Departamento ᵖᵃʳᵗᵉ ²

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—Sí. Sí, mamá. Estoy bien, solo estoy esperando que Nathaniel regrese —Le dije a mi madre Luz mientras hablábamos por teléfono. Mamá Haru también escuchaba la conversación. Hace unos minutos, les comenté que no regresaría en unos días porque estaría en el departamento de Nathaniel; Luz no se lo tomó mal, pero madre Haru aún no está de acuerdo conmigo—. No mamá, estoy fuera del supermercado, Nath no me dejó solo en su departamento. 

Sin embargo, las dos están de acuerdo en que debí esperar un poco más de tiempo y avisarle  primero a mi novio. Mierda, solo esperaba darle una sorpresa, no pensé que sería gran cosa si aún no estaba del todo instalado. No me importa su desorden, si él y yo nos mudamos juntos en algún punto, será lo mismo que ahora. No es justo.

—Creo que deberías regresarte pronto, Marc.

Me contesta mi madre Haru. Pongo los ojos en blanco y espero que mi madre Luz abogue por mí, pero al contrario, solo la escucho estar de acuerdo con mi otra madre. No quiero hacerlo, me moriría de vergüenza y después me arrepentiría de haber regresado.

Quiero estar junto a Nathaniel los pocos días de vacaciones que quedan. Solo nosotros. Aunque, si Nathaniel me pidiese esta noche que me fuera al día siguiente porque quiere acostumbrarse a estar solo, no podría negarme a él. Pero me haría sentir muy triste. Yo, me preguntó si estoy pensando solamente en mí mismo.

—Las personas necesitan su espacio para adaptarse a las nuevas circunstancias, Marc.

Continúa madre Haru. 

—Piensa que Nathaniel solo quería valerse por su propia cuenta al principio y después te haría parte de ello.

Dice ahora mi madre Luz, un poco más dura que mi madre Haru. Solo entonces puedo comprender que tal vez si hice algo mal, aunque no me arrepiento de ello. O eso quiero pensar, pero estoy cohibido ahora y no quiero responderles. Tampoco me siento capaz de mirar a Nathaniel una vez que ha salido del supermercado; aun así, él no dice mucho al igual que yo. Me he despedido de mis madres y les prometí que las llamaría pronto. El viaje está lleno de tensión y solo juego con mis manos para liberar algo de estrés. 

El ambiente no mejora cuando llegamos al departamento. Nathaniel por su lado, comenzó a hacer la cena mientras que yo, solo lo observó moverse de un lado a otro cocinando cosas que yo en la vida podía hacer. No obstante, quiero ayudarle, así que me levanto y me acerco a él para preguntarle si puedo hacer algo.

—No —Me responde, sin mirarme—, y no hay problema con eso, Marc. Solo espera que termine.

Asiento, pero no me voy de su lado, no quiero moverme. Estoy desconcertado y me siento pequeño junto a él, a pesar de mi altura. Tal vez porque sigo siendo un niño en comparación con Nathaniel; puede ser porque me estoy quedando atrás y no quiero ser excluido de su vida ahora que estaré muy lejos de él. Me siento completamente inútil e impotente, aunque esté pensando en qué decir para solucionar esta situación.

Me resigno ante mi equivocación y solo puedo pronunciar: —Lo siento —Y me muerdo el labio para no llorar, porque en este momento no lograré más que humillarme a mí mismo haciéndolo, y posiblemente, presionaría a Nathaniel a decirme algo que solo me haga sentir mejor y no es lo que quiero.

Nathaniel no deja de ocuparse, pero  me responde de igual forma: —No estoy molesto contigo —Me aclara, hablándome muy suave, como si no sintiera ánimo alguno—. Solo no estoy acostumbrado a todo esto y no quería que vieras la peor parte de estar aquí justo ahora. Ya sabes, este desastre, lo mal que me siento, o que no puedo recibirte tan bien como me gustaría —Suspira—. Ni siquiera tengo una mesa donde comer, tendremos que comer en el suelo —Se ríe, sin querer hacerlo.

Abrazo a Nathaniel por la espalda y apoyo mi barbilla en su hombro: —No me importa —Susurré, sin que me quedara nada por dentro después de eso. Nathaniel toma mi mano y ninguno habla durante un corto tiempo.

—No quiero que sientas que te dejo atrás otra vez —Dice Nathaniel—. En realidad, me hace feliz que estés aquí.

—Entonces déjame ayudarte, en todo lo que pueda —Le respondo, algo ansioso—. En lo que sea, mientras tenga tiempo para acompañarte, quiero ser parte de esta nueva experiencia tuya. 

Nathaniel no me responde, pero percibo cuando asiente y entrelaza sus dedos con los míos. Supongo que eso es todo lo que necesitábamos, ahora que estoy aquí con él. Tal vez el día acabe aquí y luego de cenar me acueste con él en esa "cama no cama" que posiblemente terminemos armando mañana temprano.  Aun así, me siento más tranquilo y estoy seguro de que Nathaniel también lo está.

Relatos Marcaniel  [+18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora