Jimin se encontraba una vez más en aquella vieja habitación que su casa tenía. Estaba bailando, pero esta vez no bailaba para desviar su estrés, bailaba feliz sabiendo que Jeongguk amaría verlo en ese preciso momento.
Bailaba mientras cantaba una de las canciones que había escrito hace poco, la cual hablaba de cómo él se sentía atrapado en una mentira, sintiendo que nada a su al rededor era real y que debía escapar de eso.
El el medio de aquel salón estaba dando unos giros elegantes, Jimin sabía dejarse llevar por la música, sabía manejar su cuerpo a la perfección, incluso podría ajustarse a cualquier tipo de baile, era tan único e inigualable en lo que hacía.
— Jamás te había visto bailar... He tomado malas decisiones a lo largo de mi vida, pero no permitirte bailar fue de la que más me arrepiento, hijo. — aplaudiendo confesó su madre.
Jimin paró de golpe observándola por unos minutos. ¿Desde hacía cuánto que llevaba ahí parada? Avergonzado Jimin simplemente le sonrió, jamás se hubiese imaginado a su madre halagándolo de tal forma y mucho menos arrepintiéndose de no dejarlo hacer algo.
— ¿Qué se supone que deba responder a eso? — preguntó Jimin aún parado en medio de la habitación.
— Nada, no fue tu culpa, hijo. — dijo su madre sonriente mientras agachaba la cabeza — Debí haberte dejado, serías el bailarín más reconocido de Corea del sur, incluso del mundo.
Jimin sonrió de lado — No exagere, madre. A propósito... ¿Qué te trae por aquí? Jamás vienes a verme, se me hace raro...
— Te lo diré pero necesitamos ir a un lugar más tranquilo para conversar, vamos al jardín a charlar un rato... — dijo saliendo de aquella habitación esperando a que Jimin la siguiera.
Siendo sinceros, Jimin estaba nervioso, ¿De qué quería hablar su madre con él? ¿Acaso sabía de su beso con Jeongguk? Jimin sentía que estaba realmente jodido. Llegaron y su madre lo invitó a sentarse junto a ella para que por fin pudiesen hablar.
— ¿Recuerdas la noche de tu fiesta de cumpleaños? — preguntó y Jimin asintió con un notable nerviosismo — Taehyung me presentó a su hermana, Dahyun.
Park sentía que había vuelto a la vida, estaba temiendo por su vida, estaría jodido si su madre le hubiese preguntado por Jeon, pero ni siquiera entendía que tenía que ver esa muchacha con él, tampoco sabía que le había dicho Taehyung a su madre.
— Ah... ¿Y? — preguntó
— ¿Como que "Y"? ¿No lo entiendes? — cuestionó y Jimin negó con su cabeza — Kim Dahyun está soltera, Jimin. Es perfecta para que unas lazos con ella...
Entonces Jimin cayó en la realidad. Su madre lo venía tratando bien porque sabía que esa era la única forma de comprar la aceptación de Jimin, sabía que tratándolo así Jimin no se negaría a nada, estaba segura de que Park no aceptaría casarse con cualquiera.
— ¿De qué estás hablando? Ni siquiera la conozco... — reprochó levantándose de su asiento.
— No hace falta que la conozcas, Jimin. Tiene todo para ser tu futura esposa... Cumple con cada estándar que necesitamos, es delgada, blanca, una mujer delicada y sumisa, todo lo que necesitas, ¿No te parece bien?
— ¡Pura mierda! — gritó Jimin haciendo a su madre abrir los ojos de par en par — Pura mierda cada puto estándar, no me voy a casar, no necesitas casarte para ser feliz ¿Acaso tú eres feliz casada con un hombre como mi padre?
— Eres un irrespetuoso y desagradecido, Park Jimin. No te atrevas a volver a cuestionar cosas como esas ¡Jamás! — contestó también alzando la voz — Deja de comportarte como un maldito adolescente caprichoso, te casarás por las buenas o por las malas.
— No lo haré. ¡Jamás demostraste quererme, ni siquiera un poco, no actúes como que te importa lo que yo haga de mi vida! — gritó una última vez antes de salir corriendo del jardín.
Dolor en el pecho. No tenía ganas de seguir viviendo. Qué sentido tenía seguir si jamás podría ser libre. Pensaba que su madre podía estar empezando a comprenderlo cuando en realidad solo esperaba aceptar una estúpida oferta de matrimonio.
Park salió corriendo de su casa, no quería volver, al menos por unas semanas hasta sentirse auto capaz de confrontar a sus padres. Tenía que buscar a Jeon para sentirse bien después de tanta mierda que había tenido que pasar.
(...)
Llegó al taller de Jeon deteniéndose al escuchar una suave voz dentro. Una que se dejaba llevar por una dulce melodía que abrazaba los oídos de Jimin. Podía reconocer esa voz a kilómetros de distancia, era la cual le susurraba lo hermoso que es al oído en cada oportunidad que tenía.
No quiso golpear la puerta, quería oírlo, quería oír a Jeon cantar. "To kiss in cars, in downtown bars was all we needed" se escuchaba decir en la letra de aquella hermosa canción. Era increíble como Jeongguk podía describir en cada forma artística lo que Jimin sentía por él.
Sin más entró como si de su propia casa se tratase. Miró a su pelinegro sentado pintando mientras seguía tarareando aquella canción, cuando notó la presencia de Jimin corrió a abrazarlo, sabía que algo malo había pasado. Rodeó su cuerpo mientras susurraba que todo iba a estar bien.
— No sé por qué cada vez que estoy mal y vengo a verte, mi corazón deja de doler. Siento que mis heridas sanaron solo porque tú eres mi remedio. — confesó el menor aferrándose al abrazo.
— Yo te dije que dibujaría estrellas en tus cicatrices, que uses el cárdigan cuando te sientas mal y yo no esté cerca. No te dejaré solo Jimin, eres mi ángel.
Cada palabra. Cada cosa que Jeon decía hacía que Jimin confundiera aún más sus sentimientos, necesitaba gritarle en la cara cuanto lo amaba, pero aún tenía miedo, tenía miedo de todo lo que podía pasar después.
Jimin no podría decirle lo que madre estaba tratando de hacer, no quería lastimar los sentimientos de Jeongguk, no quería dañarlo. No podría soportar el perder a la única persona a quien realmente amaba, la única la cual necesitaba a su lado.
— ¿Sabes qué, Jiminssi? — preguntó — He estado escribiéndote cartas para cuando seamos grandes leerlas y reírnos de cuan romántico yo era...
— ¿En serio? — preguntó y Jeon asintió sonriéndole ampliamente — ¿Me puedes leer una?
— ¡Claro que si! — dijo yéndose mientras buscaba algo — "And when I felt like I was an old cardigan, under someone's bed... You put me on and said I was your favorite" — leyó tratando de ocultar su sonrisa.
Estaba embobado, no sabía en qué momento, pero sabía que lo necesitaba en su vida. Sabía que haría todo por Jeon, hasta llevarlo a la luna. Supo que ese pelinegro que se encontraba frente a él, era su lugar seguro. Jimin estaba enamorado de Jeongguk y lo sabía, lo sabía muy bien.
ESTÁS LEYENDO
Cardigan - kookmin
FanfictionUna sociedad retrógrada y dos chicos quienes comienzan su amor compartiendo un viejo cárdigan. Donde Jimin deberá elegir entre obedecer a su familia casándose con una mujer que no ama o luchar contra los prejuicios sociales de la época quedándose c...
