pesadilla

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Estamos sentados en círculo.  Marc, yo y mis nuevos compañeros de lycée que, por alguna razón, me invitaron a esta fiesta y también a mi pareja. Si es que tenía, dijeron ellos. No sé por qué pensé que sería una buena idea asistir.

Marc siquiera ha hablado conmigo desde que llegamos. Últimamente tenemos discusiones con frecuencia y ninguno de los tiene el suficiente tiempo para ir personalmente a la casa del otro y resolver los conflictos. Antes de venir a esta fiesta, no fue la excepción.

Sin embargo, él parecía estar muy bien con el ambiente. Bailaba al ritmo de la música y cantaba, a la vez que bebíamos y comenzábamos a jugar a la botella con los demás. Yo no quería jugar, este juego me hace sentir inseguro. Marc está mirándome como si estuviera harto de mí y quisiera decirme algo.

Cuando la botella lo señaló a él, pero no a mí, me sentí congelado. Marc se sonrió con la otra persona que le había tocado y los demás los retaron a darse un beso, y se excusaron conmigo diciendo que solo era parte del juego. No me importaba el qué dijeran todos ellos, sino las acciones de Marc. Él en ningún momento dudó en acercarse al otro chico y besarlo.

Los vi y no hice nada el respecto. No podía moverme. Quería llorar. ¿Era esta su forma de decirme que ya no quería estar conmigo?

Marc, ¿ya no me quieres en tu vida?

—Nathaniel... Nathaniel... ¡Nathaniel!

Escuché la voz de Marc, llamándome casi desesperado. Y me desperté, asustado, temblando, y sudando.

Me quité el cabello pegado en mi frente, que normalmente me causaría asco, pero ahora es lo que menos me importa. También limpio el resto de lágrimas que, aparentemente, dejé salir mientras dormía. Me tomé un momento para recordar lo estaba haciendo antes de dormirme y terminé buscando mi teléfono, que aún estaba en videollamada con Marc.

—Nathaniel, ¿te sientes bien? —Dice Marc al otro lado de la pantalla.

Tomo mi teléfono, que esta a pocos centimetros de mí. Me fijo en la hora y da la dos con cuarenta de la madrugada.

—Marc, ¿por qué estás despierto a esta hora? —Pregunté confundido. 

Me voy con mi teléfono hacia la cama y me recuesto. Rememoro los acontecimientos que pasaron antes de quedarme dormido y, en efecto, había discutido con Marc, pero no fue nada grave. Solo un par de ideas distintas respecto al cómic que estamos haciendo y que son más dificiles de solucionar de esta manera, que cuando nos vemos personalmente. En este momento, él no parece darle mayor importancia a lo que sucedió, porque solo me mira con preocupación y espera a que yo le diga algo.

Abro mi boca para hablar. Sin embargo, no puedo decir nada. Aún siento la tristeza que me produjo mi sueño, o más bien, pesadilla.

—No respondiste mi pregunta —Le recuerdo, intentando hacer a un lado lo que pienso.

—Me gustó verte dormir —Hizo una pausa—. No me fijé en qué momento sucedió, pero empezaste a moverte y murmurar cosas. Quise despertarte, lo siento mucho.

Niego con la cabeza y él parece calmarse porque ahora me sonríe. Solo entonces, soy capaz de hablarle de todo lo que he soñado y él parece sorprenderse tanto como yo al despertar. Sintiéndome inseguro, al final, le pregunto en voz muy baja: 

—¿Aún me quieres?

—Sí, lo hago, Nath —Me responde, aunque luce igual de preocupado que hace unos minutos atrás—. Y, quiero decirte que, antes que hacerte algo así, preferiría ser sincero y aclararte que no quiero seguir con esta relación. Es lo mejor que podría hacer. Pero eres la única persona a la que me interesa besar.

Tomé aire y dejé mi teléfono a un lado. Marc logra aliviarme y ahora me siento como un tonto. Acepto que solo fue una mala pasada de mi cerebro y considero que, tal vez, debería ir a ver a Marc más seguido a partir de ahora o pensar en otros planes para nuestro futuro.

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