Una semana transcurrió por lo que los exámenes habían acabado, o al menos la gran parte de ellos, la única materia que quedaba sin haber sido evaluada era la de arte por lo que la profesora de ésta misma materia propuso que en lugar de realizar un examen los alumnos deberían presentar como trabajo final una pequeña escultura de porcelana, que representara algo importante para ellos, la cual deberían entregar en una semana.
La mayor parte de los alumnos se mostraron contentos y agradecidos por no tener que preparar otro examen, algunos más contestos que otros abandonaron el aula una vez la clase acabó, por su parte Damian se encaminó hasta su habitación, aquella había sido la última clase del día por lo que había decidido que debía adelantar aquel trabajo pero ninguna idea venía a su mente.
Desmond nunca había sido alguien apasionado por el arte por lo que siempre las clases de arte le costaba un poquito más que las demás, se podía considerar que aquella clase era la única en la que Anya Forger podía vencerlo.
Suspiró mientras admiraba la porcelana a su lado, ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Qué debía representar?
La tomó en sus manos y comenzó a moldearla intentando formar algo, presiona la porcelana, la estira juega con ella y cuando quiere darse cuenta forma un corazón con ella y no puede evitar pensar en Anya.
Soltando un suspiro amasa ese corazón formando una bola y vuelve a repetir lo anterior, presiona la porcelana, la estira por una esquina, por la otra y.... solo es un cubo.
Sus brazos caen por sus costados y su cabeza hacia atrás. Levantándose de su lugar abandona su habitación para dirigirse a los baños y así lavar sus manos deshaciéndose de los restos de porcelana. Una vez sus manos limpias decidió dar un paseo por la academia quizá así encontraría algo de inspiración para su escultura, no quería terminar haciendo más cosa que le recordaran a Anya.
Acabó charlando con unos compañeros que se le acercaron, a decir verdad Damian era bastante popular allí y no era raro que algunos jóvenes se acercaran a él para hablar. Aprovechando que dos de esos jóvenes asistían a clases de arte con él quiso indagar sobre sus esculturas.
-Oh yo estoy haciendo un violín.-
-¿Un violín de porcelana?-Se mostró sorprendido Damian, conocía aquel joven rubio ya que era bastante popular por su increíble forma de tocar. Mientras aquel joven le daba una extensa explicación sobre su elección Damian se mantuvo pensativo.
Quizá el también podría hacer una escultura sobre algo en lo que fuera bueno, pero... ¿En qué era bueno él?
Se la pasaba estudiando en sus exámenes para sacar buenas notas, pero se había concentrado tanto en aquello que jamás se enfocó en algo de lo que fuera particularmente bueno, si era excelente en los deportes pero aquello no lo apasionaba, no sentía un amor por los deportes, ni mucho menos en la música como aquel joven.
...
Los días transcurrieron y Damian seguía sin tener idea de que hacer y aquello parecía estar frustrándolo demasiado tanto que ni Ewen y Emile se animaban a dirigirle la palabra.
Damian se encontraba en el aula a espera de la llegada del profesor, sus brazos apoyados sobre la mesa y su rostro enterrado en ellos. De repente siente como alguien toma asiento a su lado por lo que supone que se trata de sus dos amigos, pero un suave aroma a lavanda llena sus fosas y no puede evitar pensar que aquel aroma no le queda a Emile, pero se da cuenta que no se trata de su amigo en cuanto escucha una dulce voz hablarle.-¿Estás bien?-De inmediato alza la cabeza encontrándose con una Anya algo preocupada.
-Ah yo eh si bien.-Contesta con un notorio nerviosismo, definitivamente no se esperaba a la joven a su lado, tan cerca, nuevamente.
Desde la vez que jugaron Damian trató de evitarla lo más que pudo temiendo que ésta volviera a preguntar por sus celos o en su defecto sobre la interrogante que había quedado abierta esa tarde.
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DamiAnya | Why?
FanfictionDesde pequeña que Anya puede leer la mente de las personas, pero desde que ingresó a la Academía Eden descubrió que aquello no era del todo así, encontrandose con Damian Desmond a quien parecía no poder leerle la mente, pero... ¿Por qué?
