O L A S

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POV Narrador omnisciente

Maddy no sabía si había sido buena idea ir a casa de Megan después de que Nate casi la volviera a agredir, pero en esos momentos solo quería estar cerca de ella, solo quería que fuera ella quien la abrazara y le dijera que todo estaría bien.

Apenas había dormido en toda la noche, estaba más concentrada admirando el perfil de la chica de ojos azules y tocar delicadamente la piel que su pijama no conseguía cubrir.

Quería salir corriendo cuando estaba saliendo el sol, ya que le asustaba que Megan quisiera respuestas, pero también se quería quedar y ser la primera persona que la chica viera ese día.

Por el lado de Megan, esta sí había dormido mejor que las otras abrumadoras noches, ya que sabía que Maddy estaba en la misma cama que ella.

Y aunque fuera otra cosa que no quisiera admitir, extrañaba la sensación de tranquilidad que le daba Maddy y que su habitación fuera inundada con su olor cuando ella se encontraba allí.

Fue despertada por las delicadas y suaves caricias de los delgados dedos de Maddy en su brazo, pero no quería abrir los ojos ya que sabía que minutos después debía llevar a la chica a su casa y allí acabaría su interacción.

Se quedó unos minutos así hasta que su estúpida vejiga le exigía ir al baño, por lo que se dio la vuelta quedando de frente a Maddy y abrió los ojos.

Encontrándose con la mirada cansada de la latina, cuando Megan observó que tenía notables manchas oscuras debajo de sus ojos supo que no había dormido en toda la noche y se sintió mal porque, a diferencia de Maddy, ella había tenido un buen sueño.

POV Megan

—¿No pudiste dormir? —le pregunto colocando una de mis manos en su mejilla y acariciando debajo de su ojo, veo como Maddy niega y suspiro—. ¿Te parece si voy al baño y hablamos de por qué viniste a mi casa llorando?

—No quiero hablar sobre eso —me dice apartando la mirada.

—De acuerdo —le digo insegura—, igual debo ir al baño —le digo poniéndome de pie y caminando hasta el baño de mi habitación.

Después de hacer mis necesidades y lavarme los dientes volví a salir y vi cómo Maddy estaba sentada en una esquina de la cama esperándome.

—¿Quieres que te prepare el desayuno antes de llevarte a casa? —le pregunto esperanzada de que diga que sí—, ya que no dormiste debes comer algo.

—Está bien, ¿Te parece si voy al baño?

—Adelante, ya sabes dónde se encuentra todo —digo apartándome para que entrara.

Cuando Maddy desaparece en mi baño bajo hasta la cocina y empiezo a preparar unos huevos revueltos, mi abuelo estaba trabajando y como era sábado suponía que mi abuela estaba en el mercado, por lo que no me preocupé por ellos.

Cuando estaba terminando de preparar los huevos siento las pisadas de Maddy bajando las escaleras.

—¿Quieres que te ayude en algo? —escucho cómo pregunta.

—¿Podrías poner un par de panes en la tostadora? —le doy una rápida mirada y esta asiente con la cabeza antes de pasar a mi lado y tomar la bolsa de panes.

Cuando terminamos de preparar el desayuno Maddy y yo nos sentamos en la mesa, una al lado de la otra.

Estábamos comiendo en un silencio un tanto nervioso hasta que Maddy habla.

—Megan —me llama y levanto la mirada para verla—, ¿crees que podamos estar juntas otra vez?

—No lo sé, nada es imposible —le digo con una sonrisa ladeada—, pero me costó mucho por fin alejarme, Maddy, no creo que tengas la menor idea de cuánto sufrí aguantando que estuvieras con Nate.

She Love Control | Maddy Pérez Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora