Extra.

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-¡Qué hombre más apuesto! -exclama una mujer desde el balcón. -Onii-san, ¿No quisieras pasar la noche conmigo? -le dice al de cabello cenizo, quien voltea a verla desde abajo en la calle.

-¡Lo siento, pero está ocupado! -responde Izuku en su lugar.

La mujer baja corriendo a una velocidad increíble, Izuku y Katsuki la esperaron también por una razón desconocida.

Cuando ya estuvo abajo, volvió a insistir.

-Jamás había visto a un hombre tan guapo como tú, mira tu rostro, es perfecto, y ese físico... Te ves joven, pero no lo suficiente como para que seas mi hijo. ¿Estás comprometido a caso?

-No. -finalmente le responde Katsuki sin interés en su voz.

-Aún no. -corrige Izuku.

-Tú también eres guapo, pero pareces casi de mi edad... No me gustan los hombres con experiencia. -admite.

-¡Ja! Sí, mejor mantente alejada, es un maldito playboy. -afirma el menor con una sonrisa sarcástica.

-Vamos, chico, te haré un descuento solo por ser tú. -lo toma del brazo casi restregandose contra él, pero el ojiverde hace que lo suelte. -¿Tú quién eres? No puedes controlarlo, ¿Es que eres su esposa? -brama fastidiada.

-No, no soy su esposa. -voltea el rostro de Katsuki hacia él para besarlo. -Pero algún día seré su esposo.

No solo la mujer, sino otras que miraban la escena y ni hablar de unos cuantos hombres también, vieron escépticos lo sucedido con la boca bien abierta.

-Y el celoso soy yo. -se burla Katsuki continuando su caminar, ignorando las miradas en él.

-¡Casi me dejas calvo cuando la mujer del ramen me tocó el hombro! -reclamó, siguiéndolo.

-Te lo merecías, ya te había pasado muchas, y esa mujer no dejaba de coquetearte.

-¡Pudiste haberme dicho que te molestaba! Pensé que habías sido poseído por un yokai, ¡Estaba muerto del miedo! Ni siquiera dijiste nada, solo te lanzaste sobre mi jalando mi cabello sin piedad. -lloriqueaba, haciendo reír al ojirubí recordándole lo que pasó días atrás.

-Bien, tengo toda mi vida para aprender a cómo vivir contigo, no hay porqué mencionar detalles sin importancia.

-Sin importancia, dices... -tocó su cabello como si aún sintiera el dolor. -Bien, da igual. Mientras aprendamos juntos.

Dekubaku En Edo - [Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora