Katsuki regresaba a lo que ahora llama “su hogar”, a unos cuantos metros del lugar pudo alcanzar a escuchar unos ruidos que provenían de este.
“Nos han encontrado” supuso.
Empuñó su Katana y con mucho sigilo se fue acercando.
Pudo reconocer que la voz era de una fémina, los ruidos se convirtieron en quejidos, de pronto pudo escuchar también la voz que ya conocía bastante bien.
Su mente le hizo una historia en donde los oficiales estaban torturando al mayor, y sobre la voz de la chica... Bueno, aún no lo entiende.
Esa es su primera hipótesis, la segunda y que más sentido tiene para él, es que el mayor se volvió loco y está peleando contra una mujer.
Los gemidos por fin se detienen, ahora con más confianza se acerca a la entrada aún con su mano en el arma, solo por si acaso.
Será que todavía es muy joven o que no está acostumbrado, pero lo que en realidad había estado sucediendo allí, no era ni cerca a lo que en realidad cree que pasó.
La mujer ya se estaba vistiendo mientras Izuku acomodaba su propia yukata; este notó al instante la presencia del cenizo, quien los miraba sorprendido y algo sonrojado.
—¡Allí estás! ¿Por qué saliste sin avisarme? Te dije que es peligroso afuera. -dijo el mayor como si nada estuviera pasando.
—¿Él es el chico que buscabas? -le preguntó la pelinegra.
—Sí, de verdad le encanta preocuparme. -camina hasta el cenizo con expresión de fastidio.
Katsuki, quien sigue parado en la entrada, retrocede. Izuku intenta alcanzar su brazo, pero el menor bruscamente lo rechaza.
—¿Qué? -frunce el entrecejo. —¿Qué sucede? Mis manos están limpias, mira. –levanta las manos a la altura de su pecho, mostrando la veracidad de lo que dice.
—Vete a la mierda. -contesta Katsuki sonrojándose más.
Rápidamente, se da la media vuelta y se aleja de allí.
—¡¿A dónde vas?! -gritó Izuku con tono serio, aunque confundido. —¡¡Espera!!
El cenizo ni siquiera volteó a verlo.
—¿Podría ser que es tu hijo? -le pregunta la mujer a su espalda.
—¿Tan viejo me veo?
—Para nada. -ríe un poco ante la broma. —¿Entonces es algún familiar tuyo?
—Iré por él. -avisó, regresando adentro solo por su arma.
—Oh... ¿No me acompañarás de vuelta? -habla decepcionada haciendo su voz sonar más dulce.
—Lo siento, hermosura, veámonos otro día. –se despide yendo detrás del cenizo.
~~
Katsuki sintió tener un colapso y cayó de lleno en el césped, su cabeza daba vueltas como si hubiera estado bebiendo, su corazón latía como si en lugar de caminar hubiera corrido, los dedos de su mano parecían temblar al igual que sus piernas.
—¡Maldición, maldición, maldición! -cerró sus manos en el suelo arrancando unas cuantas hojas. —Mierda... -maldijo en un susurro lastimero.
—¡¡Katsuki!!
Izuku se acercó corriendo más rápido de lo que ya lo hacía para ayudar al mencionado al verlo tirado.
—¡¿Qué te sucedió?! ¡¿Estás bien?! ¿Fuiste herido o...?
—¡¡No me toques!! -gritó enojado haciendo que el peliverde se sobresaltara. —Puedo levantarme solo, maldita sea.
—¿Pero qué es lo que...? -trato de tomar el brazo de Katsuki, siendo nuevamente rechazado con un manotazo.
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Dekubaku En Edo - [Finalizada]
Historical FictionLa guerra había terminado hace unos cuantos años atrás, entre tantos y los diversos problemas, el joven Bakugou Katsuki, un discípulo de un samurái sirviente directo del shogun, conoce a Izuku, un hombre que se autoproclama pacifista, pero lleva con...
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