H I G H

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Narrador omnisciente

Cuando Maddy llegó a casa esa noche, sabía que su madre aprovecharía que Megan ya no estaba con ella para poder explotar y gritarle todo lo que había tenido que contener cuando su hija le dijo que estaba saliendo con una chica.

Su madre estaba aliviada de que Maddy no iba a acabar muerta en una zanja, ya que había salido de su abusiva relación, pero como todo adulto lleno de prejuicios y con miedo a que hablen de lo desastrosa que es su familia, tampoco estaba a favor de que Maddy fuera "desviada".

—¡MADDY, NO VOY A PERMITIR QUE NADIE HABLE MAL DE NINGÚN MIEMBRO DE ESTA CASA POR TU CULPA! —fue una de las cosas que le gritó su madre.

—¡ESTÁ BIEN, ME LARGO DE TU ESTÚPIDA CASA!

Pero después de un par de gritos, insultos y lágrimas las dos terminaron llegando a un acuerdo, más que un acuerdo era una "guerra pacífica" entre madre e hija.

Después de la intensa charla la madre de Maddy siguió sin aprobar la relación entre Megan y su hija y probablemente pasaría mucho tiempo hasta que lo hiciera, pero al menos había aceptado no meterse en la relación de las chicas y para la latina menor eso era como llevarse el premio gordo.

Cuando volvieron a clases el lunes, las chicas no se vieron gran parte del día por su estresante horario, pero en el cambio para ir a la última clase se cruzaron unos minutos en el pasillo.

Nate compartía gran parte de sus clases con Maddy y, por lo que Megan tenía entendido, también compartirían la última. O eso creyó cuando vio a Nate recargado en el marco de la puerta del salón al que la latina debía entrar.

Quería besar a Maddy y que Nate lo viera; también quería ponerla a prueba y comprobar si realmente quería que estuvieran juntas nuevamente. Por eso, antes de que su chica entrara al salón de clases, la tomó de la mano e hizo que sus cuerpos se acercaran.

La latina no era estúpida y sabía que aquello era una prueba, que si hacía lo que Megan pedía, estarían juntas otra vez. Pero si por alguna estúpida razón su cuerpo desobedecía sus órdenes y no reaccionaba, todo volvería a la misma mierda que había soportado durante las últimas dos semanas.

Y Maddy no estaba dispuesta a volver a esos tiempos oscuros, así que juntó sus labios con los de la dueña de sus cientos de fantasías y se esforzó por darle un buen beso, uno lo suficientemente bueno como para que Megan quisiera llevarla a casa después de clases y cogérsela durante horas.

Para cuando las chicas salieron de su última clase y se encontraron en el estacionamiento, la hombría de Nate había caído al suelo cuando sus amigos le preguntaron si realmente Maddy lo había dejado por una chica, y él había dejado de ser el centro de atención en la escuela, ya que era más entretenido hablar durante dos semanas de la relación entre Megan y Maddy que de los fracasos que estaba cometiendo Nate.

POV Megan

Me estaba alistando para ir al baile que habría en la escuela por las vacaciones de invierno.

La última semana, Maddy y yo habíamos discutido sin parar porque le había comentado que quería que Lex pasara con nosotras la noche, así como un trío, una cita de tres, como quieran decirle, pero a Maddy no digirió muy bien el hecho de que quisiera hacer que mi mejor amiga se la pasara bien en el baile.

Al final dejamos la discusión a un lado y quedamos en que iríamos todo el grupo junto, ya que tampoco Cassie ni Kat irían acompañadas. Me terminé de colocar el conjunto negro de dos piezas con el que iría; se parecía al que llevaría mi novia, a diferencia de que yo llevaría una chaqueta. Al terminar, le mandé un mensaje a Maddy y otro a Lex para preguntarles si ya estaban listas.

She Love Control | Maddy Pérez Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora