Capítulo 9. Letras Sangrientas©

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Asesino POV

Se puede decir que la escritura es una de las pasiones más asiduas de los intelectuales y amantes de la lectura. Es por ello que quienes la aman también escriben y desean ver publicadas todas aquellas ideas que se plasmaron en su mente.

Mientras el ruido de una imprenta manual irrumpe en el espacio de la habitación cerrada, los gemidos de dolor de alguien que sufre contrastan en el lugar.


—¡Mmmmm! ¡Mmmm!


—¡Calla! De nada sirve que te quejes; nadie va a socorrerte —dice una voz grave y despreciativa.

Mientras una figura se mezcla entre las personas que caminan por las abarrotadas calles de la ciudad capital, un cuerpo yace en una fosa común sin una gota de sangre en sus venas.

Aquel hombre llega a la principal editorial de la ciudad con su escrito en mano, con la idea de que este fuese publicado. Entra en el importante edificio con el rostro levantado y mira por encima del hombro a los colaboradores de la empresa.

—Señorita, deseo hablar con el editor en jefe —pide.


—¿Tiene usted una cita con él? —pregunta la mujer educadamente.


—No, pero le traigo el mejor escrito que esta editorial ha podido recibir —responde con férrea soberbia.


—Disculpe, señor. No puedo hacerlo pasar sin cita —le indica la recepcionista.

—Bueno, le dejaré el escrito junto a mi contacto. Solo le pido que se lo entregue a él directamente. Por favor.


La chica recibe el manuscrito, que consta de alrededor de quinientas páginas.


—¿Su nombre, señor? —pregunta al notar que el escrito no lleva firma.


—Ahí va mi dirección de correo electrónico. Puede contactarme por ese medio —responde altanero.

Mientras el hombre sale de la editorial, los medios informan sobre la desaparición de Brandon Esquivel Juárez, editor en jefe de Nova Terra Editorial, a quien se le vio por última vez saliendo de su trabajo hace una semana. Su familia lo busca desesperadamente.

Los días pasan mientras aquel hombre espera el ansiado correo. De repente, una notificación suena en su computadora. Corre con emoción, esperando una respuesta positiva, pero al abrirlo, la decepción lo embarga:

Estimado señor:


Hemos recibido su escrito y lo hemos leído y discutido en la editorial. Es admirable su ortografía, redacción y enlace de ideas; pocos manuscritos llegan con estas cualidades. Sin embargo, lamentamos informarle que no podremos publicarlo, ya que la temática no se ajusta a nuestra línea editorial. Puede recogerlo cuando lo desee.


Atentamente,
Dr. Miguel Salas Burgos

Editor en jefe

Ed. Luna Roja

—¡Maldito! ¿Qué se cree? —grita el hombre—. "Doctor", una mierda. No sabe reconocer un buen escrito. Me alaba y luego me desacredita... Pero yo le demostraré lo bueno que son mis obras.

Se acerca a la editorial por un callejón, desde donde tiene una amplia vista de la entrada principal. A las seis de la tarde, estudia a cada persona que sale, esperando a alguien en específico. Finalmente, lo ve: el editor abandona el edificio y camina hacia el estacionamiento. Manteniendo distancia, lo sigue en su auto hasta un edificio de apartamentos. El hombre no tarda en salir y continuar su camino. Lo sigue nuevamente hasta una casa lujosa. Después de dos horas de espera, confirma que ese es su hogar.

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