Después de cerrar la puerta principal de mi casa con llave, doy la vuelta y camino con seguridad (fingida) hacia Andrew, haciendo sonar mis tacones sutilmente con cada paso.
Drew, que hasta el momento se encontraba recostado sobre su lujoso auto negro, se endereza para acercarse hipnotizado.
—Dios mío... —alarga observándome detalladamente, con tal admiración que incluso logra hacer que me ponga algo nerviosa— Qué hermosa te ves. ¿Te puedo besar... por favor? Por favor...
Trago saliva.
Sé que me veo bien, a pesar de lo gorda que me encuentro logré verme bastante decente, y él tampoco está para nada mal; de hecho, siendo honesta está muy guapo. Su atractivo es una realidad, y solo alguien ciego lo podría negar.
—No empieces a darme lata —le pido sin mostrarme afectada—. Ya bastante me costó aceptarte la salida, no hagas que me arrepienta, ¿sí? Al menos no tan rápido.
—Está bien —pone los ojos en blanco y me abre la puerta del copiloto como todo un caballero para luego dar la vuelta y entrar él en el vehículo. Cuando lo hace continúa:—. Prometo no decir más que estás hermosa por hoy.
—De hecho, no me molesta que me digas que estoy linda, porque es la verdad, obvio. Lo que no puedes hacer es decir babosadas ni mucho menos pedir besos.
—Ah, entonces lo siento, eso sí que no te lo puedo prometer.
Bufo riendo y él también lo hace.
—Estúpido.
Sí, es un idiota, pero sus idioteces me hacen reír.
De pronto me fijo hacia donde se dirige.
—Oye, ¿a dónde nos estás llevando? —le pregunto.
Drew despega su vista del parabrisas por una fracción de segundo al responder.
—A LeClub, ¿por qué?
—¡¿A LeClub?! —repito con una mueca desfigurada.
LeClub es uno de los lugares a donde más salgo a festejar con mis amigas, el padre de una de ellas es el propietario. Aparte, es el más exclusivo y popular; fijo habrán varios de la escuela ahí.
—¡Andrew, te dije que solo podíamos ir a un sitio donde nadie nos conozca! —me quejo histérica— ¡Técnicamente todo el mundo en nuestro colegio va a LeClub los fines de semana!
—¡Eleanor, en los clubes nocturnos hay muy poca iluminación! ¡Si no le hablamos a nadie no se darán cuenta de que somos nosotros! —asegura— Además, ¿de qué tienes tanto miedo? Vamos a divertirnos, no a matar a alguien.
—¡No mataremos a nadie, pero sabes que tengo novio y su hermana resulta ser mi mejor amiga! ¡Solo yo me vería afectada si hay chismes en la escuela, no todos somos libres como tú, Andrew! Vamos a otro lugar o llévame de vuelta a mi casa —sentencio.
—¡Bien, haré lo que quieras! —exclama con un tono algo enojado— Iremos a otra parte...
Esas palabras son suficientes para que me tranquilice y recobra la calma. Drew da la vuelta en u y yo decido ver por la ventana sin prestar especial atención al camino. Es cuando por fin se detiene que me doy cuenta de lo lejos que estamos de la zona en donde ambos habitamos y convivimos.
De manera instintiva e inevitable, observo con hostilidad la fachada del establecimiento frente al cual Andrew se estacionó.
Mi expresión de desagrado es tal, que al dirigir mi mirada hacia él, sin tener la necesidad de decirle nada, se defiende enseguida:
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La Mala del Cuento [Editada]
Teen FictionLa vida de Eleanor es perfecta. Es popular en la escuela, sus padres tienen dinero, y está en una relación envidiable con un chico que parece sacado de un catálogo. Pero eso último se verá en peligro con la llegada de una misteriosa chica a su coleg...
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