Xander
Valentina y yo suspiramos mientras vemos como mis hermanos miran las lápidas de mis padres, después de nuestra charla donde logramos hacer un poco las paces entre todos, de manera en que no nos saltemos el cuello uno al otro.
A excepción de la bruja y Aslan.
Esos dos estarán en guerra mortal hasta que uno termine muerto o yo termine asesinando a ambos por colmar mi paciencia.
Se ve más tentadora la segunda.
—¿Crees que debamos dejarlos solos?— murmura Val por lo bajo— no quiero invadir su espacio—
—Estamos a una buena distancia para no molestarlos, bruja— respondo— más bien, quiero estar cerca, porque temo...—
Justo en ese momento Atlas cae de rodillas frente a la cripta de papá, trago saliva al oír como un sollozo corta su garganta, posteriormente Aslan se pone a golpear uno de los muros de mármol con fuerza.
No dudamos en acercarnos, tomo a Aslan por detrás para que deje de hacerse daño mientras que Valentina va con Atlas para sentarse a su lado en el piso, quien no ha dejado de llorar y murmurar.
—Papá, lo siento...— dice— ¡Lo siento tanto! ¡Fui un estúpido!—
—Shh, cariño. Atlas, no es tu culpa...—
—Debí...— solloza— debí haberlo visitado, Vale. Debí estar en más contacto...—
Valentina abraza a mi hermano mientras que yo lucho contra Aslan, quien no deja de debatirse, ambos nos miramos con cierta preocupación.
—Aslan, hermano...—
—¡Voy a matarlos a todos!— grita— ¡Mi padre no merecía esto! ¡Esos hijos de puta...!—
—Lo sé, hermano— respondo— lo sé—
Finalmente algo parece quebrarse en Aslan, porque un grito profundo de dolor sale de su garganta hasta el punto en que temo que se desgarren sus cuerdas vocales, sus rodillas ceden y ambos caemos al piso.
Trago el nudo de mi garganta y parpadeo para que las lágrimas que amenazan con salir de mis ojos, no lo hagan al momento en que escucho como un pequeño hipido abandona la boca de mi hermano.
—¿Qué hecho...?— murmura— ¿Cómo pude dejar que mi maldito resentimiento pudiera más conmigo?—
—Vale, ¿realmente se fue?— pregunta Atlas— el realmente está muerto, ¿verdad?—
Las lágrimas de Val, no se hacen esperar tampoco y comienzan a deslizarse por sus mejillas al oír la voz rota de Atlas, de los dos. Atlas es el que suele mostrar más sus emociones naturalmente que Aslan.
—Lo siento, cariño— dice.
—Xander, ¿que he hecho?— pregunta Aslan con voz ahogada— debí...yo...—
Entonces
Su último muro finalmente cae.
Su sollozo hace eco en el mausoleo. Aslan, niega varias veces sin dejar de murmurar oraciones que duras penas entiendo, mi hermano mayor siempre se había mostrado como un hombre duro pero en lo que respectaba a papá.
A los tres nos tocaba la fibra sensible.
Habíamos perdido a mamá muy pronto y que mi padre, en cualquier momento lograra reunirse con ella, nos preocupaba en especial a Aslan, de los tres fue quien más sintió la muerte de mi madre.
—Lo siento, papá. Debí haber sido mejor hijo. Lamento, no haber sido lo que esperabas...—
—Papá, lamento no haberte llamado en tu cumpleaños...— murmura Atlas— lamento, no haber estado más pendiente de ti. Debí visitarte más seguido para salir de noche de prostitutas juntos—
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El amor del Zar
Aktuelle LiteraturSecretos. Traiciones. Odio. Venganza. Poder. Una guerra. Rencores y viejos amores del pasado. Una Reina. Un Zar. Un Capo. Un error prematuro cambió la vida de todos. Ahora, es tiempo de tratar de remediarlo para conseguir el mismo objetivo. Dos mafi...
