Nueva vida

1K 132 5
                                        

Cerca de el río en una pequeña choza:

—¡...! ¡¿Qué?¡ ¡¿Pero qué mierda?! ¡¿Qué carajos estás haciendo?! -gritaba el cenizo.

—¿Nunca has visto el cuerpo de un hombre? ¿No se supone que eres uno?

—¡¿Por qué mierda te desnudas frente a mí?! ¡¡Bastardo pervertido!!

—Deja de gritar, maldición. Mi yukata apesta a sangre y sudor, no dormiré con algo así puesto. -Izuku siguió quitando su ropa.

—¡Me largo de aquí!

—Oye, espera. He escuchado que hay un tipo peligroso afuera, no puedes salir así nada más.

—¡¿Y de quién crees que están hablando?!

—... ¿Era yo? Oh, vaya, he ganado mucha fama en un solo día.

—De cualquier forma, me voy. -se paró de espaldas en la entrada. —Prefiero encontrarme con un monstruo de verdad a dormir cerca de un pervertido peligroso.

—¿Quién dijo que dormiríamos cerca?

Katsuki se sonrojó furioso.

Al final, el menor solo se quedó en la parte de afuera de la choza, justo ahora no tenía realmente a dónde ir.
Pudo haber entrado más tarde cuando el mayor se hubiera dormido, pero prefirió quedarse y dormir ahí mismo; después de todo no podía bajar la guardia frente a su enemigo, aunque este estuviera cómodamente haciéndolo.

“Ese maldito me menosprecia. Deku debe tener mucha confianza en sí mismo como para dormir frente a mí; yo quien le dije que lo cortaría.” pensaba una y otra vez Katsuki, incluso cuando cayó dormido.

A la mañana siguiente, despertó sintiendo algo encima suyo, algo pesado.

“¿Qué es esto? ¿Un animal?” se pregunta medio dormido.

Abrió sus ojos con cuidado de no moverse o hacer algo que indicara que ya había despertado.

—Sí que te gusta dormir. -le dijo el “animal” que estaba encima suyo.

Katsuki lo empujó con todas sus fuerzas, quitándoselo de encima.

—¿Tu maestro no te enseñó a ser agradecido? -se quejó Izuku. –Yo fui el que te trajo adentro, estabas tan frío que pensé habías muerto.

—¡¿Agradecerte?! ¡Nadie te pidió que me ayudaras! -buscó su daishō con la mirada. —Maldita sea, ponte algo, tu pene está a la vista... Espera, ¡¿Desde cuándo que estabas sobre mí?!

—¿Cómo podría saberlo? Deja de gritar, recuerda que estamos siendo perseguidos. -Izuku se levantó a buscar su sucia yukata. —Eres demasiado ruidoso y muy molesto.

—Deku bastardo.

—No me llames así.

—¿Por qué te haría caso? -discutía dándole la espalda para no seguir viéndole su cuerpo desnudo. —Cuando termines de cambiarte, vayamos afuera. No pienso irme de Edo hasta derrotarte.

—Déjalo ya, te dije que no me gusta pelear.

—Entonces te seguiré hasta que aceptes.

Izuku suspiró.
Ya cambiado, va y toma asiento frente a Katsuki, quien seguía en el suelo, ahora sosteniendo su daishō, que el mismo ojiverde le había puesto a su lado.

—Mira, no es mi asunto lo que quieras hacer con tu vida, pero yo vengo de allá afuera, no pierdas tu tiempo tratando de encontrar algo, porque no lo hallarás. Y otra cosa, el seguirme no te traerá nada bueno. Lamentablemente, tengo que confesarte que desde el momento en que decidiste acompañarme te condené, ahora no podrás ir a ningún lado sin tener que cuidar tus espaldas de los oficiales.

Dekubaku En Edo - [Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora