Capítulo 37

13.6K 945 354
                                        

Xander

Suspiro fuertemente mientras doy otra vuelta en la cama, buscando una manera de conciliar el sueño pero para imposible, mi mente está a mil por hora y no tengo idea de cómo acomodar los cientos de pensamientos que no dejan de salir por muchos lados de mi cabeza.

¿Casarme de nuevo?

¿Qué locura?

Nunca me imaginé que la condición para que Evgeni Asenov, aceptara nuestro trato fuera que me casara con su hija, por dios, Yesika apenas tiene dieciocho años como para que la hagan casarse tan joven.

Debería estar viviendo su vida y sueños.

No esperar a que la vendan como una vil mercancía al mejor postor, ni siquiera debería considerarlo, pero, estamos hablando de que los Asenov son de la vieja escuela al igual que los Novikov, décadas atrás los matrimonios arreglados eran cosa de todos los días, lo sé por que mis padres pasaron por eso.

Y aún así, se enamoraron para formar una familia.

Pero eso no quiere decir que todos los matrimonios arreglados tuvieron el mismo resultado, incluso he escuchado que cuando la ley estuvo más a favor de las mujeres, varias de ellas se divorciaron luego de décadas de matrimonios e hijos, con el fin de recuperar los años perdidos de sus vidas tan jóvenes.

En mi caso.

Casarme se convertiría en una condena para todos en especial para Yesika.

Valentina tiene razón en decir que la responsabilidad de ser la compañera de un Zar o incluso ser la misma Zar en mi ausencia o muerte, es algo demasiado grande que necesita años de preparación, no puedo dejarle caer responsabilidades así como así a una chica de dieciocho años sin experiencia alguna de lo que es la vida.

¿Qué clase de vida voy a darle a mi lado?

Sería condenarla de una forma tan jodida.

Y teníamos un segundo problema.

Si vuelvo a casarme de nuevo, esta vez, no habrá posibilidad de un divorcio por que la tradición dicta que en el momento en que el Zar de la Bratva, desposa a la mujer que ha escogido como compañera de vida y mafia, no habrá marcha atrás y nuestras vidas quedarán atadas de manera permanente hasta que uno de los muera, que probablemente sería yo primero antes que ella.

Incluso si Yesika, por alguna razón del destino de mierda, muere antes que yo, no se me permite casarme de nuevo por que las tradiciones de la Bratva y Novikov que han seguido por décadas a mi familia, dictan que los Zares debemos guardarnos luto y conmemorar a nuestra compañera lo que nos queda de vida.

Razón por la cual mi padre nunca volvió a casarse.

Se nos permite tener amantes, damas de compañía, prostitutas y cuántas mujeres queramos, pero teníamos prohibido entablar una relación formal con ella y mucho menos, considerar la idea de un nuevo matrimonio por más enamorado que estés, nunca estará permitido que la imagen de tu compañera con la cual aceptaste pasar el resto de tus días, se vea manchada por una nueva mujer.

Tradiciones que no puedo cambiar de la noche a la mañana y mucho menos, deshonrar a mis pasados que han escogido a sus compañeras de manera especial.

Para que yo venga a cambiarlas, solo porque mi matrimonio no funcionó y ahora quiero estar con otra mujer que realmente me da lo que necesito para sentirme completo.

Con Valentina fue un caso aparte, dado que cuando sucedió nuestro matrimonio, yo no era Zar de la Bratva y ella no era la Reina del Alboroto, lo que nos permitió divorciarnos libremente sin problemas de los demás en la mesa.

El amor del ZarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora