Tiró la falda sobre la creciente pila de ropa que tenía en la cama. Quería estar perfecto para él, sexy, sí, pero no demasiado provocativo.
Rebuscó en su armario por centésima vez... ¡Ah! Se le había olvidado aquel vestido. Se lo puso, se abrochó los botones delanteros y se miró al armario de cuerpo entero. Sí, perfecto, se dijo.
El vestido rojo conjuntaba a la perfección con su piel y contrastaba con su pelo castaño.
Hacía un sol espléndido cuando se encaminó al centro. No le quedaba lejos y el paseo le sentaría bien. Sabía que estaba sexy y una sonrisa iluminó su rostro. Normalmente se habría sentido halagado ante la atención masculina e incluso podría haberse detenido para coquetear un rato, pero ahora sólo tenía una cosa en mente.
Tenía una misión.
Alzó la vista con aprensión al cielo, que comenzaba a oscurecerse. Unos nubarrones negros habían sustituido a las nubes blancas de algodón de hacía un momento. Una gota de lluvia le aterrizó en la nariz, y luego otra, y otra. «Ahora no, por favor», suplicó a los dioses del tiempo.
No vio lugar alguno donde resguardarse, de manera que no le quedó más remedio que seguir andando y confiar en que no fuera más que un chubasco pasajero.
La gente se apresuraba agachada bajo los paraguas sin prestar atención al chico alto de pelo castaño que, totalmente empapado y desaliñado, entraba en la Boutique del Sexo.
«Menuda pinta debo de llevar», pensó. Después de lo que se había esmerado para arreglarse. Justo hoy que quería estar perfecto.
La tienda estaba desierta con excepción del macizo que atendía el mostrador. Seokjin sintió las habituales mariposas en el estómago al verlo. Se moría por que le diera unos buenos azotes sobre sus rodillas. La mera idea le provocaba un hormigueo en las nalgas y lo dejaba húmedo.
Pero ahora no es que tuviera ya muchas posibilidades, pensó. ¿Por qué tenía que haberse puesto a llover justo en ese momento?
-Ah, hola, Seokjin. Me alegro de verte otra vez -saludó Nam, el mánager de la tienda-. ¿Qué pasa, has ido a la piscina y se te ha olvidado la toalla?
-No, he ido a dar de comer a los patos y me he caído al agua.
-Vamos, Seokjin, no tienes por qué ponerte sarcástico -dijo Nam, echándose a reír al verlo tan incómodo-. Ven a secarte.
Nam lo llevó a la trastienda y encendió la estufa.
-Enseguida vas a entrar en calor.
Aunque no hacía ningún frío, Seokjin tenía la piel de gallina y le castañeteaban los dientes.
Nam se marchó un momento y volvió con una toalla enorme.
-Toma. Quítate la ropa mojada. Se secará enseguida.
-Pero ¿y si viene alguien? Sólo llevo la ropa interior debajo del vestido.
-No te preocupes que no te ve nadie. Si acaso, envuélvete en la toalla. Bueno, estoy esperando a alguien que llegará en cualquier momento. Creo que le gustará conocerte.
-¿Quién es?
-Se llama Joon. Vamos, quítate esa ropa mojada. Eso es -comentó al verlo quitarse el vestido. Lo dejó sobre una silla-. Se secará enseguida.
Seokjin se envolvió en la toalla, pero al darse cuenta de que no era la imagen que quería proyectar, se la quitó. Fue consciente de la mirada de admiración con que Nam lo recorría. Sabía que estaba guapo con la lencería.
Después de secarse el pelo con la toalla, le pidió un peine.
-No quiero que se me seque despeinado -comentó.
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Satisfáceme (BTS +21)
Cerita Pendek🔞ADVERTENCIA🔞 🍂Contenido homosexual (historias cortas) 🍂Escenas sexuales explicitas. 🍂Principales shipps (Namjin, Yoonmin, Kookv) pero hay mención de momentos de otros shipps entre el grupo. 🍂Adaptación de "Satisfáceme" antología de Miranda Fo...