Capítulo 25: Damián.

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~Devon~
 

Miro desde mi auto y el tiempo parece detenerse junto con el sonido de los vehículos y las sirenas.

¿Cuánto hacia desde la última vez que viví algo parecido?

Y su nombre llega a mí, Damián.

Su vida fue corta, fue una de las personas que más me importaba. Aquel maldito accidente me golpea en mi presente dejándome en shock, aquel jodido accidente que tuvimos mi hermano mayor y yo.
Recuerdo que era invierno, yo solo tenía quince años de edad y mi hermano veintitrés, íbamos hacia la casa de campo donde ya se encontraban nuestros padres, y algunos familiares que habían preparado una fiesta sorpresa para mi hermano por que se iba al extranjero, y yo era el encargado de despistarlo, y luego traerlo cuando fuera el momento.

Flashback:

— Damián te conseguirás una novia en el extranjero, a mamá y a papá les encantaría.

— Jajajjaja bueno, papá y mamá no hayan la hora de casarme, pero yo no estoy interesado en eso todavía. Pienso que antes de hacerlo debo hacer algo importante para que mis hijos o hijas se sientan orgullosos de mí.

— Estamos orgullosos de ti hermano, y veras que serás el mejor doctor del país, el mejor del mundo entero, y el mejor, mejor padre de todos, incluso mejor que papá. —bajo la mirada ante el recuerdo de nuestro padre. Él no es malo, pero es frío y estricto.

— ¿Y que piensas hacer tú, hermanito pequeño?—le miro feo.

— Sabes que no me gusta que me llames así, hermano mandilon. —le devuelvo el mote.

— Jajajajja para mí siempre serás mi hermanito pequeño enano, aunque tengas cincuenta años, todavía lo serás Devoncito. —se burla.

— No me llames como lo hace esa niñita consentida Damián. No me gusta lo que hacen mis padres, y no digas nada, que los escuche; ellos y los padres de ella tienen todo preparado para que sea mi "esposa" cuando tengamos la edad suficiente, y así unir los imperios. —bufo ante el pensamiento.

— Tienes razón, esta mal lo que están haciendo ellos, por eso yo, pese a sus negativas no quise tener nada que ver con la empresa. Lo siento por dejarte esta carga a ti. Sobretodo porque todavía eres muy joven para pensar en eso, te aconsejo que disfrutes tu adolescencia hermanito... Y no cometas mis errores, ¿me lo prometes?

— ¿A qué te refieres? Suenas cómo si te estuvieras despidiendo. No bromees con eso.

— Prométeme que nunca aceptaras casarte sin estar realmente enamorado. Que la chica que escogas no importa su estatus te acepte tal y como eres, ¿ok?

— Lo dices por tu exnovia no, esa chica es una arpía que nunca te mereció.

— Aún eres joven hermanito, verás que la vida no es tan sencilla, que tiene sus altos y bajos, que las apariencias engañan. Y las personas son traicioneras. Tienes todo un mundo por descubrir Devon... —lo miro extrañado por sus palabras, lo siento melancólico, dolido, como si estuviera sufriendo por algo, o alguien.

— Ya soy un hombre, no tan joven como para no entender que hay algo que me ocultas, ¿Acaso por eso te vas? —él sonríe y mueve la cabeza.

— Eres un pequeño al que no se le va una ¿eh? Como diría la abuela, eres una alma vieja, tienes demasiada inteligencia y sabiduría para tu edad. Tú eres el que debería ser médico, siempre he pensado que la empresa te va a consumir.

—¿Por eso no la quisiste? —lo miro mientras él lleva su mirada puesta en la carretera.

— No es tan simple, solo que tome el camino que me alejaría del dolor y por que me gusta, es mi vocación desde siempre.

— ¿Qué no me quieres decir Damián? —él sonríe y mueve la cabeza.

— Ya deja de pensar tanto viejo chico. —se ríe, y en eso suena su celular, él mira de reojo, hace una mueca de disgusto y dolor. Que yo noto a pesar de que trata de ocultar. Su móvil vuelve a timbrar pero él no lo toma en cuenta.

— ¿A quién estás evitando Romeo? —me burlo porque alcanzó a ver el nombre de una chica en el móvil antes de que él corte la llamada de nuevo.

— Al olvido, al dolor. —suelta de repente y me quedo con la boca abierta por su respuesta. El móvil vuelve a timbrar de nuevo y está vez lo toma. Y lo último que veo es que frente a mi viene un auto en sentido contrario al que debería ir, y viene directo hacia nosotros. Y luego a él cubriéndome con su cuerpo, un pitido y un bocinazo. Entonces todo se vuelve negro.

Fin del flasback.

Un conductor ebrio nos choco, él tocó la peor parte y murió, mientras yo sobreviví apenas gracias a él.

Bajo del auto cuando el tráfico se detiene y los bocinazos son por doquier. Me dirijo al lugar del accidente con el corazón literalmente en la mano. Aria tiene que estar viva, ella no puede estar muerta. Empiezo a rogar a Dios por ella, a pedir y suplicar. Ella no pueda irse, no cuando la encontré después de la mierda de vida que tuve después de morir mi hermano.

Joder Aria, no me dejes nena, no te vayas y me mates...

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Devon (Borrador)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora