vuelve a mi cuello. Su pelo me roza en él. Tampoco es su pelo. Este es mucho mas rizado y largo. ¿Quién es él? Lo aparto de mi y abro bien los ojos. No es Niall, ahora estoy completamente segura. ¿Dónde esta? La puerta del baño se cierra de un portazo. Instantáneamente salgo de éste. Diviso a Niall salir del pub. Por sus músculos tensados, puedo ver que esta cabreado. Ay, dios mio. Salgo detrás de él y le cojo del brazo antes de que suba al coche.

-Lo siento, Niall. No sabía quién era. Pensé que eras tú. -Tartamudeo, temblando. Él me mira directamente a los ojos. Me da miedo. Esta vez sus ojos no me atrapan, hacen que aparte la mirada. Duele y aterra. No dice nada. -Por favor, di algo.

-Ten un poco de control, April. -Simplemente me dice. -Se sube al coche y lo arranca. Aporreo su ventanilla para que la baje. Lo hace. -Anda y ve a follar con Harry. -Franco el ceño. ¿Harry?

Niall pisa el acelerador y se marcha, dejándome allí, en mitad de la calle. No sé dónde está mi móvil y no sé dónde está Mario. Empiezo a llorar descontroladamente. Compruebo si en mis bolsillos hay dinero para un taxi. Quiero llamar a Becky pero no tengo el maldito móvil. Lloro más. Me siento en el borde de la acera y entierro mi cabeza entre mis piernas. Me cuesta respirar.

De repente noto una chaqueta sobre mis hombros. Es la mia. Mario se sienta a mi lado y me abraza.

-¿Qué ha pasado? -Sollozo y soy incapaz de hablar.

Me duele la cabeza y sigo bajo los efectos del alcohol. Mario me obliga a levantarme y me lleva a su coche. Durante el camino no habla. Sólo se escuchan mis pequeños sollozos en el interior del coche. Aparca en frente de mi hotel y me ayuda a bajar del vehículo. Me acompaña a mi habitación. Becky esta en la pequeña cocina con su pijama. Al verme, corre hacia a mí con un semblante preocupado. "¿Qué pasa?" ; es lo único que leo de sus labios. He desconectado. No oig o nada. Me duele tanto la cabeza. Quiero dormir. Siento que me mareo y me siento caer.

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Hola, siento la tardanza. He perdido todos mis documentos, lo cual significa, todas mis novelas. Mi teclado del ordenador se ha estropeado. So, me temo que tardaré mucho más de lo habitual en subir nuevo capítulo al tener que escribir en papel y luego pasarlo y subirlo por el móvil. Lo siento.

Carla Lee.

Déjate llevar.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora