C O W B O Y

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POV Narrador omnisciente

El día en el que Nate la asfixió, Maddy no estaba asustada por lo violento que fue, sino porque, a pesar de todo, lo seguía amando.

Pero entonces recordó a Megan, a la chica alta de cabello oscuro que estaba dispuesta a darle la luna si ella se lo pedía. La chica que casi siempre evitaba las discusiones, aun cuando significaba dejar de hacer las cosas que le gustaban; La chica que la hacía sentir especial, de tal manera que Maddy se sentía mal por estar con ella.

Porque sabía que no la merecía.

Porque, aunque al principio estuvo con Nate solo para usarlo, se terminó enamorando de él y sabía que no era justo para Megan que ella no se entregara por completo a su relación.

No quería meter en problemas a Nate, por eso evitó ir a la comisaria después de la feria, pero sabía que había pasado la línea con Megan y que si antes quedaba algo que reparar en su relación, ella lo había hecho trizas.

Por eso Maddy quería dejar que Megan por fin fuera libre, aunque supiera que no encontraría a otra persona que la amara de igual manera que ella y que debía rehacer por completo su plan de vida, sin incluir un con Megan.

Aprovechó lo que sucedió con Nate y estaba planeando una manera de hacer que Megan le terminara definitivamente, pero, como si fuera cosa del destino, Nate llegó el lunes con heridas recientes en la cara.

Y Maddy era lo suficientemente inteligente como para unir algunos comportamientos celoses de Megan con aquellos golpes. Estaba feliz de que la habían defendido, pero debía darle un final a lo que aún existía entre ellas.

Los siguientes días, después de que la policía interviniera, Megan había faltado a la escuela, y Maddy se culpaba por el posible bajón emocional por el que estaba pasando su ex.

Cuando llegó al límite y se derrumbó en su auto buscando el apoyo de una amiga, Maddy no se esperaba que quien quería darle ese apoyo fuera Nate. 

No dudó en hacer lo que el chico le pidió y correr a sus brazos, pero cuando el alto y musculoso cuerpo de Nate la abrazó no se imaginó que era él quien lo hacía, sino que era Megan quien la envolvía en sus delgados brazos.

Que le decía que todo estaba bien y que la había extrañado después de la discusión en el baño de la escuela, que la perdonaba por estar estúpidamente enamorada de un idiota, del idiota Nate, y le pedía que escaparan dejando a sus familias y amigos atrás para tener una pequeña cabaña en un pueblito de Canadá.

Quería tener a Megan entre sus brazos nuevamente, pero después de llamarla cientos de veces y dejarle miles de mensajes terminó por rendirse y decidió controlar sus impulsos de acercarse a ella.

Se castigaba mentalmente todas las noches por haber defendido la estúpida y vacía relación con Nate, y si por alguna razón la chica de cabello oscuro le pedía regresar con ella, Maddy estaba más que segura de que mandarían todo al carajo solo por volver a ser feliz a su lado.

-

POV Megan

—¡Puedes pasar, abuela! —grito al sentir cómo tocaban la puerta de mi habitación.

—¿Ya estás lista, cariño? —me pregunta, asomando la cabeza.

—Creo que enseño demasiada piel —le digo, mostrándole mi disfraz. Un disfraz de pirata.

—Aww, cielo, las chicas de hoy en día no van vestidas como monjas a las fiestas —me dice mi abuela con una sonrisa—. Déjale eso a las viejas como yo... Estás guapísima, pero si algún chico intenta algo, no dudes en usar esto —dice, mostrándome un cuchillo, el cual era parte del disfraz.

She Love Control | Maddy Pérez Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora