—¿Me juras por tu vida que de verdad me veo bien? —me pregunta por sexta vez en los últimos diez minutos una muy insegura Ashley.
—Sí.
—¿De verdad?
Ruedo los ojos, exasperada.
—¡Ashley, ya te he dicho como un millón de veces que sí! ¡Te ves preciosa! —exclamo ansiosa.
¿La razón? Andrew tiene un partido de fútbol americano con otro colegio, y durante toda la semana estuvo pidiéndome y recordándome que fuera a verlo jugar. Pero, Ashley tiene una cita romántica con un chico que le gusta, y también me ha pedido que la ayude a arreglarse.
¿Cómo decirle que no a mí mejor amiga en una situación así? ¡Sería imperdonable!.
Observo mi reloj de pulsera. Ya el juego debe estar por más de la mitad.
—Bueno —se observa nuevamente en el espejo—, no me queda otra que confiar en ti.
—Por supuesto, no te mentiría con algo así...
Ashley enarca una de sus recién depiladas cejas.
—¿Quieres decir que me mentirías sobre otras cosas?
Miro hacia otra parte que no sea ella.
—¡Claro que no! —río nerviosa— ¡No tomes tan literal cada palabra que digo!.
—¡Mierda, ya casi vienen por mí!.
Al escucharla pensé que ya podría irme, pero Ash me pidió que esperara que se fuera, y cuando eso sucedió su madre, o sea mi suegra, me invitó a quedarme a cenar. No pude decir que no.
Comí lo más rápido que pude; casi me atraganté en el proceso, y cuando terminé, Fred se ofreció a llevarme pero lo rechacé amablemente, haciendo que se extrañara.
En vez de ir a mi casa, tomé un taxi al colegio. Le pedí al conductor que acelerara, e incluso así, cuando llegué, las luces del campo ya estaban apagadas.
El juego estaba terminado.
Me dirijo con pocas esperanzas hacia los desolados vestidores, y encuentro a Andrew sentado en un banca viendo su celular con cara de pocos amigos.
La imagen me hace sentir culpable, porque sea o no una mentira lo que tenemos, algo sí es muy cierto: Drew me hace sentir querida, bella y deseada. E increíblemente ha sido un buen amigo, también. Las últimas semanas han sido muy llevaderas y soy consiente de que eso, en gran parte, es gracias a él.
—Vaya, al final apareciste... —dice con resentimiento, cuando nota mi presencia.
—¿No hay nadie más aquí? —me aseguro.
Drew aprieta sus labios, molesto.
—Solo estoy yo.
—Drew, lo lamento —empiezo—. Juro que sí pensaba venir, pero tenía que hacer algo más y se me hizo tarde. No fue mi intención.
—Tranquila, entiendo que en primer lugar para ti está atender a tu novio —reprocha.
Ahora soy yo quien aprieta los labios.
—Odio cuando dices eso. Y para tu información, no me tarde por causa de Fred, sino por Ashley, que me pidió un favor.
—Y claro, a ella nunca le puedes decir que no, ¿cierto?.
Me encojo de hombros.
—Es mi mejor amiga...
—¿Es más importante que yo?
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La Mala del Cuento [Editada]
Teen FictionLa vida de Eleanor es perfecta. Es popular en la escuela, sus padres tienen dinero, y está en una relación envidiable con un chico que parece sacado de un catálogo. Pero eso último se verá en peligro con la llegada de una misteriosa chica a su coleg...
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