frío

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—Estoy harto, ¡estoy harto! ¿de acuerdo? —Me gritaba Marc desde la calle, sin importarle que estuviera haciendo un escándalo público—, ¿qué más quieres que haga para que te dignes a salir, Nathaniel?

Ambos tenemos la suerte de que mi madre y su novio no estén en casa, o que hasta ahora ninguno de  los vecinos se le ocurriera venir aquí a reclamar. Tal vez piensen que es una broma de Marc hacia mí o que me he ido con mi madre y Marc solo está haciendo el tonto. En algún momento se cansará, estarían pensando, seguramente Marc piensa lo mismo respecto a mí.

Pero estoy enojado y ya le había dicho que no quería hablarle. Me coloco mis audífonos y los conecto al iPad para no darle mayor atención a mi teléfono, que no dejaba de sonar con un montón de llamadas.

—Nath, no sé cómo afrontar esta situación solo. Dime qué te tiene de malhumor de una vez.

Sí, eso lo sé. Pienso, mientras mordizqueo mi labio inferior y cierro los ojos; dejo caer el lápiz táctil sobre mi escritorio, con la sutileza suficiente para no condenarlo por mi molestia. Me levanto de la silla, voy hacia la ventana de mi cuarto y la abro, me asomo y ahí estaba Marc casi tan molesto como yo.

—¿No es suficiente para tí el dejarme plantado? —Grité, pero me vi interrumpido durante mi reclamo pues, a Marc no se le ocurrió una mejor idea que arrojarme una bola de nieve en toda la cara.

Cerré la estúpida ventana y me limpié los restos de agua con la manga de mi chaqueta. Camino hacia al armario y me coloco unas botas para no morirme de frío allá afuera. De inmediato me dirijo hacia la puerta principal y salgo a la calle, tomo un poco de nieve y la hago bola. Corro hacia donde está Marc y le arrojo el bulto en su cara con toda la fuerza que tengo.

—¿Qué diablos quieres en este momento? ¿No tengo derecho a estar molesto contigo? ¡Te dije que lo hablaríamos después! —Protesté en voz alta, agitando mis manos con impotencia.

—¡Ni siquiera dejaste que me disculpara, Nathaniel! —Refutó, de la misma manera en que yo le hablé—. Me colgaste la llamada.

Tomo un puño de nieve y nuevamente lo hago bola para arrojárselo: —¡Estoy harto de que te duermas tarde, Marc! Te dije que tendriamos una cita hoy en la mañana y aun así te quedaste dormido. ¿Crees que estoy feliz con tu actitud?

—¿Y yo no tengo derecho a equivocarme? —Me cuestionó mientras me lanzaba una segunda bola de nieve con la misma fuerza que la primera—. Incluso si duermo mal, nunca antes te había fallado, ¿por qué tienes que molestarte tanto por algo que no fue intencional, eh? Estaba terminando una actividad del lycée —Se explicó.

No le respondo, pero me detengo. Tenía razón, era la primera vez que esto sucedía y sé que no fue intencional porque lo conozco.

Marc se acerca a mí y me toma por los hombros, diciéndome a la cara: —Lo siento, ¿está bien? Me equivoqué al quedarme despierto hasta tarde. Pero tenía un buen motivo —Alegó—. Quiero quedarme este fin de semana contigo, así que no quería tener pendientes. ¿Era tan difícil que hablaramos tranquilamente sobre esto?

—Eso estamos haciendo —Musité.

—¡Sí, porque te lancé nieve a la cara! No puedes solo ignorar la situación por el resto del día. Nosotros no somos actuamos de esta forma.

Agacho la cabeza y asiento, dándole la razón. Me siento como el tonto más grande del mundo y me arrepiento de haber hecho sentir mal a Marc con mi enojo.

—Tal vez —Dije en voz baja, pero me arrepentí de lo que fuera que estuve a punto de decir—. No. Lo siento, fui imprudente... me hizo sentir muy mal que no vinieras. —Estoy avergonzado—. Lo siento, por molestarme tanto.

Marc me abraza.

—Serás idiota —Suspiró—. No estoy durmiendo bien últimamente, pero intentaré mejorar mi hábito a partir de ahora, te lo prometo, así que no hagamos esto de nuevo. 

Asiento, un poco preocupado. Pienso un momento y digo: —¿Quieres pasar? Tengo frío.

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Se vienen cositas.♡

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