<< April, ¿estás bien? >>
<< ¿Por qué no me contestas? >>
<< ¿No te ha gustado la canción? >>
<< April, contesta. >>
<< Por favor. >>
<< April, joder, contesta. >>
<< Si es por algo que he dicho, lo retiro, pero por favor, llámame. >>
<< Te quiero, April, no lo olvides. >>
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Mi móvil comienza a sonar, otra vez. Y sé que es Niall pero no se lo cojo. Tengo alrededor de 20 mensajes suyos, aun no leídos, más todos los que ya he leído. Llevo dos semanas sin dirigirle la palabra. ¿Por qué? Ni yo realmente lo sé. ¿Qué decirle? ¿Qué ya no quiero saber nada de él porque su existencia me hace daño al no tenerle cerca de mi? No, demasiado doloroso. Soy patética, lo sé. Pero es mejor así. No quiero seguir sufriendo al no tenerle a mi lado. Yo no quería esto. Yo no quería engancharme a él. Pero él me quiso tanto cuando nadie más lo hacía… Él estaba ahí cuando nadie más, salvo Becky, lo estaba… Mi móvil para de sonar pero al minuto siguiente la pantalla vuelve a brillar con su nombre. Lanzo el móvil a la cama y me tumbo en ésta. He quitado la foto del techo. Era demasiado doloroso levantarme cada mañana y ver esa foto. En ella Niall me besaba la mejilla mientras yo miraba a la cámara. Oh, te quiero tanto, Niall.
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Niall.
-¿Ya has conseguido hablar con ella? –Me pregunta mi amigo mientras me pasa una cerveza que acaba de coger de mi nevera.
-Sigue sin contestarme a las llamadas, ni siquiera un puto mensaje. –Suspiro tirándome al sofá.
-Quizás este liada con los deberes y no ha tenido el momento. –Mario se sienta a mi lado y me da una palmada en el hombro.
-Es muy raro. Me colgó sin decirme adiós y no me habla. No sé qué coño la he hecho. –Bebo un trago de mi cerveza y saco mi móvil del bolsillo. Voy a su perfil de whatsapp y compruebo su última conexión. –Apenas se conecta al whatsapp y cuando lo hace pasa de mis mensajes.
-Estará teniendo unas semanas duras, de verdad. Confía en eso.
-Pero si apenas es principio de curso, no creo que tenga mucho que estudiar.
<< Te quiero, pequeña, no importa qué. >>
-Ya no sé que más ponerle. –Le enseño el chat a mi mejor amigo y suspiro.
Mario lee todo lo que le he puesto durante estas dos semanas y frunce el ceño.
-Se ha conectado. –Dice Mario mostrándome la pantalla. –Está escribiendo, tio.
<< Escribiendo… >>
<< Escribiendo… >>
<< Ultima conexión: 19:44. >>
-¡Joooooooooooooder! –Grito y me pongo de pie con el teléfono en la mano. Marco su número y la llamo.
Primer pitido…
Segundo pitido…
Tercer pitido…
Va, April, contesta, joder.
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April.
Desbloqueo mi móvil, entro en whatsapp y le doy al chat de Niall.
<< No me llames más, por favor. Solo, déjalo estar. >>
Dejo el móvil encima de mi escritorio, cojo el Ipod y los cascos y salgo de casa cogiendo la chaqueta de encima de la cama. El suelo de la calle esta mojado debido a que hoy ha llovido durante todo el día. Camino sin ningún rumbo alguno, simplemente camino mientras escucho música. Pienso en llamar a Becky y preguntarle qué puedo hacer pero recuerdo que he dejado el móvil en casa y voy hacia su casa. No vivimos tan lejos la una de la otra pero me lleva un rato llegar hasta su casa ya que me había alejado de la zona. Cuando llego ella me abre la puerta y yo me lanzo a sus brazos. Ella me corresponde al abrazo con un apretón más fuerte que el mío.
-¿Vamos al parque?
-Sí. –Susurro.
Caminamos hasta el parque más cercano, a donde vamos siempre, y nos sentamos en los columpios.
-No sé por qué le haces esto, April. –Dice cuando acabo de contarle el problema. –No tiene culpa de nada y lo estas preocupando. –Sigue leyendo los mensajes de Niall. –Sinceramente, es montar un drama sin por qué. No es para tanto. Habéis pasado un buen verano y os queréis, ¿qué más da que os separen unos cuantos kilómetros? Os vais a volver a ver.
-¿Solo unos cuantos kilómetros? ¿De verdad? –La miro incrédula.
-Bueno, vale, bastantes kilómetros, pero… los kilómetros no significan nada cuando esa persona significa todo.
Frunzo el ceño. Tiene razón.
-Pero no poderle abrazar, me mata.
-Lo sé cariño, pero podéis veros en todos los puentes y en todas las vacaciones. –Baja del columpio y me columpia a mi, acariciándome la espalda cada vez que llego hacia ella.
-Eso me dijo él. –Mis ojos comenzaron aguarse y Becky paro el columpio para abrazarme.
-April, coge el teléfono, llámale y hazle saber cuánto le quieres porque haciendo lo que estás haciendo, solo le haces pensar que ya no le quieres, o peor, que estas con otro. Y todos sabemos que le quieres muchísimo. –Sonrío y le beso la mejilla.
-Gracias. –Susurro y me pego a ella, abrazándola con fuerza.
-No, gracias a ti, por escucharme. –Sonreímos. –Va, ve a casa, mañana me cuentas, ¿vale?
Asiento y me despido de ella dirigiéndome a mi casa. Cuando llego mi madre me llama para cenar pero le digo que me dé un minuto. Ella asiente y yo voy hacia la habitación, cojo el teléfono y veo otras tres llamadas perdidas de Niall. Al segundo Niall vuelve a llamarme, sin darme tiempo de llamarle yo a él.
-Hola. –Apenas articulo.
-¡April! Dios mío, ¿estás bien? ¿Por qué no me contestabas a ninguna de mis llamadas, ni siquiera a mis mensajes? –Su voz se mezclaba entre alivio y rabia.
-Lo siento, es que he estado pensando.
-¿Pensando? ¿Pensando en qué?
-En nosotros. En los kilómetros que nos separan. En que no puedo abrazarte y duele, Niall, duele mucho. –Me pongo a llorar al instante porque echaba de menos su voz.
-Oh, pequeña… Sabes que por muchos kilómetros que nos separen, yo siempre estaré aquí y aunque no pueda abrazarte, puedes escuchar mi voz, y yo la tuya, y al menos se que estas bien. No vuelvas hacer esto, ¿vale? Te quiero muchísimo. –Suspira a través del teléfono.
-Yo también te quiero, Niall.
-Falta una semana para el puente, ¿podrás aguantar una semana más sin mi? –Rio y sé que lo ha hecho para que yo también me ría. Y lo ha conseguido.
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Hey, Mario, éste va por ti.
