La invitación

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Punto de vista de Kara

Besar cada centímetro de la piel de Lena.

Ser el motivo de cada uno de sus gemidos, ser la causante de que su respiración se alterase, sentir como la piel de Lena reaccionaba ante ella, como sus pupilas se dilataban, sentir con sus labios como sus labios se hinchaban.

Todo en esta vida merecía la pena por ella, por Lena.

Cada paso del camino le había guiado hasta ella, y ella sentía a veces que no era merecedora de esa diosa de ojos verdes.

Recostadas y agotadas en el sofá Lena jugaba con la espalda de Kara.

- Tu estómago ruge. - Se alertó divertidamente Lena.

- Dos minutitos más, porfis, eres mi paraíso - Kara no podía evitar un intento de un inocente chantaje emocional.

- Y tu eres el mío pero mi vida, no he comido nada desde el almuerzo, y .... amor necesitas una ducha hueles a juzgado, perfumes, sudor... - Lena comenzaba a vestirse, poniéndose sus pantalones cortos y la sudadera que llevaba antes, la de la universidad - y ahora, no es que me queje, pero también a sexo, a si que date una ducha rápida jovencita.

- Primero que nada, mi vida, contigo casi nunca es sexo - Kara se dirigía hacia las escaleras - Es la máxima expresión de nuestro amor, la más bella danza, la demostración de lo ansiosas que están nuestras almas de unirse, y esta vez ha sido amor, no te negaré que en algunas ocasiones es tan salvaje que es sexo - Kara iba a subir las escaleras, se giro en el ultimo segundo para añadir - Y del duro

Continuó subiendo alegremente sabiendo lo que había provocado en Lena.

- Y soy trece años más mayor, pequeñaja

Agregó yéndose escuchando la risa de Lena, adoraba el sonido de su risa.

Al bajar, encontró a Lena poniendo la ensalada en dos cuencos de bambú. Kara le dio un beso suave, y se sentó en el banco de la mesada.

- Antes te has pasado, viejecita. no está bien dejarme así - Lena le bromeaba.

- ¿El que lo del amor o lo de sexo? - Kara pregunto inocentemente

- Lo segundo, y a cenar, que se lo que intentas, anoche no me dejaste dormir de las ganas que tenias - Kara sentía que debía de contenerse, al fin y al cabo los humanos no tenían tanta resistencia como los Kryptonianos.

- No te escuché quejarte - Jugueteó Kara. sirviendo el agua.

- Jamás me quejaría de sentirte amor - Lena se levantó hacia la pequeña vinoteca para servirse una copa.

- Ah ah - Reprobó Kara - Mueve tu precioso y sexi culo de vuelta a la silla. ¿Cuál es el trato piñita?

- Joo - Lena ponía morritos antes de volver junto a ella con morritos te tristeza - Tu comes sano y yo reduzco el alcohol.

- Gracias amor - le dio un tierno beso en la nariz.

Tras cenar armoniosamente entre conversaciones amenas, mientras recogían Lena escogió música, Radio Company.

- Voy a bajar la ropa sucia, ¿recoges un poco abajo tu mientras? ¿Y luego doblamos esa ropa? - Lena se marchó tras el saludo de soldado de Kara.

A Kara le costaba contener sus poderes, pero también le agradaba la norma de Lena de no poderes en casa, sentía algo de normalidad en el hecho de recoger la casa y limpiar como alguien normal. ¿Por qué no tenían servicio? Muy sencillo, cualquiera no sería fiel a los secretos de ambas. Así que preferían encargarse ellas.

Volvió a encontrarse con el sobre, se le había olvidado.

Cuando vio bajar a Lena con las sábanas y ropa de ambas se acercó a ella a ayudarla para que no tropezara.

- Se me ha olvidado, ha llegado LA carta - Kara señalaba con la cabeza al sobre sobre el brazo del sofá.

Lena dejó caer la ropa y corrió hacia el sobre.

- Kara, ¿Por qué no me lo habías dicho? - Decía una muy emocionada Lena, con el tono de una niña con las entradas para su película infantil favorita.

- Te he dicho que se me ha olvidado, y queríamos abrirla juntas - Kara se acercaba a ella.

El sobre blanco con dos ribetes con dos tonos de azules. Una caligrafía perfecta de color plateado con relieve rezaba, Kara Danvers y Lena Luthor.

- Que bonita ha quedado - Kara apreciaba los colores de cada uno.

- ¡Ábrela ya! - Lena estaba desesperadamente ansiosa

Al abrir el sobre una tarjeta asomo. Al igual que el sobre el formato se mantenía con los colores de sus trajes, y las letras en plateado.

Kara y Lena, Lena y Kara.

Con todo la esperanza y amor de nuestros corazones

Nos complace anunciarles que estáis invitadas

a la ceremonia de unión y boda de

Brainy & Nia

- En un mes, menos mal que tienen casi todo preparado ya... - Decía Lena.

- Mañana vas a cotillear como si no hubiese mañana ¿no? - Kara sabía que cuando Lena era poseída por el don del cotilleo era imparable.

- Oh si nena, lo intentaría con la madrina, pero no me cuenta nada - Lena ironizaba.

- Lena me has sonsacado todo ya... que más quieres saber - Kara reía a carcajadas, adoraba esa impaciencia en Lena.



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