[15] Mourning

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Han sido tantos años desde que llegó a esa casa que a MinHo le resultaba extraño tener una interminable sensación de frío muy a pesar de ya haber encendido la calefacción. No hay otra razón más que su alma es la que se siente sola, desanimada y desconsolada por haber perdido a su otra mitad.

El frío se le escapa por el hueco que dejó la partida de TaeMin hace una semana. Puede que sea un viejo, pero eso no le quitaba sentirse devastado por haber perdido a su eterno compañero. Ya no hay nadie para abrazar en la cama, ni con quién hablar por las tardes.

Su gato también lo extraña.

El sonido de la puerta es una música relajante para MinHo, odiaba tener que convivir con sus pensamientos negativos, pues desde que TaeMin partió, no dejaba de desear acompañarlo pronto.

     —Jaehyun... — La sorpresa hace que a MinHo se le extiendan las arrugas del rostro. Su sobrino no era alguien ajeno a su vida, y de hecho estuvo en los tres días que duró la ceremonia funeraria de TaeMin, pero de todos modos, no lo esperaba en su casa tan pronto. —Pasa hijo, por favor. ¿Qué pasó? ¿Tú mamá?

La preocupación del anciano hace que a Jaehyun se le marquen los hoyuelos de las mejillas. No tarda en negar con la cabeza y darle un corto abrazo a su tío para que no siguiera con una idea equivocada.

     —Solo quería venir a verlo. Lo del tío TaeMin tiene muy poco...

MinHo le agradeció con la mirada por referirse a TaeMin como un tío sin que este lo fuera legalmente, además de por su preocupación sincera por un viejo que está por alcanzar los noventa.

     —No deberías preocuparte mucho. Sé que soy viejo, pero todavía estoy fuerte. Vengo de buena familia después de todo. —le guiñó un ojo al más joven y este le respondió con una risa—. ¿Ya comiste? ¡Va! No importa, acompáñame a la cocina para hacerte algo.

Jaehyun observó a MinHo moverse hasta la cocina y poner agua a hervir, así como ver qué le podría invitar a su sobrino por el gesto amable de ir a verlo. MinHo era lento como cualquier hombre de su edad, su espalda estaba encorvada y su cabello era un camino de nieve muy escaso.

     —Déjeme ayudarlo.

Hace solo un mes que Jaehyun había ido a visitar a la pareja de ancianos. TaeMin le había dado unos chocolates con vino y MinHo dinero para que pudiera salir con sus amigos. A veces le cuesta trabajo entender que se lleva mejor con ellos que con sus propios abuelos, y eso que MinHo era hermano de uno de ellos.

     —Tío... Debería vivir con más personas. Mi mamá también está preocupada por usted. ¿Qué pasa si necesita algo y no le puede ayudar nadie? No decimos que se vaya a un asilo, pero tal vez considerar mudarse con nosotros o tener a alguien que lo cuide.

MinHo negó con una sola mano e hizo un gesto de disgusto. Había vivido en la pequeña casa por más de cincuenta años y ahora no sería buen momento para irse, ni nunca. Él también debía pasar sus últimos días ahí.

     —No tienen de qué preocuparse, ya le dije a tu madre que le mandaré un mensaje todos los días para que vea que estoy bien. No puedo irme de aquí, hijo. Este es nuestro hogar, compramos esta casa TaeMin y yo. Además, prometimos que aquí sería el inicio y el final.

Jaehyun sonrió asimétrico, no quiso discutir con su tío, tanto por respeto como por saber que era una batalla perdida, su madre fue la que le insistió en que le hiciera cambiar de opinión, aunque sinceramente no quería que su tío abandonara el sitio donde ha sido tan feliz.

     —Tío —la voz de Jaehyun tembló—. ¿Cómo fue que se enamoró de otro hombre? Yo, hm, no he dejado de pensar en que no había mucha de nuestra familia en el funeral de mi tío TaeMin. Ustedes llevaban ¿Qué? ¿60 años juntos?

It's Never Time [SHINee]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora