Valentina
Paseo mi mirada por los invitados que acaban de llegar, uno es de mi agrado y el otro, es uno a quien quiero meterle una bala cada vez que puedo, para mi desgracia no puedo hacerlo da la casualidad de que son importantes para Xander.
Una lástima.
Hubiera gozado de meterle una bala al imbécil de Aslan.
Sonrío cuando es Atlas, quien me recibe con un abrazo cariñoso no dudo en responderle mientras beso su mejilla.
—Cuñadita—
—Ex cuñada— digo— ¿Cómo estás, Atlas?—
—Ah— suspira— ya sabes, balas, sangre, dinero y coños fáciles en los cuales puedo meter mi pene, cuando se me plazca—
Me río mientras niego con cierta diversión, ciertamente el poco filtro se hereda. Golpeo suavemente su cabeza.
—Igual al viejo— respondo— sucio tanto de boca como de mente—
—Viene de familia, Vale— me guiña el ojo— llevas conviviendo muchos años por nosotros, ya deberías saberlo—
—¿Sabes lo que es estar rodeada de tanta testosterona y estupidez?— señalo a Xander— con tu hermano, me basta—
—Gracias, bruja. Yo también te quiero— dice irónico el susodicho.
Los gemelos Novikov, son los primeros hijos de Dimitri, por extraño que suene el viejo un par de años antes de conocer a Svetlana tuvo una aventura con una mujer de sociedad, esa noche de pasión trajo dos frutos.
Aslan y Atlas Novikov.
Dimitri no supo de su existencia hasta diez años más tarde, cuando de un momento a otro dos niños aparecieron en su puerta con la noticia de que ambos eran sus hijos, el parecido que tienen con el viejo, no le dejó a dudas que llevaban su sangre.
Pero el destino ya estaba marcado.
Svetlana ya estaba en su vida como su esposa y ya tenían a Xander, se había dictaminado que mi ex esposo sería el sucesor de Dimitri como el nuevo Zar.
No había forma de cambiarlo.
A lo poco que me contó el viejo, Svetlana no dudó en tomar a los niños bajo su ala y criarlos como suyos también, formando una familia más grande y llena de alegría.
—Bueno, si ya pasamos por el cálido momento familiar. Me gustaría que me dijeran que mierda ha pasado aquí, para que no nos dijeran que nuestro padre estaba muerto—
Habla Aslan, con su habitual tono. Sacándome de mis pensamientos.
—De haber tenido la decencia de responder nuestras llamadas, lo sabrían— respondo con contundencia mientras una pequeña sonrisa irónica sale de mis labios— pero claro, sabemos que cuando se tratan de nosotros, no si dignan a responder ni una mierda—
Los ojos azules de Aslan destellan con enojo que ignoro completamente, sonrío como una perra mientras Atlas, frunce el ceño.
—¿De qué hablas, Vale?— inquiere— no recibí ninguna llamada de ustedes— mira a Xander— hermano, sabes que siempre te respondo cuando me llamas—
—Lo sé, hermano— responde Xan— lo que me pareció extraño, más...—
—Pensamos que finalmente la copia imbecil— señalo a Aslan— por fin, había logrado su objetivo de envenenar tu mente con su rencor de niño de cinco años inmaduro—
—Eso...—
El gemelo menor Novikov, calla a su hermano antes de que diga otra cosa, a pesar de que es el menor. Atlas es el más centrado y cabeza fría que Aslan, lo que es más fácil sobrellevar situaciones delicadas con él.
ESTÁS LEYENDO
El amor del Zar
General FictionSecretos. Traiciones. Odio. Venganza. Poder. Una guerra. Rencores y viejos amores del pasado. Una Reina. Un Zar. Un Capo. Un error prematuro cambió la vida de todos. Ahora, es tiempo de tratar de remediarlo para conseguir el mismo objetivo. Dos mafi...
