silencio

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Al día siguiente, Marc y yo estuvimos muy silenciosos, pero no quisimos alejarnos mucho debido al poco tiempo que teníamos para estar juntos durante la jornada de clases.

Me sentía tan avergonzado de verlo y algo ansioso; cuando estuve en mis clases, no presté nada de atención. En la última hora, le pedí a Alix que me explicara todas las clases de hoy más tarde o mañana, no me importaba demasiado en qué momento fuera. Ella me cuestionó al respecto, sé que le parece extraña mi actitud y le preocupo, pero le aseguré que le explicaría en otro momento.

Salí corriendo de mi aula y busqué a Marc en la salida. Él me estaba esperando al final de la escalera y cuando llegué ahí, me contó que había salido un poco más temprano, pero no quería irse sin mí.

Le agradecí, algo nervioso. Él me sonrió y yo también a él, luego comenzó a caminar frente a mí y le seguí el ritmo, aunque no supiera a dónde nos dirigíamos. No quiero llegar a mi casa y sé que esta no es la dirección de la casa de Marc.

Después del trayecto silencioso, nos terminamos acercando a le pont des art. 

—¿Quieres un helado? —Me preguntó él, cuando estuvimos cerca del puesto de André, el heladero.

—Sí, claro —Dije. Le esperé en una banca al final del puente y lo vi regresar con un helado de limón, que ya sabía él que era mi favorito. No era la primera vez que veníamos por aquí; sin embargo, ahora lo veo de manera distinta—. Gracias —Me sentí tímido.

Marc solo sonrió mientras se sentaba junto a mí; su helado era de frambuesa, rojo y bonito, como sus labios cuando tocaban el frío. Sin embargo, aún no lo probaba. Todavía nos manteníamos en mucho silencio y comencé a sentirme culpable por toda esta situación.

Suspire, casi desalentado y con temor de lo que pudiera pasar después de este día. Quería hablarle de lo que siento ahora mismo, de lo mucho que me gusta y que quiero corresponderle. Que no quiero regresar a mi casa sin que él se entere de que lo quiero a mi lado por el resto de mi vida.

Tal vez estoy exagerando, pero es lo que en realidad estoy sintiendo. 

—Marc —Le llamé en voz baja. Él no volteó a verme, pero escuché su sonido de "um". Eso es suficiente para mí: —Tengo que decirte algo importante.

—Preferiría que habláramos en tu casa —Respondió él.

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