La vida se hizo oscura y por cielos tormentosos su cuerpo arrastró cadenas, sus labios fueron obligados a no probar libertad.
De adolescente , se hizo una mujer intocable, virtuosa y reservada al precio del alma,comprada por un desconocido.
Él ,debi...
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" Me estoy quemando ante su mirada, estoy ardiendo entre sus gestos grotescos; me estoy muriendo en presencia de la única persona a la que desearía no haber conocido y a la vez enterrarme en su oscuridad".
Allfayet
Una historia inventada desde el rincón más inospito entre esas cejas pobladas, dibujadas por el ceño fruncido y aguerrido para ser la mirada más inconforme, abnegada e insistente.
Abrazándose a si misma entre la fría brisa de una tormentosa tarde; algo está golpeando su instinto desafiante al mirar el laberinto. A penas unas cuantas gotas deslizándose de las ramas y hojas que lo cubren; ella no deja de parpadear ante ese silbido escalofriante desde ese oscuro y verdoso laberinto...
Como si estuviese invitando a algo que conoce inconscientemente; sin obviar ese angelical rostro desde el balcón de su habitación.
- No sé que tienes que te observo con desesperación, me siento obligada a perderme entre esas hojas que cubren tu verdad.- Poéticamente incorrecta y desnuda ante la seducción de esa extraño laberinto.
- Es un estúpido chiste, pero te sigo con la mirada y siento que eres mi vía en este camino tan irreversible.- Lentamente camina más cerca, hipnótica e indescriptible ese mirar.
Desde la planta baja con vista hacia el balcón de Allfayet, está Alan observando con recelo a aquella jovencita hipnotizada por la vista del místico laberinto.
Deseando una terrible desgraciada desde la altura; tan solo para deleitarse en el dolor del monstruo Cenk.
Automáticamente los ojos de ella se dirigen hacia Alan; quien no hace más que derramar enojo, delirio de superioridad y odio hacia todo lo que le rodea.
Mientras que susurra un " lo siento", en el sentir más culpable de que Alan esté preso no solo en una silla de ruedas, también en una habitación por el capricho obsesivo de Cenk.
Agacha la mirada con vergüenza; respira profundo ante el golpe de la fuerte brisa.
Levanta la mira, se envuelve en fuerzas para hablar con Alan, sin importarle lo que haga Cenk; inmediatamente se dirige a salir de la habitación e ir a aclarar algunas dudas. Más que nada, es su momento de mandar a la mierda las reglas de Cenk.
Sus pasos galopantes hacen eco en el solitario pasillo.
Con la cabellera desordenada; esas ojeras desafortunadas por la ira, la mirada perdida y el pensamiento en alto de poder hablar con aquél espectro humano, tal cual advirtió sobre un hombre que parece sostenerla entre sus miedos.
Baja a trotes los escalones infinitos, mira hacia todas partes; tres guardaespaldas se acercan para intervenir y acortarla.
- ¡Alan!- Parece escuchar el rugido de una bestia en el cuerpo de una mujer.