•Capítulo Especial, Parte 2•

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Leo sonrió ante esa petición. Jamás pensó que tendría la dicha de escuchar esas palabras.
Rápidamente pero con delicadeza, tomó a Hongbin. El enrredó sus piernas al rededor de la cintura de Leo mientras mientras que avanzaba hacia la habitación de Hongbin.

Taek Woon llegó al cuarto con su amante en brazos, aún no se separaban y si lo hacían era para tomar aire en pequeños lapsos de tiempo. A tientas busco la cama y recostó lentamente a Hongbin en ella. Desde hace ya tiempo que deseaba tenerlo así. Pronto empezó a besar con delicadeza el cuello de Bin, tan lento como podía, intentaba saborear todo de el y siempre tener su sabor presente.

-No sabes cuanto tiempo eh añorado esto -le susurró Leo al oido de manera sensual para después atacar esos labios rosados-.

Lentamente desabotono la camisa de su dongsaeng dejándole con el torso desnudo. Besó cada parte de el, desde el cuello hasta su ombligo, poniendo cierta determinación en el pecho. Con sus labios desabotono el pantalón de Hongbin, no sin antes depositar un apasionado beso en el bulto que sobresalía sobre la prenda, eso hizo que Bin soltara un gemido, lentamente los pantalones desaparecieron. Ese bulto se hizo más notable cuando quedo en ropa interior, Leo sonrió y lo beso. Hongbin se retorcío de placer bajos los labios de su Hyung. Unos leves gemidos empezaron a salir de la boca del menor, lo que era música para Taek Woon, quién volvió a devorar la boca de su amante. De un momento a otro, Leo se encontraba bajo el dominio de Hongbin.

-¿Estás seguro? -preguntó Leo al sentir los labios de Bin en su camisa-.
-Sería egoísta de mi parte el haber disfrutado más.

Reanudo su trabajo hasta lograr deshacerse de la camisa. Intentó besar suavemente como el lo había hecho, pero se sentía nervioso, ¿qué tal si no le gustaba?; Hongbin puso más esfuerzo de su parte por temor a decepcionar a su Hyung. Leo se excito más al sentir la gran presión que ejercían los labios del menor sobre su piel, era un poco brusco, pero le gustaba. Hongbin quitó de un tirón los pantalones de su Hyung arrojándolos a cualquier parte de la habitación; el trabajo de Bin no acababa allí. Este se puso encima de Taek Woon, coloco sus piernas al lado de las caderas del azabache y empezó a rozar sus miembros. Leo no se esperaba tal acto del castaño, pero le encantaba como se sentía. El roce entre sus hombrías hacia excitarlos aún más, ambos gustaban de tal vaivén. A Hongbin le dolía la erección que estaba teniendo por lo que aumentó el ritmo. Leo sentía como un líquido pre seminal estaba saliendo de el, estaba por correrse antes de tiempo, por lo que se detuvo; se posicionó encima de Hongbin, tomándolo de las muñecas.

-¿Qué haces? -Hongbin se sentía confundido, ¿acaso no le gustó lo que hizo?-.
-¿Ves ese enorme bulto en mi pantalón? -el castaño asintió-. Necesita de tu atención

Taek Woon se deshizo rápidamente de la última prenda de Hongbin, liberando así su gran erección; Leo llevo dos dedos a la boca de Bin, el supo a lo que se refería, lubrico los dedos de Leo con su saliva sin saber que haría a continuación. Taek Woon bajo su mano, buscando la entrada del menor, hasta que la encontró.

-No te alarmes, sólo será un momento

Pronto Hongbin se aferró de las sábanas lanzando un enorme gemido, Leo introdujo dos dedos en su entrada. Empezó a mover los dedos dentro de el. Hongbin no podía creer que tan satisfactoria era esa sensación, dolía pero le gustaba, era demasiado raro para el. Pronto se le unió un tercer dedo, Hongbin se sentía en la gloria pura, sentía algo salir de su miembro. Leo se dio cuenta de que el menor estaba a nada de correrse, por lo que dejó su trabajo y engulló el miembro del castaño. Hongbin empezó a gemir aún más, le gustaba sentir esa lengua recorrer toda su extensión, quería que siguiera así pero Leo se retiró. Este se quitó su ropa interior y se acercó a los labios de Hongbin para besarlos.

-Dime cuando quieras que me mueva

Dicho esto, Leo empezó a meter lentamente su miembro en Hongbin, las manos de Bin se aferraron a la espalda de Taek Woon, sacando gemidos de ambos, uno de placer y otro de dolor. Una vez dentro Leo se detuvo, esperando a la orden de Hongbin. Le costaba mucho acostumbrarse a el, sabía que si seguía temeroso todo se dificultaría por lo que se fue calmando, no paso mucho cuando movió sus caderas. Leo sonrió y empezó a embestirlo lentamente. Hongbin estaba lleno de placer, su vista se nublaba y su cuerpo disfrutaba. Taek Woon volvió a atacar el cuello de Hongbin, sus embestidas iban cada vez más rápidas. 'Leo...', gemía el castaño, ya no aguantaba más, sentía que su miembro iba a explotar. Pronto Leo dio con ese punto mágico de Bin, sus gemidos llenaban aún más la habitación, Leo se dedicó a darle allí. 'Más...'; pedía Hongbin, a Taek Woon le gustaba seguir órdenes y está no sería la excepción. Leo decidió masturbarlo. Sus cuerpos brillaban del sudor, Hongbin se aferraba a las sábanas; Leo seguía con su trabajo. 'Me, vengo...'; gimió Hongbin; 'Un, poco más...'; respondió Leo. El azabache tomó las muñecas del castaño y las puso a sus lados. Pegó su nariz a la de Hongbin y continuó. Ambos arquearon sus espaldas al correrse. Hongbin soltó su escencia en el perfecto abdomen de Leo mientras que el se corrió dentro de Bin. Taek Woon cayó rendido al lado de su dongsaeng. Sus pechos subían y bajaban rápidamente; necesitaban apasiguarse. Leo tomó una colcha y cubrió a ambos con ella. Hongbin lo abrazó y se recargó en su pecho; Leo se abrazó a el.

-Te amo -dijo Hongbin con los ojos cerrados, a punto de caer en un sueño-.

Leo depósito un beso en sus labios

-Eres un sueño del cual jamás despertaré, te amo

Blossom TearsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora