Capitulo IX: Fondo roto

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He mentido, lo admito. Pero también he sido sincera, defiendo.

Cuando dije no tener habilidad, una parte de mi mentía. La otra parte confiaba y creía ciegamente esas palabras, yo no considero tener habilidades.

Soy escéptica a ello. Necesito serlo.

No quiero creer que soy un color diferente entre la comunidad monocromática, no quiero que todos noten las manchas que me definen como alguien diferente, no es necesario que resalte le diferencia ¿Para qué? Si quiero tener amigos deben resaltar las cosas en común.

Las diferencias, nunca. Temo ser diferente, extraña, anormal.

Un fenómeno de circo.

Por eso, debo alejarme lo más que pueda de las personas que son como yo, las personas que aceptan la palabra "diferente" en sus vidas, que ignoran las miradas frías y temerosas de los demás, que aceptan esos sentimientos de soledad con tranquilidad, que no hacen nada por querer encajar en el mundo. Esa minoría de gentes que se engañan pensando que han recibido un don especial, un regalo único, una consideración de los dioses.

Sofocados en un atiborrado conformismo.

—Sakura, ya puedes pasar— El avisó me tomó desprevenida y sobresalté ligeramente. Sasuke había venido del lugar en donde estaban ateniendo a Naruto, como su padre es quien lo trataba pudo entrar sin problemas al lugar. Un poco desprevenida observé fugazmente al Uchiha y me sentí un poco atolondrada— Sígueme— Ordenó con ese porte natural que le hace parecer un chico serio y autoritario. Claro, como es de esperarse, me incorporé y lo seguí.

—Dime, Sasuke-kun —Le llamé un poco cohibida— ¿Tú crees que Naruto esté bien?— Estaba demasiado preocupada por él, esta era la primera vez que presenciaba una pelea entre alguien como Sasuke y Naruto, y no sólo eso me preocupaba; Naruto recibió mucho daño, más del que noté cuando lo encontré. Un pavor terrible llenaba mis arterias sin dejar pasó alguno a la circulación, incluso creí divisar un golpe de estrés en la zona de mis hombros.

Sasuke me dirigió la mirada y volteó de nuevo hacia su rumbo como si nada.

—No te preocupes, no estaba en mis planes matarlo o dejarlo con heridas muy serias— Me explicó con su voz de tono neutro—. No olvides que él era mi objetivo, no me lo perdonarían si lo entrego muerto— Bajé mi mirada al suelo cuando oí esas palabras.

Ya no quiero tener esta extraña vida que empezó desde que me encontré con Sasori y Naruto. Antes de todo esto tuve una vida normal, sin complicaciones ni preocupaciones que acarrearan la muerte de alguien; estaba segura dentro de esa rutina que giraba alrededor de la escuela, los amigos, la familia y los amores no correspondidos ¿Por qué no puede todo esto regresar?

Quiero que todo vuelva a ser normal.

Normal.

La puerta se abrió y a lo lejos la silueta frágil de Naruto se incorporaba entre las sábanas blancas fantasmagóricas y su pálida bata de hospital; su piel se miraba más blanca de lo acostumbrado, algunos mechones se habían vuelto rojizos y sus ojos tomaron un tono violáceo. Gemí de impotencia al entenderlo, Naruto estaba haciendo un esfuerzo por seguir permaneciendo en su apariencia humana para no alertar a nadie. Sentí que algo en mi garganta se desgarraba con crueldad y junto con ese dolor las lágrimas querían volver a salir.

Detuve mi sentimiento de compasión e hice un intento por sonreírle cálidamente al zorro con su aspecto humano que ahora nos esperaba con un gesto de molestia. Fruncía mucho el ceño cuando miraba a Sasuke.

Efusivo ErrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora