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La respiración se le cortó en cuanto lo miró. Su piel era como el color de la canela, el cabello castaño lacio y varios mechones caían tapando un poco sus ojos, estos los visualizó al instante; eran color café claro. En su rostro sus pequeños lunares formaban una especie de triángulo y algunos estaban por debajo de su cuello, bajó hasta ver sus labios; rojizos y carnosos, tenía que admitir que eran bonitos. Notó como se había agachado hacía ella tomándole de la barbilla y una sonrisa dulce se formó en su boca.

— ¿Te hiciste daño? — al igual que su sonrisa su voz era igual de dulce, pero profunda. Minjeong tragó saliva nerviosa, aun no le era posible reaccionar ante la presencia de ese chico. Poco después, la linda sonrisa se transformó a una divertida, pero sin simpatía. Minjeong se dio cuenta y se levantó apartándose de él. Quería que sus pies se movieran, pero se sentía intimidada por como la miraba. Así que sólo agachó la cabeza.

— Creo que le comió la lengua el gato — bromeó un chico más alto que el moreno y empezaron a reírse de Minjeong.

— ¿Te quedaste sin lengua, nena? — con burla volvió a tomarle la barbilla y Minjeong alzó un poco la vista mirándolo mal. — Oh ¿te enojaste, bebé?

— No me digas así — rechistó molesta, quitando su agarre con la mano.

— Hombre, déjala.

— Tú cállate Jaemin, no necesito tus defensas. — gruñó la chica hacia el pelinaranja, él y los otros tres chicos azotaron una carcajada como si aquello tuviera gracia. — Quítate.

— ¿Y si no quiero...?

— Quítate — con las palmas en su pecho lo empujó casi que él mismo estuviera por caerse. Pero eso no le impidió una risita divertida y acercarse hasta juntar su nariz con la suya.

— Que agresiva eres, pero no sabes en lo que estás metiéndote, bebé.

— Dije que no me llames así. — lo quitó de su paso y se alejó del pasillo.

(...)

— ¡Minjeong! — gruñó al escuchar a Ningning detrás suyo, cerró los ojos y respiró profundo antes de voltear.

— ¿Qué?

— Estás en problemas — Minjeong frunció el ceño, no entendía a qué se refería la chica.

— ¿De qué?

— Todos están diciendo que te peleaste con Haechan.

— ¿Con quién?

— ¿No sabes quién es Haechan? — meneó la cabeza confundida. — Es el chico popular del quinto semestre, Minjeong deberías cuidarte es peligroso y...

— Escucha Ningning, no quiero saber más ¿Entiendes? Suficiente tengo con lo de mi dibujo como para preocuparme por lo que me hará un estúpido engreído — y con eso prosiguió a seguir andando.

Lo único que podía faltar en su vida era que un chico popular se haya metido en su camino.

Mientras caminaba por el pasillo varios a su alrededor la miraban y murmuraban. Ella rodó los ojos sin prestarles mucha atención y solo siguió el camino hacia su aula. Miró que en su banca estaba sentada Yuna, junto a ella Ryujin y otra castaña cuyo nombre ni le importaba saber. Se acercó a ellas y Yuna se volteó sonriéndole ampliamente.

— ¡Vaya, ya llegaste!

— Estás en mi asiento — ignoró con desdén su comentario.

— Si, lo sé, solo quería decirte que ya me contaron lo que pasó contigo y mi novio en el pasillo.

𝖫𝖾𝗍'𝗌 𝖯𝗅𝖺𝗒 ➸ 𝖧𝖺𝖾𝖼𝗁𝖺𝗇Donde viven las historias. Descúbrelo ahora